Sanguinetti: "Si no hubiera habido tupamaros, Pacheco no hubiera existido"

En su nuevo libro "Retratos de la memoria", el expresidente habla de los distintos líderes políticos uruguayos, como Wilson Ferreira y Líber Seregni
Sanguinetti y sus retratos de la memoria

"Esto no es historia. Es mi memoria, absolutamente subjetiva, de personajes que la vida me puso adelante y lo narro como si estuviéramos en el living". Así presentó el expresidente colorado, Julio María Sanguinetti, su nuevo libro Retratos de la memoria, durante una entrevista en El Observador TV.

A sus 80 años, quien fuera dos veces presidente se propuso sustituir la escritura más "histórica" por un texto de carácter más "humano" en el que recopilar anécdotas y recuerdos de las diferentes figuras que lo marcaron. Entre ellas, los líderes de los tres partidos políticos: Jorge Pacheco Areco, Wilson Ferreira Aldunate y Líber Seregni.

Jorge Pacheco, el "reo oculto de buena familia"

Jorge Pacheco Areco

Sanguinetti caracterizó a Jorge Pacheco Areco, presidente en el periodo previo a la dictadura militar, como "un reo oculto de buena familia" y un "personaje gardeleano". Dijo que encarnaba la dicotomía de ser un "hombre de los muchachos y la noche", pero también el profesor de Idioma Español que escribía sus propios discursos en un "lenguaje castizo, extraordinariamente pulido".

En ese sentido, opinó que fue un personaje "bastante distinto del que adoraron mucho de sus admiradores o del que vituperaron los que lo han vituperado". Por lo que su figura no es más que el "resultado de las circunstancias", principalmente de su enfrentamiento con el movimiento tupamaro.

"Si no hubiera habido ni tupamaros ni secuestros, Pacheco no hubiera existido nunca. Hubiera sido otro presidente muy distinto. Pero los presidentes que les toca la guerra quedan marcados por una guerra", expresó.

Wilson Ferreria, la "última expresión del caudillismo"

Wilson Ferreira Aldunate

Sanguinetti también habló de Wilson Ferreira Aldunate, uno de los líderes del Partido Nacional, a quien describió como un "patriota" indiscutible. "Uno puede admirar más o menos su figura política, pero nadie puede dejar de ver cómo él actuaba, cómo se movía, con el espíritu patriótico que tenía. Era un personaje intransferible", dijo.

En ese sentido, opinó que Ferreira "fue la última expresión de caudillismo", entendido como "una modalidad particular de liderazgo" en la que una persona, "más allá de su capacidad política o atributos racionales, logra una cierta adhesión ciega" de las masas.

El día que Sanguinetti reunió a Wilson con el general Medina

Asimismo, al hablar del caudillismo se refirió a otro líder nacionalista, Luis Alberto de Herrera, quien en su opinión -como caudillo- fue "mucho más que Batlle (y Ordóñez)".

"Batlle era una mente racionalista, estaba identificado con el gobierno. Herrera pasó la vida fracasando políticamente y perdiendo elecciones y asumiendo a veces posiciones más impopulares y más reñidas con el país. Pero nunca perdió su liderazgo. Era un liderazgo sentimental".

Líber Seregni, un "batllista típico"

Líber Seregni

Pero el exjerarca también habló del fundador del Frente Amplio, Líber Seregni, que a pesar de haber sido su contrincante lo caracterizó como un "hombre de palabra" y un "gran militar, incluso como político" a quien siempre vio como un "batllista típico".

"El Uruguay es centro izquierda y Seregni era un batllista típico, profundamente demócrata. Yo lo conocí en ese rol, mucho antes, cuando nadie iba a imaginar las cosas que finalmente pasaron", expresó.

Asimismo, dijo que "era un hombre de palabra" y que justamente esa fue la razón por la que se alejó del Frente Amplio, luego de que lo "desautorizaran".


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