Residente encuentra la inspiración en su ADN

Su primer disco luego de la disolución de Calle 13 fue realizado en diferentes puntos del globo, lugares que encontró en su misma herencia genética
Por Jon Pareles, The New York Times

René Pérez Joglar –mejor conocido como el rapero Residente– eligió la autonomía completa cuando se disolvió Calle 13, el grupo puertorriqueño que conquistó al continente americano mientras transitaba del hip hop y el reggaetón hacia su propio terreno musical con alcance global. También eligió una forma futurista de investigar e imaginar de nuevo su propia identidad. Para su primer álbum como solista, aún sin título y programado para salir en marzo, Residente encontró inspiración en el análisis científico de su propio genoma.

Hace unos años, Residente fue convencido de hacerse una prueba de ADN para rastrear sus orígenes genealógicos. Resultó tener una mezcla internacional: africano, europeo, asiático, medioriental, nativo americano. Dejó de lado esta información mientras Calle 13 siguió haciendo giras y grabando. Pero, en los últimos dos años, trabajando por su cuenta, Residente decidió abordar su identidad molecular: hacer música guiado por esos resultados de la prueba de ADN, grabando con músicos locales de donde eran sus raíces. El álbum resultante usa la química individual de un hombre para afirmar la fraternidad global.
"No hay fronteras", dijo cuando anunció el álbum.

Residente conceptualizó y editó gran parte del álbum –letras, música, videos, imágenes– en un espacio de trabajo en el Loisaida Center en el centro de Manhattan. Ahí, hace más de un año, se zambulló en leer sobre historia, recopilar imágenes y organizar viajes transcontinentales.

Catalizadores de canciones

residente

La habitación, como sus canciones, seguía siendo un revoltijo de información hace unas semanas cuando Residente se la mostró a un visitante. Las mesas rebosaban de libros, velas, tubos de pintura y fotos. En una pared había un mapamundi con grandes territorios marcados con círculos: fuentes de su ADN. Estaba flanqueado por collages de imágenes: uno con sabios, personajes de ópera y un emperador chinos, otro con niños soldados que portaban armas. Eran las imágenes que habían sido los catalizadores de las canciones más recientes de Residente y sus pensamientos sobre el apocalipsis, la guerra, la explotación, la resistencia y la evolución.

Grabó canciones para el álbum con el guitarrista eléctrico tuareg Bombino, originario de Níger, en Burkina Faso; con músicos de ópera chinos en Pekín; con la banda de metales de Goran Bregovic en Serbia; con la actriz y cantante SoKo en Francia; y con cantantes tribales dagoma en Ghana.

"Colaboré con artistas talentosos, artistas que la industria musical no conoce porque no les ponen atención, artistas que hacen música sin esperar algo a cambio, artistas con quienes comparto ADN, al igual que ellos me compartieron sus historias", dijo cuando anunció el álbum. (Todos ellos estarán recibiendo regalías editoriales, afirmó.)

El álbum abrirá con Lin-Manuel Miranda, el creador de Hamilton, rapeando sobre el concepto en español e inglés. Ambos se toparon con su propio eslabón de ADN como fans uno del otro. Residente pidió a Miranda que presentara a Calle 13 en un concierto en Puerto Rico, y cuando Miranda se reunió con la familia de Residente ahí, su madre de inmediato reconoció el rostro de su abuelo en el artista. Residente y Miranda resultaron ser primos terceros.

Para Residente, dijo Miranda, "todo vale como contenido lírico, como tema. Y perseguirá a la musa a dondequiera que le lleve en el mundo. Este álbum es una clase maestra de eso. 'Iré a Níger. Iré a Rusia. Iré a dondequiera que mi ADN me diga que vaya'. Este álbum gira en torno a esos caminos vecinales inesperados en tu sangre".

Caminos separados

Residente pasó más de una década como la voz de Calle 13, el dúo puertorriqueño enlazador de géneros formado por Residente y Visitante –su medio hermano Eduardo José Cabra–, quien componía y producía la música. Calle 13 empezó cerca del reggaetón y el hip hop con conciencia social, pero sus ideas avanzaron exponencialmente a través de sus cinco álbumes.

Eventualmente, las canciones de Calle 13 recurrieron al hip hop, la salsa, el klezmer, los cánticos americanos nativos, el hard rock, incluso los bailes irlandeses, mientras las letras de Residente ofrecían comentarios sociopolíticos, obscenidades, ciencia ficción y solidaridad con una subclase mundial. De gira, el grupo en ocasiones cobraba los precios de admisión en especie, en forma de alimentos que distribuía a los pobres locales o a víctimas de desastres. Residente a menudo mostraba consignas políticas en su remera o en su pecho pintado.

Calle 13 rápidamente llegó al circuito de los espectáculos en toda Latinoamérica, y sus grabaciones han ganado más Premios Grammy Latinos que cualquier otro artista (22).

Después de la gira que siguió al álbum de 2014 de Calle 13, Multi_Viral, Residente y Visitante tomaron caminos separados, y Residente se convirtió en arquitecto de su propia música.

"Todo lo que podía haber hecho con Calle 13, lo hice", dijo Residente. "A veces es más fácil si trabajas por tu cuenta, aun cuando se trate de tu hermano al que amas y comprendes. Fue mi decisión seguir trabajando en un concepto, y simplemente lo hice".

Como en Calle 13, las nuevas letras de Residente son duras y resueltas. Escribió muchas de ellas en sus destinos, donde permaneció durante semanas a la vez. "No visité sitios turísticos", dijo. "Fui a algunos lugares muy oscuros".

En Pekín, dijo, la sofocante contaminación y la yuxtaposición de los edificios modernos y un pasado en deterioro lo llevaron a escribir China Apocalipsis. Las risas y el vigor optimista de la banda de metales balcánica en Futuro lo ha hecho imaginar sardónicamente un futuro donde las cucarachas son el alimento y los terroristas han hecho volar la luna. Pero tiene una canción de esperanza para su hijo, y una grabada en Ghana que celebra el espíritu de los pobres: "¿Quién necesita una radio cuando hay tambores?"

Su itinerario también incluyó ambos lados de la tensa frontera entre Osetia del Sur y Georgia, donde hay un cese al fuego desde 2008, pero no una solución. Grabó partes de una canción, Guerra, en una iglesia que tenía hoyos de bala en las paredes. Luego, de regreso en Nueva York, creó una pista que combinaba a niños de Osetia del Sur que tocaban tambores, una bandura (un instrumento de cuerdas) georgiana y un coro checheno.

"Todas estas personas que están en conflicto participan juntas en la canción", dijo. Pero no hay ilusión de reconciliación; la letra habla de una guerra perpetua.

El álbum en solitario de Residente llegará con un documental sobre cómo se hizo, así como un sitio web instructivo que ya está en parte en línea, y más.

Con el poeta puertorriqueño Urayoán Noel, profesor asociado de la Universidad de Nueva York, Residente también ha hecho traducciones al inglés elegantemente rimadas de sus nuevas letras y está considerando si dar seguimiento a su debut como solista con una versión en inglés. "No hay manera de que yo pueda ser tan bueno como soy rapeando en español", dijo. "Quizá voy a cantar un poco y rapear intercalado. Si lo hago y suena creíble, si ustedes creen en lo que estoy diciendo, entonces está bien, lo lanzaré. Si no, no lo haré".

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