Rousseff busca en el exterior el apoyo que no consigue en Brasil

La presidenta viajará hoy a EEUU para participar de una cumbre por cambio climático
La crisis política de Brasil ha traspasado fronteras, o por lo menos eso pretende su presidenta. Dilma Rousseff, que enfrenta un proceso de destitución por supuestos maquillajes de fondos del Estado relativos al déficit fiscal, buscará encontrar apoyo contra el "golpe" en Nueva York, a donde viajará en el día de hoy. La mandataria se reunirá con otros jefes de estado en el marco de la firma del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, en cuyas negociaciones Brasil participó activamente.

De esta manera, la presidenta tendrá a su disposición un escenario ideal para exponer la complicada situación política de su país y también la suya propia. Fuentes cercanas a Rousseff declararon que justamente esa es una de las intenciones principales del viaje: construir un bloque de apoyo internacional que logre presionar desde fuera del país.

Hasta el viernes por la noche, Brasil quedará en manos del vicepresidente Michel Temer, quien podría ser el próximo jefe de estado hasta 2018 si Rousseff es destituida por un Senado brasileño que ya tiene el proceso en su agenda. Según varios medios brasileños, la mandataria habría roto las relaciones con su vicepresidente, que a su vez estaría conformado su gabinete confiado en que el impeachment será favorable.

El próximo lunes la Cámara alta del Congreso brasileño instalará una comisión especial que analizará las acusaciones remitidas por la Cámara de Diputados, a partir de la cual elaborará un informe que deberá ser votado en el pleno del Senado a mediados de mayo. La comisión estará formada por 21 senadores, entre los que se encuentra el ex futbolista campeón del mundo Romario (ver recuadro) y será presidida por un legislador del Partido por el Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) escindido del gobierno el mes pasado, dado que es el partido con mayor cantidad de escaños en la Cámara (18 de 81).

La espera de Lula continúa

A su vez, el Supremo Tribunal Federal de Brasil resolvió posponer la decisión acerca del bloqueo que impide al expresidente Lula da Silva asumir como ministro del gobierno de Rousseff, lo que significó otro golpe para la mandataria, que contaba con tener al líder popular a su lado como estrategia para evitar la destitución. Lula buscaba ingresar en el gobierno para intentar detener la aprobación del pedido de destitución utilizando su peso político y su capacidad de formar alianzas, algo que, sin embargo, no fue suficiente para evitar la votación en contra en Diputados.
El líder del Partido de los Trabajadores, con el que llegó a la presidencia de Brasil en 2003, fue nombrado jefe de gabinete el pasado 16 de marzo por Rousseff, pero su asunción al cargo fue bloqueada por un juez que consideró que el nombramiento era una estrategia para protegerlo de la justicia ordinaria.

"Por mayoría, la corte deliberó en el sentido de postergar el juzgamiento", declaró el presidente del Supremo Tribunal Federal, Ricardo Lewandowski, después de que uno de los 11 magistrados del panel pidiera que todos los recursos recibidos sobre el mismo caso fueran tratados posteriormente en una sola sesión. El organismo, sin embargo, no fijó una fecha concreta para continuar con el debate, algo que puede aplazar la situación de Lula más de lo pensado.

Lula está siendo investigado por haberse beneficiado presuntamente de la red de corrupción en Petrobras que investiga el juez federal Sergio Moro. El exlíder sindical buscaba ingresar en el gobierno para intentar detener la aprobación del pedido de destitución contra la mandataria, que ya se encuentra en el Senado.

La importancia del hecho radica en que, luego de Rousseff, Lula es el hombre a vencer por la oposición, ya que de celebrarse elecciones en este momento, Lula sería quien se llevaría la mayor cantidad de votos, aún a pesar de las investigaciones en su contra. Según las encuestas, el expresidente ganaría la primera vuelta de unas eventuales elecciones presidenciales con el 21% de los votos.

Detrás quedan la ecologista Marina Silva (19%) y Aecio Neves (17%), líder opositor que perdió por un estrecho margen las elecciones de 2014. Temer, eventual presidente de Brasil si Rousseff es apartada de su cargo, conseguiría apenas 2% de los votos.

Fuente: En base a Agencias

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