Salida de Katoen Natie despierta incertidumbre en sector portuario

La llegada de un nuevo socio para la terminal de contenedores y la política portuaria en debate
La decisión de la multinacional belga Katoen Natie de vender sus operaciones en Uruguay causó sorpresa en toda la comunidad portuaria. El paso al costado anunciado por uno de los principales jugadores de la actividad también abre la interrogante respecto a quién ocupará su lugar y qué futuro tendrá el negocio.

Distintas fuentes vinculadas al negocio portuario consultadas por El Observador coincidieron en que la salida de un inversor de porte es "una mala señal" para el país. Pero también destacaron que la política comercial desarrollada por la empresa no ha sintonizado con los intereses de armadores y agencias marítimas.

Katoen Natie se quedó en 2001 con la concesión de la Terminal Cuenta del Plata (TCP), especializada en contenedores, y en la cual posee una participación de 80% en sociedad con la Administración Nacional de Puertos (ANP), que posee el restante 20%.
Según se indicó, la política comercial es la explicación central de que la terminal de contenedores, con la infraestructura que posee, no tenga hoy "el 99% del mercado, en lugar del 40%".

"De acuerdo a su inversión establecieron una política comercial que es muy cara. (...) Han ido perdiendo clientes por los costos", afirmó uno de los consultados.
Katoen Natie sostiene que los precios de TCP son competitivos y ofrecen ventajas de productividad frente a competidores grandes de la región, como los puertos de Santos, Río Grande o Itapoá. De todas formas, cuando las navieras no tienen urgencias para descargar sus buques –por un menor dinamismo del sector–, el precio se torna un factor determinante que juega a favor de las áreas públicas de Montevideo, pese a que ofrece la mitad de la productividad de TCP que cuenta con grúas pórtico. En un portacontenedores grande, la diferencia de costos de atraque entre TCP y los muelles públicos ronda entre US$ 30 mil a US$ 40 mil a favor de la segunda opción.

La compañía belga sostiene desde hace varios años que la ANP ha tomado decisiones que favorecen a su competencia que opera en los muelles públicos, Montecon. Cuando en 2001 Katoen Natie ganó la licitación para construir y operar la terminal especializada en contenedores por 30 años, se previó que manejaría el mayor porcentaje de la actividad dentro del recinto portuario. Pero con el paso de los años la operativa llegó a repartirse en partes iguales.
Y ahora Montecon movilizó un mayor volumen de mercadería que su competidor.
Hasta ahora la única explicación dada por los belgas apunta a que la salida se enmarca dentro de una estrategia de "enfocarse más en la logística de valor agregado de alta tecnología e ingeniería aplicada", sin mencionar las diferencias planteadas con las políticas portuarias. El Observador volvió a comunicarse ayer con autoridades de la empresa, pero se indicó que no habría declaraciones sobre el tema.

La compañía llevará a cabo un proceso de selección este año para buscar un comprador que cumpla con los objetivos de la empresa, sea atractivo para TCP y un socio interesante para los demás participantes del negocio, según se informó. El contrato vigente la habilita a vender sus acciones en la terminal sin impedimentos jurídicos.

En ese sentido, las fuentes coincidieron en que las características que tenga el futuro comprador son claves. Según se explicó, no sería lo más adecuado que un armador se hiciera cargo de la terminal. Eso porque podría beneficiar los intereses de sus líneas comerciales en detrimento del resto. También se señaló como un aspecto negativo la posibilidad de que el 80% de TCP sea adquirido por el Estado para quedarse con todo el paquete accionario.

El último ejercicio de la empresa comenzó en julio del año pasado y cierra en junio próximo. En el contrato de concesión se establece que TCP debe cumplir con dos requisitos por año. Uno lo obliga a movilizar un mínimo de contenedores y el otro está vinculado a aspectos de gestión. Este ejercicio será el primero en que no se cumpla con el mínimo de gestión estipulado con el Estado.
Además, TCP deberá pagar una multa cercana a US$ 1 millón por no cumplir con el mínimo de movimiento de contenedores. En el ejercicio pasado, la empresa abonó US$ 358.000 por ese concepto.

La belga Katoen Natie había alertado que de mantenerse la tendencia de la actividad y las políticas portuarias de los últimos años perdería la concesión de la terminal de contenedores y con ello las inversiones realizadas, que rondaron los US$ 200 millones.
Para perder la concesión los números negativos deben repetirse durante tres años consecutivos. TCP sostiene que la mayor actividad de su competidor Montecon se debe a que goza de subsidios que la ANP le otorga.

Por otra parte, en diálogo con El Observador, el director de la ANP en representación del Partido Nacional, Juan Curbelo, manifestó que la decisión de Katoen Natie es una "mala noticia para el país, porque se trata de una empresa de prestigio que se desprende del negocio en el puerto".
Añadió que el hecho amerita una rápida reflexión de las autoridades sobre qué ha sucedido para que la multinacional adopte esa decisión.

Licitarán dos áreas públicas en el puerto

La Administración Nacional de Puertos (ANP) aprobó ayer los pliegos licitatorios para la explotación de dos áreas públicas de 9.000 metros cuadrados por cinco años en el puerto de Montevideo. Los servicios que podrá prestar el permisario serán de suministro de frío y almacenaje de contenedores y mercaderías, además de otros que se presenten y sean aceptados por la ANP.
El canon mensual que deberá pagar a la ANP será de US$ 10 por metro cuadrado y por mes. El pliego pasó a estudio del Ministerio de Transporte y Obras Públicas.

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