Roberto Canessa entre Salman Rushdie y Bob Woodward

En el Festival Nacional del Libro de Estados Unidos, el cardiólogo se codeó con los mejores escritores del mundo
Lucía Cohen / Especial para El Observador

En Washington DC todo gira en torno a la política. Al menos es una de las frases que quienes viven en esta ciudad y, pendientes de la cosa pública, afirman. Pero el sábado pasado, mientras muchos hacían la cuenta regresiva para el primer debate presidencial, y otros iban a la inauguración del Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana, 100.000 personas se reunían en el Festival Nacional del Libro.

Decenas de autores de todo el mundo se encontraron en el Centro de Convenciones de la capital estadounidense para presentar sus obras o analizar cuestiones vinculadas a la literatura, la ilustración y la actualidad.

Gigantes de las letras como Stephen King y Salman Rushdie, así como la leyenda del periodismo, Bob Woodward, fueron ovacionados por cientos de personas.

Pero en la lista de más de 50 autores que expusieron en el evento también estaba Roberto Canessa. Presentó Tenía que sobrevivir con el salón casi lleno y una audiencia heterogénea: había uruguayos, angloparlantes, jóvenes, adultos y hasta niños.

Hace dos días que Roberto Canessa está en Estados Unidos y ya va por su quinta entrevista. Canales americanos, uno chino y hasta una transmisión en vivo por Facebook se amontonan en la agenda apretada que el sobreviviente de los Andes tiene en Washington. Una comitiva lo rodea: su esposa "Lauri", Pablo Vierci, escritor y agente de prensa, uno de sus hijos, amigos uruguayos y tres fans que acaban de conocerlo forman parte del escuadrón al que es fácil sumarse pero difícil despegarse.

Los que lo siguen desde Uruguay están cansados: "fueron días largos", cuentan. Pero el protagonista de esta historia, no transmite cansancio. Sonríe. Es su denominador común. Y lo comparte con quien sea. Cualquiera que se le acerque segundos antes o después de la presentación de su libro en inglés en el festival puede atestiguarlo. Les dedica tiempo. Quiere saber sus nombres. Les agradece. Posa, besa y abraza.

Mientras que circula por el inmenso centro de convenciones que alberga a este evento, hay fans que se detienen a verlo. Lo saludan. Y se escuchan comentarios en inglés de gente que le cuenta a otra que él es el sobreviviente de los Andes.

Hay que llegar a las entrevistas. La próxima parada: PBS (la cadena pública de radiotransmisión estadounidense). Mientras que lo interrogan en un estudio televisivo montado en un corredor, un hombre serio con camisa salmón y ceño fruncido aguarda en una silla, dejando pasar el tiempo atento a su móvil. Es Salman Rushdie y en dos horas cerrará el evento analizando sus obras y advirtiendo que "es preocupante vivir en un mundo donde a la gente no le importa que las cosas sean verdad".

Al uruguayo le toca entrar en la cabina de Facebook de PBS para ser entrevistado en vivo. El periodista le agradece su tarea como cardiólogo infantil al contarle que fue operado del corazón cuando nació. Le hace algunas preguntas del libro y pasan a la sección que Canessa espera. "The audience!", dice, y agarra una tablet donde ve llegar los mensajes de sus seguidores. Está extasiado. Disfruta de los comentarios en tiempo real de los fans virtuales. Se ríe. Llegan saludos desde Barcelona, Madrid, Brasil, "my goodness!", exclama. Mientras tanto, una señora se acerca a la cabina. Quiere que le presenten a Roberto Canessa.

Recuerda una época de su infancia rezando todas las noches porque los uruguayos aparecieran. Y cuenta que cuando sucedió fue un festejo impresionante, casi como si se tratara de miembros de su familia, relata. Se llama Patricia y es la hija del jefe del Servicio de Búsqueda y Rescate de la Fuerza Aérea Chilena, Carlos García Monasterio, quien dirigió el rescate de los sobrevivientes de los Andes y falleció en un accidente aéreo.

Por fin conoció a Canessa. Pero falta algo: consigue un libro para que lo firme. Lo obtiene. "Las vueltas de la vida", suspira. Esa noche se lo contará a su madre.

Autores preocupados

Además de discutir sobre literatura, en el Festival del Libro los autores más esperados, hablaron de actualidad. El candidato republicano Donald Trump fue blanco de las críticas de Stephen King y Salman Rushdie.

King analizó las consecuencias de que la gente no lea y considere la cultura como "de menor importancia". "Como si aprender a pensar fuera algo que ocurre naturalmente como aprender a caminar. Créanme, no es así", advirtió. "Es el resultado del trabajo duro y del esfuerzo constante". Esto, explicó, genera el analfabetismo o semialfabetismo a nivel nacional "donde una enorme cantidad de gente son pensadores perezosos", lo que le permite a los políticos decir generalidades y evadir los detalles. Agregó que cualquier escritor o elector al escuchar a Trump diciendo "tal cosa y tal otra será enorme" o "hermosa", se da cuenta de que esas palabras por sí mismas no tienen ningún sentido. "Oír sus discursos es como escuchar a un piano cayéndose por las escaleras: es todo disonancia y nada de música", afirmó.

Rushdie también criticó a Trump cuando expresó estar en contra de los muros. En cambio, está a favor de la migración. "Basta con caminar por las calles de las ciudades más geniales: allí se pueden encontrar las historias de todo el mundo". Eso, prosiguió, "parece mucho más enriquecedor que algún tipo de cultura cerrada y pura". Y sentenció: "No soy un gran fan de la idea de la pureza cultural. Hitler era alguien que hablaba de pureza cultural. Estoy a favor de la mugre. De la impureza cultural", remató, a la vez que señaló: la migración "ha creado el tipo de artista en que me convertí".



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