Rousseff y Lula negocian voto a voto para evitar el impeachment

La votación de hoy en Diputados marcará el camino de la crisis política de la potencia regional
La presidenta brasileña Dilma Rousseff y el líder histórico de la izquierda norteña, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzaron ayer sábado una dura ofensiva y lideraron las negociaciones para tratar de frenar el juicio de destitución (impeachment) de la mandataria, que la Cámara de Diputados se apresta a votar hoy domingo, sobre la hora 21 de Uruguay.

"Quieren condenar a una inocente y salvan a corruptos", denunció Rousseff, mientras su predecesor Lula da Silva afirmó en un acto popular en Brasilia que "a la elite brasileña no le gusta la democracia".

La Cámara de Diputados realizó ayer su segundo día de debates, con intervenciones limitadas a tres minutos por legislador. Mientras, partidarios y adversarios del impeachment preparaban manifestaciones masivas que hoy tendrán lugar en Brasilia, San Pablo, Río de Janeiro y otras ciudades, para seguir una votación que determinará el rumbo de la potencia económica de la región.

La apertura del proceso requiere el apoyo de dos tercios de la cámara baja.

Ayer, Rousseff permaneció en la residencia presidencial para negociar los apoyos de la votación del domingo, con la ayuda de Lula, que se marchó rápidamente del acto en que participó.

"Es una guerra de sube y baja, parece la bolsa de valores. En un momento están con nosotros, después ya no, y uno tiene que conversar 24 horas por día", explicó Lula.

El expresidente fue designado jefe de gabinete de Rousseff, pero un juez bloqueó el nombramiento por sospechar que se trataba de una maniobra para librarlo de la Justicia ordinaria que investiga si se benefició de la red de corrupción de Petrobras.

La tendencia reflejada en la prensa brasileña en los últimos días mostraba que el péndulo se inclinaba en favor de los opositores, pero en la noche del viernes esa ventaja se habría estrechado y hasta diluido, de acuerdo con el diario Folha de Sao Paulo y fuentes parlamentarias del PT.

El diputado Mendonça Filho, del Partido Demócrata (DEM, oposición de derecha), aseguró, sin embargo, que la posición de los partidarios del impeachment "está consolidada".

"Superamos los 342 votos necesarios", pero "hay que seguir vigilantes y denunciar los actos abusivos que pueda patrocinar el gobierno", dijo Mendonça Filho a la agencia AFP.

La crisis de la mayor economía latinoamericana, que se desdobla en una profunda recesión, es seguida con preocupación por sus vecinos.

El secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, expresó el viernes un fuerte respaldo a Rousseff, y este sábado lo hizo el presidente del Parlamento del Mercosur (Parlasur), Jorge Taiana, quien denunció las tentativas de "desestabilización" en Brasil.

Los cruces

Rousseff llamó ayer en un video difundido por las redes sociales a "seguir movilizándose", para combatir "un golpe de estado". La mandataria, con una popularidad por los suelos cercana al 10%, es acusada de haber manipulado las cuentas públicas para ocultar la magnitud de los déficits en 2014, el año de su reelección, y a inicios de 2015.

El gobierno niega esas acusaciones y las atribuye a una conspiración liderada por el vicepresidente Michel Temer y el jefe de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, ambos del partido centrista PMDB (ver nota inferior).

Ayer, la presidenta brasileña cargó contra las acusaciones de corrupción de Cunha y otros diputados y advirtió sobre la intención de Temer de recortar planes sociales.

Sobre la ofensiva lanzada por Rousseff y Lula, Mendonça Filho afirmó: "Es pura desesperación de quien está perdiendo el juego. Si no fuera así, estarían mucho más tranquilos". En tanto, Temer envió un mensaje por Twitter en el que calificó de "mentiras rastreras" las acusaciones de querer suprimir los programas sociales. "Los mantendré todos", prometió.

Fuente: En base a AFP

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