Resultado justo en el referéndum por la re reelección de Morales

El líder buscaba la habilitación para un cuarto mandato y permanecer en el poder hasta 2025
Al cierre de esta edición había más pesimismo que emoción en el entorno del presidente boliviano Evo Morales, que llamó a una consulta popular para que la gente decidiera si le permitía un cuarto mandato. El sondeo de Mori, difundido anoche por el periódico El Deber, asignó 51% al No frente a 49% por el Sí. La encuesta de Ipsos para La Razón marcaba un resultado en el mismo sentido.

El voto era obligatorio y había unos 6,5 millones de convocados para sufragar sobre la reforma de la carta magna, que autorizaría a Morales a postularse a un nuevo mandato de cinco años, de 2020 a 2025. Otros 300 mil bolivianos lo hicieron desde el exterior.

De todas formas, Morales y su vicepresidente Álvaro García ya tienen un récord: fueron elegidos en 2006 y en 2010. Y aunque la Constitución no permitía que se presentaran en 2014, el Tribunal Constitucional sancionó que el primer mandato no contaba porque el país se refundó en 2009. Entonces, accedieron a ese tercer período en 2014 y así Morales se convirtió en la persona que ostenta el récord de permanencia en el poder desde la independencia de su país en 1825. Además del fallo judicial, lo acompañó un sólido crecimiento económico del país que incrementó la sensación de bienestar de sus habitantes, además de la reivindicación de la población indígena.

El objetivo del mandatario era permitir que cualquier gobernante pudiera optar a dos reelecciones consecutivas. En caso de ganarlas, podría permanecer en el cargo por 15 años seguidos.

"Saber si me quieren o no"

Morales votó temprano en la región cocalera del Chapare, zona central, desde donde saltó a la política tras ser dirigente de los agricultores.

"Mi gran deseo es que podamos batir el récord de 2009 en el que ha participado un 96% de los electores. Quisiéramos ahora pasar esa cifra, sería un día histórico que por primera vez con el voto del pueblo se modifique la Constitución y saber si me quieren o no", dijo en ese momento.

La presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Katia Uriona, consideró que la jornada de votación "se ha desarrollado con absoluta normalidad".

La misión electoral de Unasur dijo en un comunicado que valoraba que "la votación se haya desarrollado en un clima de absoluta tranquilidad". El jefe de la misión de observadores de la OEA, el expresidente dominicano Leonel Fernández, consideró también que el proceso transcurrió "normalmente".

En La Paz hubo un forcejeo entre ciudadanos de bandos contrarios cuando el vicepresidente sufragaba en un recinto de votación, algo usual en las jornadas electorales en Bolivia. Un grupo de ciudadanos expresó a gritos su oposición a la reforma constitucional. "Nosotros venimos del pueblo, acatamos lo que diga el pueblo, estaremos con lo que el pueblo vaya a manifestar, vaya a decidir o a hacer, ahora y en los siguientes años (...) ese ha sido siempre nuestro comportamiento", dijo García.

Caso aislado y festejos

De todas formas, el TSE mencionó que hubo un "caso aislado" en Santa Cruz, donde unos electores molestos por los retrasos quemaron urnas electorales vacías. En esas 24 mesas no se pudo votar y el evento se trasladó al domingo 6 de marzo.

Santa Cruz es históricamente opositor a Morales, y el festejo por el triunfo del No se adelantó a la mañana, cuando se instaló una tarima en una plaza del centro de la ciudad.

Cuando se divulgó el primer sondeo, el gobernador de Santa Cruz y presidente del Movimiento Demócrata Social, Rubén Costas, habló ante el público y se unió a la alegría de los que lo escuchaban. "Bolivia dijo no", se congratuló. Y luego felicitó a su país: "Hemos recuperado la democracia".

En el resto del país lo más notable fue la cantidad de personas detenidas por no respetar la ley seca: al mediodía había unos 300 retenidos.

La sombra de la sospecha empañó la campaña

La consulta popular, que en un inicio se avizoraba como favorable para el gobierno, se complicó en las últimas semanas para el mandatario, uno de los últimos exponentes del socialismo del siglo XXI en el poder, por acusaciones de corrupción.

Morales se vio afectado ante un escándalo por supuesto tráfico de influencias en favor de la empresa china CAMC, en la que su expareja, Gabriela Zapata, trabaja como gerente comercial.
La compañía logró contratos públicos por unos US$ 560 millones, lo que llevó a la Contraloría y al Congreso a investigar el tema.

Morales negó cualquier delito de tráfico de influencias a favor de su expareja, con quien tuvo hace unos 10 años un hijo que luego falleció. Estos hechos eran desconocidos en Bolivia.

Hasta la semana pasada los partidarios y detractores de la reforma constitucional estaban empatados en las encuestas, pero estas acusaciones contra Morales cambiaron la situación y al final de la carrera los sondeos indicaban que había más partidarios del No (47%) que del Sí (27%).

Fuente: Con agencias

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