Se estima que el área de soja volverá a caer en la campaña que se inició

Recomendaron no apurarse a sembrar para evitar que el período crítico del cultivo coincida con probable escasez de lluvias
Consideran que el área de siembra de soja volverá a caer en la campaña que inició en estos días. Entre los principales factores está el precio del producto; los altos costos; la mala campaña 2015/16, que tuvo rendimientos afectados primero por la sequía y luego por las abundantes precipitaciones que generaron grandes pérdidas de calidad en el momento de la cosecha, provocando serias dificultades financieras a varios productores; y las rotaciones que exigen los planes de uso y manejo de los suelos.

Consultado por El Observador Agropecuario, el director de Unicampo Uruguay y profesor de Facultad de Agronomía, ingeniero agrónomo Esteban Hoffman, opinó acerca de la evolución del área de soja este año. "Creo que volverá a caer. No tengo muchos elementos para saber cuánto, aunque posiblemente sea menos que en la zafra pasada. Muchos opinan que no, pero si analizamos la tendencia en la retracción del área en las regiones centro-este, este, noreste y sureste, y la visible siembra de pasturas en este invierno, para que el área se mantenga deberían surgir chacras que el año pasado estuvieron fuera de la agricultura", expresó.

Agregó que otro dato a considerar es que muchos están tomando en cuenta solamente el área de soja de primera; también que hubo mucha gente que sembró praderas y no sembró cultivos de invierno. "Por la información de evolución del área, hoy tenemos 400 o 500 mil hectáreas menos con agricultura. ¿En qué situación se encuentran y cuántas fueron sembradas con praderas en estos tres últimos años? Cuando tengamos esta información podremos tener más elementos para pronosticar el área de cada zafra, incluso hacia dónde van los cambios del sistema agrícola", dijo.

El año pasado se sembraron 1,14 millones de hectáreas, según datos de la Encuesta Agrícola de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). La cifra significó un retroceso de 15% frente a la campaña 2014/2015. "Si se concreta la intención de siembra estimada por la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) y DIEA, el área de soja será menor", señaló Hoffman.

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Los costos

El director de Unicampo Uruguay recordó que el año pasado los presupuestos se elaboraban con una soja que valía US$ 320 por tonelada. Sin embargo, ahora se están haciendo con US$ 30 o US$ 40 más.
Una de las consecuencias climáticas de la campaña anterior fue la mala producción de semillas, tanto en volumen como en calidad. Por eso este es un año particular para ese insumo. Su precio no solo subió de forma considerable, sino además hay que usar más porque su calidad también es menor. Los productores también debieron invertir más en curasemilla.

Antes de la renta, el rendimiento de equilibrio de la soja de primera se ubica en entre 1.500 y 1.700 kilos por hectárea, con un precio base de US$ 350 por tonelada puesto en Nueva Palmira, con fletes para chacras ubicadas en el litoral-centro de Uruguay.

"Un productor con campo propio estaría holgado. Cuando se considera el pago de renta empiezan los problemas, así como el peso de los fletes en la medida que las chacras están más distantes del puerto", expresó el experto sobre los principales costos del cultivo.

"Estos costos no contemplan las situaciones, que lamentablemente son muy frecuentes, de suelos en estado crítico desde el punto de vista químico y hay que usar altas dosis de fósforo, azufre, potacio y otros. 'Tirarle con la tabla periódica' se está transformando casi en un dicho popular. Todo esto puede ubicar en algunos casos al costo de producción antes de la renta entre 1.900 y 2.000 kilos por hectárea", calculó el agrónomo.

No apurarse a sembrar

Hoffman recomendó a sus clientes que este año no sembraran la soja tan temprano, evitando hacerlo en octubre. "Existe un escenario de diciembre y enero secos, y no hay mayor necesidad de que el período crítico del cultivo se ubique en un momento donde es probable un mayor estrés hídrico y térmico. Octubre además presentó suelos fríos, cosecha de cereales retrasada y mayor riesgo de daños de palomas derivado de los anterior, no hay espacio alguno para enfrentarse a situaciones de resiembra. Por escasez de semillas y su mayor precio. Sería una largada por demás compleja", afirmó.

El experto destacó la gran capacidad de siembra existente, y a pesar de haber iniciado más tarde y con un avance más lento, estimó que a mediados de noviembre se debe haber sembrado más del 60% de la soja de primera. "La siembra está detenida por la falta de humedad, y se percibe gran precaución para seguir sembrando", indicó.

De todos modos Hoffman consideró que la fecha sigue siendo buena para sembrar soja de primera, sobre todo si se confirma que este verano será seco, como fueron los de 2010 y 2011. En cuanto a lo que se sembró, dijo que en general las chacras están muy bien nacidas.

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