Restaurant Primuseum: un festival para los sentidos

Primuseum conjuga cocina criolla, shows de tango en vivo, y una colección de objetos de anticuario del acervo nacional en excelente estado de conservación, y de una riqueza cultural sobresaliente

Quince años pasaron para que Aldo y Santiago Mazzoni, padre e hijo, decidieran compartir su pequeño paraíso con todos los demás montevideanos y circunstanciales visitantes de esta ciudad.

Primuseum
nace tras tres lustros, donde dos generaciones acumularon una enorme colección de objetos antiguos que tienen al Primus como emblema.
Este restaurant, instalado en una casona del siglo XIX en plena Ciudad Vieja, atesora la friolera de más de 300 primus, a los que se suman sopletes de bronce, faroles a mantilla, botellas de vidrio de leche, crema rusa o crush, jarrones de whisky, una caja registradora de época, latas de galletitas, bollones de caramelos, un par de fideeras de madera, decenas de afiches de presentaciones de tangos en el arrabal, una heladera de Coca-Cola de 1920 que todavía funciona, o mesas y sillas del mismísimo Sorocabana.

Mucho para ver, y mucho para oír, no sólo por el show de tango en vivo que ofrece el restaurant cada noche, sino por las entrañables historias que narran los anfitriones a los visitantes.
Las historias de cada objeto, el relato de las peripecias vividas para su adquisición, o las dos.

El edificio presenta dos plantas.
En la planta baja, dividida en dos ambientes, se encuentra el piano, la barra, la parrilla y la cocina, con varias mesas.
La planta alta acaba siendo un entresuelo de madera con vista al salón principal, con varias mesas más, un bar vintage, e interminables estanterías colmadas de faroles y más primus.

A LA CARTA
La oferta gastronómica de Primuseum es única en la capital.
El restaurant no tiene carta, y solamente ofrece un menú degustación de siete pasos, donde muchos de éstos son platos combinados, con lo que la variedad de preparaciones crece exponencialmente.
(Para conocer más datos del mencionado sistema de menú degustación, se puede ver esta columna de El Observador TV).
Los platos son acompañados por agua, y un tannat de la casa, elaborado especialmente por una pequeña bodega de Cocnchillas, Colonia, llamada Fripp.

Fuimos recibidos con una Picada para compartir, que incluía aceitunas, diversos fiambres, y quesos en cubos y para untar, con panes y grisines.

El segundo paso presentó dos tipos de Bruschettas, una de salmón con alcaparras y maracujá, muy fresca, y otra de tomates cherry confitados con champignones, siempre sabrosa.

El tercer estadio repite el concepto de Picada, esta vez caliente, con una degustación de chorizo criollo, morcilla dulce bombón, unos chorizos rellenos de queso (que salvando el queso, nos hicieron recordar a la vasca Txistorra), y mini canelones de vegetales grillados diversos.

El cuarto paso brinda la posibilidad de disfrutar de un tierno Matambre a la Pizza, bien ejecutado.

El quinto plato presenta dos costillas de Rack de Cordero, en plato elegante y de justa porción, cocinado con destreza.

El último de los pasos salado, es el Baby Beef, en porción que nos pareció grande de más, acompañado por un bouquet de verdes, y unos novedosos ravioles de papel de morrón rojo.

El séptimo y último paso constituye una pequeña Degustación de Postres que incluye una Tarta de Manzana correcta, un Helado de Canela casero, y un Flan de huevo con dulce de leche, al que entendimos le faltaba personalidad.

SOBREMESA
Primuseum constituye una cita ineludible en Montevideo.
La colección de objetos antiguos es maravillosa, entretenida y muy enriquecedora.
Es el sitio ideal para llevar a un turista, ya que conjuga cocina criolla, tango en vivo, y una enorme colección de ítems de enorme significación para todos los uruguayos.

La oferta gastronómica en formato de menú degustación es única en la ciudad. Es tan abundante como variada, y está presentada con esmero.
El vino de la casa es apropiado, pero sólo se ofrece tinto. Sería loable sumarle a la propuesta algún vino blanco.

Instalar un aire acondicionado en el recinto mejoraría notoriamente el confort de los comensales.

MOZO, LA CUENTA
Precio por comensal: 65 dólares.
El valor del ticket incluye el cubierto artístico, la cena en siete pasos, el vino de la casa, agua y café o té.

Primuseum está ubicado en Pérez Castellano 1389 y Washington.
Atiende al público de jueves a sábado a partir de las 21 horas.
Por reservas llamar a los teléfonos 2 915 61 68 y 099 217 645.
Para disfrutar de una hermosa galería de fotos del local, visitar este enlace.


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