Rumbo a un acuerdo Mercosur Unión Europea

Un acuerdo consolidará la oportunidad uruguaya, pero aún más importante, podrá reafirmar los valores de seriedad, democracia y cultura que compartimos
A pesar de que como en cualquier parte del mundo hay un montón de problemas, a pesar de que los rusos están haciendo maniobras militares sin precedentes en sus fronteras, los guetos musulmanes seguirán siendo un caldo de cultivo de terroristas que volverán a atacar, y de que las diferencias entre Alemania y Grecia seguirán siendo importantes, cabe celebrar que la Unión Europea ha sobrevivido como proyecto.

La dura crisis económica que amenazó con quebrar a los países del sur fue superada y aunque la inmigración dogmática que no busca integrarse sino generar guetos de resentimiento será un problema por mucho tiempo, la economía europea ha vuelto a crecer y el proyecto integrador de la Unión está a salvo. Más de un británico votante del Brexit está arrepentido.

Y como proyecto integrador, no puede ser mirado desde el Mercosur más que con envidia. La moneda común es una realidad, los escasos controles fronterizos y la libre circulación de mercaderías funciona. El Mercosur en estado de coma tiene más de una lección para aprender.

Esta semana el presidente de la Unión Europea Jean Claude Juncker compareció ante el Parlamento Europeo y dijo cosas muy interesantes. Por un lado destacó el crecimiento que Europa ha recuperado. "El viento sopla de nuevos en las velas de la Unión Europea", dijo. Por otro tomó a la salida de Gran Bretaña y a la peculiar posición política del presidente estadounidense como oportunidades.

"Tenemos una ventana de oportunidad, pero esto no durará para siempre".Pero tal vez lo central del discurso que pronunció el miércoles es lo que hace pensar que la Unión Europea merece a la larga persistir, progresar y tal vez expandirse aún más: "Nuestros valores son nuestra brújula", afirmó.

Y por valores no se refirió solamente a la democracia republicana. "Para mí Europa es más que un mercado único. Más que el dinero, más que el Euro, Europa es una unidad en base a valores. La democracia, la equidad, el respeto a la ley".

Cosas simples pero que tal vez también están por detrás de la solidez que Europa ha tenido para enfrentar la crisis y que también explican porque hacer un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea sería muy bueno no solamente desde el punto de vista del intercambio de mercancías sino principalmente a través del experiencia de generar una cultura de respeto a la ley, de seriedad y sobriedad. "Para mí Europa es más que un mercado, más que dinero, más que el Euro. Ha sido siempre algo vinculado a valores", ha dicho Juncker.

Otro de esos valores podría agregarse es el de la solidaridad. Un valor que en exceso puede ser peligroso y usado para justificar populismos, pero que hasta por razones históricas viene al caso de lo principal que tiene en la agenda de relaciones exteriores Uruguay en lo que queda de este año: la posibilidad de concretar ese acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea.

Tanto las políticas desintegradoras de EEUU como la salida de Gran Bretaña le ofrecen a la Unión Europea y al Mercosur la posibilidad de que una globalización virtuosa sigue viva. Que los pueblos pueden encontrarse, comercializar, intercambiar productos y conocimientos y porqué no rencontrarse luego de la oleada inmigratoria que separó familias en otros tiempos.

Frenada la integración en el este por un gobierno autoritario en Polonia y sobre todo por la agresividad de Rusia, la Unión Europea tiene en un acuerdo con el Mercosur una buena oportunidad de reafirmar sus mejores valores democráticos.

Y para el Mercosur es la posibilidad de consolidar un camino de crecimiento que en Paraguay y Uruguay viene bastante sostenido y en Argentina y Brasil a los tumbos pero busca afianzarse.

En particular un acuerdo que aporte un buen nivel de cuota en carne vacuna puede permitir que la ganadería, que ha permanecido cerca del empate en todos sus eslabones durante los últimos tres años, de un nuevo salto de crecimiento.

Luego de conversaciones que parecían interminables, el partido se define en lo que queda de este año y puede ser un cambio trascendental. Como en su momento pasó el tren del libre comercio de EEUU (y no volvió), ahora pasa un segundo tren importante.

No debe dejarse pasar, y Europa debe tener la grandeza de hacer una oferta generosa que permita un acuerdo digno para el bloque regional.

La fase final de la negociación se empieza a jugar en octubre en Brasilia y debe terminar antes de fin de año. Si se logra un acuerdo se consolidará la oportunidad uruguaya y la ganadería podría tener un panorama de cara a 2019 mucho mejor del que se esperaba en el primer semestre de este año.

Pero como dice Juncker, aún más importante podría ser que el acuerdo consolidara los valores de seriedad, democracia, cultura que compartimos y debemos seguir cultivando con nuestros parientes europeos.


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