Resistiremos

"Resistiremos", dicen las Madres de Plaza de Mayo y convocan a una marcha frente al Congreso de la Nación Argentina

"Resistiremos", dicen las Madres de Plaza de Mayo y convocan a una marcha frente al Congreso de la Nación Argentina para el día 10 de diciembre, cuando Mauricio Macri deba prestar juramento ante ambas cámaras. Es un "resistiremos" preventivo, ya que Macri aún no asumió. También Cristina Fernández de Kirchner dice "cuenten conmigo para defender lo construido en estos 12 años", aunque no dice nada de si se puede contar con ella para reconstruir todo lo destruido en estos 12 años de gobierno en materia de inflación, educación, inversiones, escasez energética, aislamiento del mundo, violación de tratados internacionales, corrupción, destrucción de la independencia judicial, ataques a la libertad de expresión, etcétera.

Ni las Madres de Plaza de Mayo ni la presidenta saliente parecen haber entendido que el pueblo votó un cambio de gobierno y que es necesario que algunos salgan y otros entren, y que algunas políticas y muchos personeros políticos que creen que el poder es un botín cambien, porque para algo cambian los gobiernos, para algo hay elecciones cada cuatro años. La alternancia es la esencia de la democracia, pero algunos tienen tanto gusto por el poder o están tan enamorados de sus políticas que no entienden que es bueno para la sociedad que haya otros gobernantes y que se apliquen otras políticas que, en lo posible, mantengan lo bueno y corrijan lo malo o imperfecto.

"Resistiremos", dicen Maduro y sus amigos en Caracas ante la cierta posibilidad de que hoy pierdan la mayoría legislativa que tuvieron durante más de 15 años y que les permitió mantener la fachada democrática de un régimen que de "democrático" solo tiene su origen pero no su ejercicio, caracterizado por el autoritarismo del gobierno, el desconocimiento de la separación de poderes, la pluralidad de opiniones. Y Maduro muy suelto de cuerpo anunció que si perdía la mayoría legislativa que le permitió usar el Parlamento como una escribanía donde se ponía una sello a sus decisiones, estaría dispuesto a "no entregar la revolución chavista" y gobernar con las Fuerzas Armadas en una especie de régimen "cívico-militar" que en estos lares conocemos bastante bien y sobre cuyos medios y fines no podemos llamarnos a engaño.

El "resistiremos" no se oyó, en cambio, en Chile cuando Michelle Bachelet entregó la banda presidencial a Sebastián Piñera, luego de 20 años de gobierno de la Concertación de Izquierda y tampoco resistió Piñera cuando le devolvió la banda a Bachelet cuatro años después. Es que la izquierda en Chile había comprendido claramente que la alternancia de partidos y gobiernos es algo que no se discute y más bien contribuye a la salud democrática. La renovada derecha chilena tampoco se puso en pie de guerra cuando el poder volvió a la izquierda. Es que en Chile las instituciones son más fuertes que los personalismos y el poder se ejerce en forma republicana y no autoritaria.

Es lo que no han querido entender los países del eje bolivariano, que desconocen los derechos de las minorías, que buscan perpetuarse en el poder mediante reelecciones indefinidas. Ecuador, por ejemplo, lo está poniendo en práctica en estos días al aprobar una reforma constitucional que permite la reelección indefinida para todos los cargos ejecutivos. Y es lo que no ha querido entender la señora de Kirchner, cuyo proyecto político de alternarse en la Presidencia con su marido se frustró con la prematura muerte de este.

Políticos mesiánicos y autoritarios, apoyados por organizaciones de escasa representación, características que suelen ir juntas, proclaman el "resistiremos" anunciando que la elección es entre ellos y el caos. Y que, si ellos no están, vendrá el caos (o quizá ellos se encargaran de generarlo). Este planteamiento debe generar el mayor repudio por parte de quienes creen en las instituciones republicanas, en la alternancia de partidos, en la diversidad de opiniones. Por eso nos sorprende que el régimen de Maduro, sus desplantes, sus bravuconadas, sus actos de atropello a la oposición y a las libertades civiles, su represión por fuera de la ley no merezcan el inmediato y claro repudio del partido de gobierno. Declaraciones tibias, lenguaje extremadamente diplomático no se condicen con las circunstancias de una nación política y económicamente ahogada.

¿Serán los compromisos comerciales que impiden decir las verdades o será que se está de acuerdo con el gobierno de Maduro? Sería bueno que el Frente Amplio y sus órganos de gobierno expresasen con claridad su opinión porque aquí la cuestión, como decía Artigas, "es entre la libertad y el despotismo".


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