Rimer Cardillo: esa manía uruguaya de no tirar nada

Pronto estará en una mega exposición en Washington, una suerte de retrospectiva de 50 años de actividad. Bajo el pretexto del árbol Ombú, Rimer apuesta al cuidado medioambiental.

Por Linng Cardozo 

Le gusta juntar porquerías. A partir de ahí resignifica el desecho, lo instala en un discurso anticonsumo, y lo vertebra como una obra de arte. Pero no se queda en eso; su obra explora otros caminos en donde aparece la instalación y el grabado. Rimer Cardillo es uruguayo y hace muchos años vive en Estados Unidos. Mientras en Mercado Libre se pueden obtener algunas obras adjudicadas a su autoría (xilografías de los años 70, por 400 pesos), ahora ha sido invitado por el museo de la OEA para su exposición “Un viaje a Ombú Bellaumbra”. Estará en ese museo entre el 24 de marzo hasta el 29 de mayo. Se trata de una exposición multimedia. Incluye grabados y dibujos en papel de mayo, objetos escultóricos y trabajos basados en fotos, así como instalaciones de gran escala y entornos que abarcan desde finales de 1970. El curador Karl Emil Willers destaca: “Esta exposición incluye también instalaciones en gran escala reflejando el medio ambiente de este artista nacido en Uruguay que ha vivido y trabajado en los Estados Unidos desde los últimos años de la década del setenta. Empleando una variedad de métodos del grabado y otros géneros artísticos, Cardillo exhibe no solo una virtuosidad técnica pero también una complejidad ideológica”. La exposición es “un despliegue de las exploraciones de Rimer Cardillo desde la última década de los sesenta hasta el presente será adaptada para ser exhibida en las excelentes galerías y el parque adyacente del Museo de Arte de la Américas junto al complejo de los museos, Washington Mall.” Así respondió por correo electrónico Rimer Cardillo desde Estados Unidos un cuestionario enviado por Retazo de los Cielos.

¿Por qué el nombre de la exposición "Ombú Bellambra"?

Yo siempre uso el nombre de árboles en mis exposiciones por sus propiedades intrínsicas. Y porque creo que son una de las más bellas expresiones de la naturaleza. Ombú Bellaumbra representa en esta ocasión el mejor símbolo para esta exposición dedicada al medio ambiente, la ecología y el sustento conservacionista. Este árbol protege al viajero y a los ranchos con su sombra, y a los animales, monumento de nuestro campo, da alimento a los animales con sus frutos, en todo momento conserva sus hojas verdes y nos da flores para poder disfrutar su belleza. Tiene almacenaje de agua para resistir grandes sequías. No podemos ver a Figari sin mencionar sus pericones a la sombra de los Ombúes. He convivido con ombúes a lo largo de mi vida, admiro su forma, su porte, sus colores en toda época del año. El ombú es un árbol absolutamente solo, en el que sólo hay dos maderas en Uruguay, uno en la región de Rocha y la isla de la Ombúes en la Montaña Arequita. También crece en Argentina y Brasil.

¿Cuál es el estado de las artes visuales en este mundo hiperconectado?

¡Las artes gozan de una estupenda salud! La información tecnológica permite tener un panorama amplísimo de lo que se hace en el mundo. Se mantienen sin duda las individualidades de las diferentes culturas. Los artistas pueden intercambiar sus proyectos y poder hacer trabajos en equipo a través de la red de comunicaciones. Yo pude hacer una instalación muy grande en el Templespace del Museo Kiscell en Budapest trabajando en New York y un equipo trabajando en Hungría. Ellos producían cerámicas de los moldes de silicona que yo les enviaba por correo. Skype, videos y fotos completaban la información del trabajo en progreso. Luego nos encontramos dos semanas antes para ajustar detalles e instalar las obras. Una experiencia fantástica reflejo de la época. En los tiempos de Hemingway los nuevos textos e ideas (y también los chismes y relajadas) entre intelectuales, se hacían a través de cartas, y los telegramas estaban a la orden del día. Semanas o meses, - de una estación a otra del año - se tardaba para aclarar ideas y nuevos estilos. Disponían de más tiempo, eran más afortunados, pero  finalmente hacían lo mismo que hacemos nosotros.

En una fase de las artes plásticas y visuales en donde parece que vale todo, ¿cuál o cuáles son los puntos de atención del público? ¿Y el artista que debe hacer en este torbellino?

El mercado marca pautas para lo que se vende. Lamentablemente hay artistas que se acomodan a esas modas y bailan al son de las apetencias. El artista siempre estuvo creando dentro de un contexto determinado, lo que tiene que hacer es a ser sincero consigo mismo, producir la obra atendiendo a sus experiencias y creencias. Entiendo el pasado como elemento fundamental para entender el presente. Leer lo primero que se escribió y ver lo que se creó en este mundo, las grandes culturas y su producción, griegos, romanos, chinos etc. etc. La historia se repite de manera increíble. Investigar desde el fondo hasta el presente. Lo que está ocurriendo hoy en el Medio Oriente, ya pasó, exactamente lo mismo. Lo cuentan Herodotus, Plutarch, Polybius, entre otros. En el terreno de las artes, en cuanto a modas basta mirar los frescos con estilo “egipcio” en las casas de los poderosos  del imperio romano. Lo mismo sucedió en Egipto al incorporar los artistas el estilo más naturalista de los romanos. Para bien o para mal en los dos extremos del mundo ya jugaban al dominó, hoy el ta-te-tí con sus diagonales y paralelas se adapta mejor a la globalización. Y en el presente hay que prestarle atención a las nuevas tecnologías y utilizarlas como herramienta. Me refiero a que estas sirven para precisar, afinar los conceptos del creador. Photoshop, Adobe Ilustrator, etc. Hay que intensificar el uso de las herramientas tradicionales, afinar la artesanía de la creación, el trabajo manual fundamental.

Su obra –en general- parece revalorizar el desecho, los objetos o parte de ellos que han sido desechados. ¿Por qué?

El reciclaje es fundamental como centro de un estado ético del ser humano… Sin duda que va contra los intereses del mercado consumidor. Las manías de “no tirar nada porque puede servir en un futuro” es parte fundamental de la idiosincrasia uruguaya. Yo provengo de esa costumbre, y luego me sumo a las creencias ecologistas y medio-ambientales que manejan el reciclaje como parte del accionar diario del ser humano. El objeto guardado o recogido, atesora una historia y si tú lo utilizas en una obra incorporas necesariamente ese contenido. El “Altar del Amazonas”, actualmente en la colección del Museo del Bronx, Nueva York, está realizado con maderas provenientes de la reforma de una casa Victoriana de New Jersey. Esas maderas originalmente pertenecían a bosques hoy exterminados del continente norteamericano. El “Altar del Monte Criollo”, actualmente en la colección Engelman-Ost, Montevideo, está construido con maderas provenientes de selvas exterminadas del Paraguay, y contiene ramas pertenecientes a antiguos árboles del departamento de Treinta y Tres.    


Comentarios

Acerca del autor