Rousseff espera su alegato luego de la declaración de los testigos

Este lunes presentará su defensa y con eso se cierra el cerco del impeachment
Los últimos testigos de la defensa de Dilma Rousseff, comparecieron ayer en el Senado, antesala del alegato que dará la propia presidenta mañana en el juicio político que se encamina a destituirla definitivamente.

El tercer día del impeachment de Rousseff, separada del poder y acusada de adulterar las cuentas públicas para asegurar su reelección en 2014, práctica vedada por la Constitución que según sus detractores siguió tras asumir, tuvo el testimonio de una figura de su gobierno: el exministro de Hacienda Nelson Barbosa.

"No hay como hablar de ilegalidades", dijo Barbosa tras detallar que la edición de unos decretos que le endilgan a Rousseff haber aprobado a espaldas del Congreso respetaron la Constitución. "La presidenta tiene un gran respeto por el Congreso", añadió al ser interrogado por senadores pro impeachment.

Las cinco votaciones previas a la sentencia que se conocería entre el martes y el miércoles fueron favorables a condenar a la primera mujer que ocupó la presidencia de Brasil.
Se necesitan 54 de los 81 votos posibles para consumar la caída y acabar con un ciclo de cuatro gobiernos consecutivos del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) de Luiz Inácio Lula da Silva. El gobierno de Michel Temer, vicepresidente que sucedió interinamente a Rousseff, espera obtener unos 60 votos en la rueda final.

Moral y buenas costumbres

Las sesiones previas estuvieron signadas por cruces de alto voltaje, descalificación de testigos e insultos cara a cara que obligaron a suspender los trabajos al menos tres veces.
Con más de la mitad de los senadores con causas pendientes o bajo investigación, la sombra de la corrupción sobrevuela el recinto.

Fue la senadora Gleisi Hoffmann (PT), también bajo la lupa de la justicia, quien abrió la caja de Pandora el primer día al cuestionar la moral del Senado para juzgar a Rousseff.

La mandataria de 68 años jugará su última carta mañana cuando enfrente a sus acusadores durante el alegato de la defensa que hará personalmente. Rousseff hablará ante la presencia de su padrino político Lula, quien la acompañará desde la tribuna según confirmó a la AFP el senador del PT Paulo Rocha, junto a ministros, exministros y líderes partidarios y de movimientos sociales.
Ahogada por una recesión -el PIB cayó 3,8% en 2015 y proyecta una contracción de 3,1% en 2016- y con el PT y Lula acusados de corrupción, las chances de Rousseff se fueron apagando.

El viernes la policía acusó a Lula, padre del llamado milagro socioeconómico brasileño, de beneficiarse de desvíos de fondos de la estatal Petrobras.

Dilma ha vivido aislada desde su suspensión del cargo en mayo en el Palacio de Alvorada, la residencia presidencial. Desde allí, pidió "mantener viva la esperanza", pero sondeos y analistas coinciden en que sólo un milagro podrá salvarla.

"Yo luche la vida entera: contra la tortura, contra un cáncer y voy a luchar contra cualquier injusticia". Dilma Rousseff

¿Quiénes deciden?

La organización Transparencia Brasil reveló que un 59% de los 81 senadores, que decidirán si la mandataria es destituida definitivamente de su cargo, han sido condenados, acusados o investigados por crímenes en algún momento.

La idea de llamar a nuevas elecciones para renovar la clase política es altamente popular en Brasil. Un sondeo de Carta Capital-Vox Populi difundido en agosto indicó que 61% de los encuestados apoyarían la salida de Rousseff y Temer, seguida de comicios.

Rousseff ha dicho que apoyaría la idea si se aborta el impeachment. Pero Temer, que ejerce actualmente como presidente interino y está a punto de ser confirmado en el cargo hasta 2018, de momento quiere disfrutar el mando del gigante sudamericano; sin embargo, descartó presentar su candidatura a las elecciones oficiales de 2018. "No pienso disputar la reelección", dijo.


Fuente: (AFP)

Populares de la sección