Salario mínimo e inmigración

La gente puede tener las preferencias que quiera sobre temas como la redistribución, el salario mínimo, o lo que sea; pero no está bien andar eligiendo los estudios que reafirman nuestra visión
Por Juan Dubra
A menudo la gente usa datos surgidos de algún estudio para justificar sus gustos, digamos políticos. A veces también, sin darse cuenta, pasa que los hallazgos empíricos citados son inconsistentes entre sí.
La gente puede tener las preferencias que quiera sobre temas como la redistribución, el salario mínimo, o lo que sea; pero no está bien andar eligiendo los estudios que reafirman nuestra visión, exagerando su validez como si eso fuera "la verdad".

Hoy quiero ilustrar un caso importante a nivel internacional sobre afirmaciones empíricas que son inconsistentes entre sí, sobre las consecuencias del salario mínimo y la inmigración.

El economista francés Thomas Piketty, con sus coautores, ha puesto sobre el tapete a nivel mundial el tema de la desigualdad. Su libro "El Capital en el siglo XXI" fue un bestseller en general, y no en categorías del estilo de "ladrillo académico".

Por un tiempo hizo que el tema fuera de los más importantes en el debate público, aún en Estados Unidos donde la desigualdad no está típicamente en la agenda. Es probable también que el éxito del libro haya influido en el apoyo que recibió Bernie Sanders de una parte de la elite educada norteamericana.

El combate a la desigualdad se puede dar en muchos frentes. Por ejemplo, mejorar y hacer más equitativo de verdad el acceso a la educación es vital. En nuestro país la desigualdad se perpetúa y agranda pues sólo el tercio más pudiente de nuestros jóvenes termina liceo, y los que no lo hacen tienen pocas posibilidades de mejorar su posición económica.

Sin embargo, como medida de combate a la desigualdad en el corto plazo, a menudo se propone una suba del salario mínimo. El tema también fue causa de debate en los años de la administración Obama, durante los cuales se implementaron varias subas del salario mínimo a nivel federal y estatal.

Un argumento básico de libro de texto en contra de los aumentos en el salario mínimo, es que una suba en el precio de la mano de obra por encima de su nivel de mercado llevará a un aumento de la oferta de la gente que quiere trabajar, y una caída en la demanda (por los mayores costos) y que por eso producirá desempleo.

Una pregunta que se ha intentado contestar desde hace muchos años es: "Está bien, supongamos que una suba del salario mínimo produce desempleo; ¿qué tan grave es el desempleo que se genera?".

Hay literalmente cientos de trabajos académicos que han atacado la pregunta, y como sucede a menudo, especialmente con tantos estudios, los resultados han sido variados. Dependiendo de la época, del país, de las condiciones de mercado, etc., las respuestas varían entre: "las subas del salario mínimo no tienen efecto sobre el desempleo" hasta "los efectos sobre el producto y el desempleo son enormes."

Es interesante, e importante para los objetivos de esta nota, darse cuenta que cada tipo de resultado nos dice algo sobre cómo reacciona la demanda de trabajo de las empresas ante cambios en el precio.

Si alguien dice que una suba del salario mínimo no tiene efectos sobre el desempleo, necesariamente está diciendo que la demanda de trabajo no cambia mucho cuando cambia el precio (es decir, la demanda es inelástica). También dice que la oferta de trabajo no es muy sensible a cambios en el precio del trabajo.

Por su lado, alguien que afirma que una suba del salario mínimo aumenta el desempleo está diciendo necesariamente que la demanda o la oferta son sensibles a cambios en el salario (notar bien que en este caso la oferta o la demanda elásticas alcanzan para la afirmación; no se necesitan las dos elásticas).

Hasta ahí va la parte "académica" de la discusión. ¿Cómo han influido estos estudios en la discusión política? Como pasa también a menudo, la izquierda se abraza a los trabajos que dicen "no tiene efecto" y la derecha a aquellos que dicen "si sube el salario mínimo se acaba el mundo". Pero casarse con estas ideas no es gratis.

Lo que uno opina en este tema tiene necesariamente consecuencias sobre otras cosas. En particular, estos resultados "deberían" influir sobre la visión que uno tiene en cuanto a otro tema caliente a nivel mundial: ¿cómo afecta la inmigración al desempleo?

Como sabe el lector informado, tanto Estados Unidos como Europa se encuentran en grandes discusiones sobre el efecto de la inmigración en sus regiones. El tema se ve a menudo complicado por temas culturales (en Uruguay tuvimos el ejemplo de la violencia doméstica en el caso de algunos refugiados), y de racismo encubierto por argumentos económicos, o de criminalidad.

Pero hay una pregunta económica importante que es: si vienen muchos inmigrantes y aumentan la oferta de trabajo, ¿eso deprimirá mucho los salarios?

Por supuesto, como es una pregunta económica relevante, igual que en el caso del salario mínimo pero en menor medida, también ha habido muchos trabajos que estudian la relación entre inmigración y salarios.

También como en el caso del salario mínimo, los resultados de los trabajos no son uniformes y dependen de muchos factores. Por supuesto, al igual que en el debate sobre el salario mínimo, la izquierda y la derecha han utilizado los trabajos que apoyan su visión para justificar sus posturas: la izquierda ha tendido a abrazar la idea y los trabajos que dicen que "la inmigración no deprime los salarios" y la derecha lo opuesto.

Para entender qué implican los resultados de algunos de estos estudios, pensemos cómo la inmigración afecta los salarios en un "modelo" sencillo de oferta y demanda. Si hay un aumento en la oferta de trabajo, y ello no afecta (mucho) los salarios, eso quiere decir que una caída pequeña en los salarios es suficiente para que las empresas quieran demandar mucha mano de obra adicional (en particular, contratar a "todos" los inmigrantes nuevos que entraron al mercado laboral).

Es decir, un estudio que dice que la inmigración no afecta los salarios, necesariamente dice que la demanda de trabajo es elástica (responde mucho a cambios en los salarios). De forma simétrica, un estudio que encuentra que la inmigración deprime los sueldos, está diciendo implícitamente que la demanda de trabajo es inelástica.

Entonces nos encontramos con que una persona de izquierda no puede al mismo tiempo justificar (basado en argumentos económicos sobre el mercado de trabajo) que el salario mínimo no afecta el desempleo, y que la inmigración no afecta los salarios.

Decir eso sería decir que la demanda es inelástica (porque el salario mínimo no afecta el desempleo), y al mismo tiempo decir que es elástica (porque la inmigración no afecta los salarios). Este ejemplo no sirve para "desbancar" a la gente de derecha que dice que el salario mínimo aumenta el desempleo y que la inmigración deprime los salarios ya que esto podría ser la consecuencia de una demanda inelástica, y una oferta elástica.

Eso no quiere decir que la derecha esté libre de pecado; sólo que este ejemplo en particular no sirve para "desenmascarar" las inconsistencias.

Por supuesto, entiendo que la gente tiene opiniones sobre esos temas que no se basan en estudios académicos. Pero al menos debemos estar atentos cuando alguien justifica sus opiniones tratando de darle un aire de "inevitabilidad" con un trabajo académico, cuando esas opiniones acarrean supuestos que son inconsistentes entre sí.

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