Rombai: el grupo que nos revela la maravilla de estar vivos

Estos muchachos pueden ser la medida de todas las cosas y no nos damos cuenta

Atesoremos al grupo de cumbia Rombai, cuidémoslo de futuros olvidos, alentemos a los miles y miles de uruguayos que miran sus videos y bailan sus canciones. Porque Rombai es la muestra palpable y uruguaya de que la vida es hermosa porque todo puede suceder, porque hay gente para todo, porque lo inesperado está a la vuelta de la esquina, porque ese conjunto de acordes que a usted le espantan a muchos otros los apasiona.

Porque Rombai es, también, la oportunidad para reconciliarse con aquel músico que le dejó de gustar, para atender a aquel otro al que rechazaba profundamente, para perdonar a los veteranos que perdonan a Rombai, para adorar a los jóvenes a los que Rombai les parece lamentable.

Porque Rombai se puede tomar como medida de las relaciones humanas, para apartarse del camino de aquel que conoce a Rombai o para acompañarlo hasta que la moda pase; para saber en qué andan los jóvenes que ya tienen edad para elegir presidente; para alegrarse porque los videos de Rombai tienen dos millones de entrada; para consolarse pensando que son veinte gatos locos que cliquearon miles de veces.

Rombai sirve para preguntarnos si lo que están haciendo lo están haciendo en broma y hay un montón de gente que se lo está tomando en serio, o si lo están haciendo en serio y entonces no conviene preguntarse nada más.

Rombai es el motivo para lamentarnos por haber blasfemado contra Agapornis; para advertir que, en definitiva, todo puede ser peor y por tanto, si mañana puede ser peor, lo mejor hoy puede ser Rombai.

Mire el video que precede a esta crónica y haga el esfuerzo de disfrutarlo. Si lo logra, el mundo es suyo.


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