Romper con la lógica de ser madre porque "me tocó"

Gurises Unidos ofrece taller en Malvín Norte para jóvenes embarazadas
Hermana de cinco, y con una pareja de tiempo, a los 18 años Mary Bentos quería ser madre. Después del embarazo, cuidar a su hija y su casa en el barrio Malvín Norte era lo único que le preocupaba. "Una siendo joven piensa que tiene un hijo y se tiene que dedicar solo a su hijo", dijo a El Observador.

Las mujeres en situación de vulnerabilidad social, como Bentos, destinan casi toda su vida al cuidado doméstico y familiar y no se integran al mercado laboral formal, explicó Paula Lappado, trabajadora social de Gurises Unidos, que impulsa el taller Mirando al Norte, para "romper con esa lógica". Que las jóvenes madres o embarazadas de ese barrio "puedan pensar la maternidad integrada en algún otro proyecto de vida, que tenga que ver con el estudio, con el trabajo". Que sea una elección.

Según explicó Lappado, en un barrio con una alta natalidad y altos niveles de pobreza, lo que se buscó fue dar herramientas para que las integrantes pudieran pensar la maternidad como una opción. "No es que tuve uno y voy a tener seis como mi madre u ocho, sino que puedo elegir y además puedo salir con mis amigas a tomar mate y además puedo hacer un montón de otras cosas que tienen que ver con mi ser mujer y ser persona, además de ser madre", dijo a El Observador.

"Una siendo joven piensa que tiene un hijo y se tiene que dedicar a su hijo, pero también debe darse un espacio", Mary Bentos

Tener un hijo no estaba en los planes de Soledad Clavijo, de 23 años, y tampoco en los de su hermana, de 16, que también participaron del taller de Gurises Unidos durante 2015. "La bebé, yo no la planeé, entonces como que me costó el tema de aceptar que iba a ser madre", contó a El Observador. "Todo lo que sabía antes de tenerla lo aprendí acá", agregó, desde las clases de parto, hasta cocinar comida saludable, o cómo hacer un currículum para conseguir un trabajo formal. Ahora, asegura, no quiere tener más hijos.

El taller, que cuenta con apoyo del PNUD y fue financiado por la compañía Kimberly Clark, consistió de diferentes charlas, con nutricionistas y otros especialistas, clases de cocina, para hacer currículums, muebles o juguetes para los bebés, y en él participaron unas 15 mujeres de entre 14 y 23 años, embarazadas o con hijos de hasta 2 años. Fue para Soledad un lugar en el que podía compartir con pares un lugar propio y en el que podía además sacarse todas las dudas sobre la maternidad, ya que se había alejado de su familia, y tampoco tenía el apoyo del padre de la bebé.

Según datos del Censo 2011, alrededor del 53% de la población de Malvín Norte tiene menos de 18 años.

"Sin el espacio todo hubiera sido distinto", afirmó. Ahora, espera que pueda darse la segunda etapa y formar una cooperativa para fabricar y vender alguna de las cosas que aprendió a hacer.

Bentos también descubrió otra realidad gracias al taller. "Me di cuenta de que también necesitaba un espacio para mí", afirmó.

"Si no te das un espacio como para vos, como mujer, te volvés loca", afirmó. "Hay más cosas para aprender y hacer en la vida", agregó. En su caso, si bien la habían mandado a consulta con un nutricionista, no pensaba ir. Sin embargo, en las charlas en el taller aprendió que debía alimentarse mejor. También aprendió a hacer un currículum y hoy trabaja en una empresa de limpieza.

Actualmente, sin embargo, el taller está parado y espera por financiación para continuar una segunda etapa. El barrio "se apropió del espacio, lo demanda, lo espera y es una propuesta súper válida por la cantidad de adolescentes que hay", afirmó Lappado.

"Era nuestro lugar", sentenció Soledad.

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