Se abre una posibilidad para que Rajoy pueda formar gobierno

Ciudadanos le pidió al líder del PP una serie de reformas para apoyarlo
Mariano Rajoy recibió ayer de buen grado las condiciones planteadas por los centristas de Ciudadanos para apoyarlo en su investidura como presidente del Gobierno español, dando un nuevo paso para sacar al país de ocho meses de parálisis política. Si bien la alianza no alcanza el apoyo legislativo necesario para conformar gobierno, podría conseguirlo si se consiguen abstenciones de otros grupos al momento de votar.

El conservador Rajoy y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, mantuvieron una reunión de hora y media en Madrid, al día siguiente de que el líder centrista fijara seis condiciones con eje en la lucha contra la corrupción.

El presidente del gobierno en funciones elogió la iniciativa de Rivera como "una buena decisión para España", y explicó a la prensa que ha dado instrucciones para que el comité ejecutivo de su formación política, el Partido Popular (PP) se reúna el 17 de agosto y estudie esas condiciones.

El tema de la corrupción es espinoso para el conservador PP, ya que entre los numerosos escándalos que la afectan hay uno de presunta financiación ilegal que salpicó directamente al propio Rajoy, el llamado "caso Bárcenas".

Rivera pide una comisión parlamentaria para investigar el caso que debe su nombre al extesorero del PP Luis Bárcenas, y en el que el partido forma parte del proceso judicial por haber borrado presuntamente los discos duros utilizados por éste.

Rajoy aseveró que el PP "hará cuanto está en su mano para que pueda abrirse esa negociación" con Ciudadanos, ya que "es urgente tener un gobierno en España y sería un disparate que tuviéramos que celebrar unas terceras elecciones en el mismo año".

La formación rápida de gobierno "es el interés de los españoles y ese interés lo anteponemos a cualquier otra consideración", indicó el líder del PP. Según explicó, él y Rivera coincidieron en "la necesidad de empezar a negociar con la mayor celeridad posible" los temas "más urgentes", es decir, fijar el techo de gasto público, aprobar los presupuestos y cumplir con los compromisos de déficit pactados con la Comisión Europea.

Rivera dijo en su intervención que su idea es esperar a que el PP apruebe esas condiciones para luego fijar una fecha del debate de investidura de Rajoy y acto seguido negociar una ambiciosa lista de reformas. "En cuanto el Partido Popular apruebe esas condiciones (...), nosotros ponemos un equipo negociador", declaró.

Entre las seis condiciones planteadas figura también una reforma de la ley electoral, que actualmente tiende a favorecer a los dos grandes partidos, PP y PSOE (oposición socialista), y a las formaciones nacionalistas vascas o catalanas, que tienen un voto muy concentrado.

Igualmente pide limitar a dos los mandatos del presidente del gobierno español y eliminar los fueros, un sistema por el que los diputados nacionales y regionales y otros altos cargos públicos gozan de un trato diferenciado ante la Justicia.

Presión sobre el PSOE

España tiene un gobierno interino desde las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015, de las que surgió un Parlamento muy fragmentado en cuatro grandes partidos (PP, PSOE, el izquierdista Podemos y Ciudadanos), incapaces de forjar una alianza mayoritaria.

Los españoles volvieron a las urnas el 26 de junio, de las que el PP de Rajoy salió fortalecido, con 137 diputados de los 350 de la Cámara Baja, pero lejos de la mayoría necesaria para gobernar sin aliados.

Los partidos insisten en que no es deseable ir a unas terceras elecciones, que por lo demás darían un resultado muy parecido al del 26 de junio, según un sondeo publicado esta semana por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Rivera y su partido habían ofrecido hasta ahora abstenerse en la votación de investidura para que Rajoy gobierne en minoría. Si giran hacia el "sí", el PP y los 32 diputados de Ciudadanos sumarían 169 escaños, a siete de la mayoría.

Las miradas se dirigen ahora a los socialistas, que tienen 85 escaños y se mantienen firmes en su "no" rotundo a Rajoy, lo que impediría su investidura para un nuevo mandato.

En las últimas semanas, varias figuras históricas del PSOE han invitado al partido a plantearse un cambio de posición para no prolongar la parálisis política.

El ex presidente del gobierno Felipe González (1982-1996) dijo en declaraciones recogidas por el diario El País de Madrid que las propuestas presentadas por Rivera han sido "el primer acto de responsabilidad política" desde las elecciones.

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