Rousseff: "Entraron en el gobierno como una horda de hunos"

La presidenta destituida fue entrevistada por El País de Madrid y habló, entre otras cosas, de los casos de corrupción en el gobierno de Temer

Hace ya más de un mes que Dilma Rousseff abandonó el Palacio Presidencial de Planalto en Brasilia, destituida por un polémico proceso político que todavía continúa desarrollándose. Michel Temer, antiguo aliado reconvertido en enemigo, es ahora el presidente interino de Brasil y, pese al poco tiempo que lleva ejerciendo su mandato, ha sido todo menos tranquilo. Temer ya perdió, hasta la fecha, tres ministros por casos de corrupción y a su vez se encuentra en medio de un enfrentamiento con parte de la opinión pública por una serie de medidas de recorte que significaron, por ejemplo, la supresión y/o fusión de algunos organismo del Estado.

La mandataria aseguró, en una entrevista exclusiva con el País de Madrid, que pese a que todavía puede ser destituida definitivamente, se encuentra tranquila. "No estoy abatida porque estoy luchando por mis derechos. Cuando uno se siente víctima de una injusticia deliberada -y la mía es deliberada- el ánimo de lucha da sentido a la vida. Sé que estoy en el lado bueno de la historia. Y ellos no", explicó Rousseff.

Consultada sobre su opinión acerca de cómo Michel Temer alcanzó el máximo cargo ejecutivo de Brasil, la expresidenta dijo que estos habían entrado como "una horda de hunos" en el gobierno. "Usted no puede entrar en el Gobierno y romper el programa electoral que fue votado por 54 millones de personas. Eliminaron el Ministerio de Cultura. Luego volvieron atrás, pero lo que ellos creen que hay que hacer es lo que hacen primero", aseguró la expresidenta al medio español.

Rousseff tampoco cree, a pesar de lo que establezcan los últimos reportes económicos brasileños, que los mercados estén recuperando la estabilidad, ya que según ella estos todavía "no mostraron ninguna euforia". Además, apuntó a la corrupción como una de las causas de la pérdida de confianza económica en el país: "Este gobierno tiene tres ministros que ya cayeron y alguno más en el disparadero. Y todos por lo mismo: corrupción. Y esto pone al gobierno en una situación complicada".

Si volviera a ocupar su cargo como presidenta de Brasil, Rousseff dejó claro que terminará con las negociaciones con el partido que lideró la campaña de destitución. "No habrá más acuerdos con esa coalición (el PMDB). Eso se acabó en el país. Si vuelvo, tengo que pensar en cómo entregar Brasil al nuevo presidente electo. Vamos a tener que discutir si es posible gobernar con 35 partidos, si es posible gobernar sin hacer antes una reforma política".

Rousseff también explicó a El País que nunca dejó de luchar contra el impeachment porque nunca lo vio "insalvable" hasta los últimos minutos. "Era mi obligación disputar hasta el último momento. Quien dice 'esto no va a funcionar' comienza a tener problemas".

Tras su destitución temporal el pasado 13 de enero, Rousseff deberá esperar el veredicto final del Senado brasileño, cuyo plazo es de seis meses. Si en esa última fase del impeachment la cámara aprueba por dos tercios del total el juicio político, Rousseff será destituida definitivamente y Temer se ocupará de Brasil hasta el 1° de enero de 2019.


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