Sarubbi inaugura primera planta de chacinados de exportación

Celebró sus 90 años con la apertura de la planta más moderna de la región y el lanzamiento de una nueva línea con recetas italiana
Corría el año 1925. La esquina entre la antigua calle Municipio –hoy Martín C. Martínez– y Gral. Pagola, en la capital uruguaya, era testigo de la inauguración de una pequeña fiambrería familiar, que producía su propia mercadería. Su propietario era Juan Sarubbi Labanca. El éxito de este emprendimiento familiar hizo que sus hijos, nietos y bisnietos continuaran con el negocio familiar.

Hoy, 90 años después, el apellido Sarubbi en Uruguay es sello de calidad y la empresa cuenta con una planta frigorífica, y una nueva planta de procesamiento de productos chacinados.
Con la presencia de la ministra de Industria, Energía y Minería, Carolina Cosse, y el intendente de Montevideo, Daniel Martínez, la empresa acaba de inaugurar la única planta de producción de chacinados habilitada para la exportación en Uruguay. Durante la ceremonia de inauguración, el director de la empresa, Christian Sarubbi, consignó que se trata de la planta más moderna del cono sur, y reafirmó el compromiso de la compañía para cumplir con "las exigencias más severas y los criterios más profesionales de producción.".

Juan Sarubbi, bisnieto del pionero y actual subdirector, explicó a El Observador que con esta planta se incorpora una infraestructura de primer nivel y se deja atrás la antigua fábrica que funcionaba desde 1948 en plena ciudad en el barrio La Comercial.

"La planta anterior tenía unos 4.000 metros cuadrados. Ahora estamos en un terreno de 10 hectáreas con 10 mil metros construidos", informó. Son 175 las personas que trabajan en esta planta y, junto con la frigorífica, en total Sarubbi da empleo a 400 trabajadores. Esto la convierte en una de las empresas de chacinados más grandes del Uruguay.

Ubicada en camino Coronel Raíz y camino Hudson, en una zona industrial cercana al frigorífico de la empresa, la nueva planta "cumple con las normas de calidad más exigentes, con maquinaria y tecnología importadas de Europa que permiten mejorar la calidad y durabilidad de los productos y agilizar los procesos productivos", según Sarubbi.

Calidad de exportación

Para obtener la habilitación del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP), que es el organismo encargado de controlar la calidad de los productos cárnicos que se exportan, se debe cumplir con una estricta normativa, que implica seguir el denominado sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (llamado Haccp por su sigla en inglés). El Haccp es un "sistema que permite identificar, evaluar y controlar peligros significativos para la inocuidad de los alimentos" mediante siete principios que van desde "realizar un análisis de peligros", pasando por implementar un sistema de control y vigilancia, la aplicación de procedimientos correctivos en caso de errores, hasta "establecer un sistema de documentación sobre todos los procedimientos y los registros apropiados para estos principios y su aplicación", según lo define Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En particular, esta fábrica de productos chacinados incorpora la prevención en toda la línea de producción a través de elementos como detectores de metales y controles por monitores de calidad en todos los procesos productivos. "Además, tiene flujos productivos en línea –es decir que todos los productos se realizan de forma secuencial–, lo que permite que el control sea más fácil de realizar", añadió Sarubbi.

Desde 1994 el frigorífico Sarubbi exporta carnes bovinas a destinos tan diversos como Latinoamérica, Estados Unidos, Rusia, China, Europa y África. Con las mejoras en el modo de producción que trae la nueva planta, que benefician a todos sus productos, Sarubbi planea colocar sus mejores líneas de jamones, salames, mortadelas, longanizas y frankfurters en varios países de la región. De acuerdo con Juan Sarubbi la empresa ya se encuentra "en conversaciones muy avanzadas para exportar a Brasil, Argentina, Paraguay, Perú, Colombia y Chile".

La calidad de los productos Sarubbi es la principal característica que, según Juan Sarubbi, permitió que la marca haya perdurado 90 años. Esto también se ve reflejado en la página de Facebook de la marca, que tiene más de 13 mil "me gusta". "Felicitaciones por darle trabajo a la gente y por los logros. Estaría bueno que hagan paseos por la fábrica para que la gente vea la materia prima". "Se ve reflejado progreso y dedicación, ya sea de sus directivos como de los trabajadores"; son algunos de los comentarios de los seguidores de Sarubbi en esa red social.

Un poco de historia


En 1948, 23 años después de iniciada la producción de chacinados, se incorporó a la empresa la segunda generación de la familia encabezada por Juan Sarubbi Rampoldi –hijo del fundador Juan Sarubbi–, quien entre otras cosas, trasladó la fábrica a la calle Hocquart y amplió la capacidad de producción con la suma de 600 metros cuadrados.
En 1970 se inauguró la primera planta frigorífica de la marca, ubicada en el predio del ex Frigorífico del Plata.
A fines de la década de 1970 comenzó a trabajar la tercera generación familiar en el negocio con la incorporación de Silvana y Christian Sarubbi.

En adelante, las mejoras de la planta de Hocquart incluyeron su ampliación y la incorporación de tecnología cada vez más moderna para la conservación y producción de los chacinados, como 600 metros cuadrados de cámaras de frío y otras instalaciones.
En 2007, con el ingreso de Juan Sarubbi, comenzó a trabajar en la empresa la cuarta generación. La idea de crear la planta más moderna de la región surgió en 2009 y llevó cuatro años de planificación y trabajo para que en julio de 2013 se comenzaran las obras.

En mayo de este año, el proyecto se transformó en realidad cumpliendo con los estándares de calidad del primer mundo y siendo la única planta del Uruguay habilitada para la exportación de productos chacinados.
Juan Sarubbi expresó: "Para mí es un orgullo después de 90 años seguir al frente de la empresa y esta planta es un nuevo desafío con mucha producción a futuro".

La vieja y moderna escuela italiana


El subdirector de Sarubbi, Juan Sarubbi, destacó que con la nueva planta también vino una línea de chacinados con recetas italianas. Verona, Parma, Milano, Bologna y Toscana son los nombres de los productos que incorporan sabores procedentes de distintas ciudades del país europeo y su producción en la planta fue desarrollada por un ingeniero italiano.
"Ha un gusto che è una meraviglia" ("Tiene un gusto que es una maravilla"). Así describió al prosciutto (jamón) un chef italiano en el nuevo comercial de la marca. Por su parte, Sarubbi señaló que, más allá del proceso importado, lo importante son las carnes uruguayas: "Se trata de productos que destacan en cuanto a su materia prima; básicamente la calidad de los jamones se basan en ello".


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