"Se llevaron todo y no era por sed, eran vándalos"

Los hinchas se llevaron 600 latas de Coca Cola y 200 botellas de agua de uno de los puestos de la Ámsterdam

Acá se terminó!" fue el grito que escuchó desde la tribuna la vendedora de un puesto de venta de refrescos de la tribuna Ámsterdam. Eran las 16 horas. Ese fue el comienzo del fin. La gente que estaba amontonada esperando ser atendida comenzó a patear la puerta, hasta tirarla abajo y en un santiamén se llevaron toda la mercadería. "Fueron derecho a la plata que yo tenía en el bolsillo y se llevaron toda la bebida. Más tarde cuando volvimos no quedaban ni los estantes", comentó a El Observador una vendedora que prefirió no ser identificada.

Para ese entonces, la Policía ya había detenido a tres cabecillas de la barra brava de Peñarol, quienes llevaban entradas para ser repartidas entre los hinchas. Cuando la noticia llegó al estadio, se desató la furia.

Según relató la vendedora, hasta ahí todo transcurría con normalidad. La prohibición de la Intendencia de Montevideo de vender la bebida en latas o botellas para evitar que fueran utilizadas como misiles fue hasta entonces el único traspié. "Les teníamos que dar en vaso y muchos no se la querían llevar", comentó.

A su entender, lo que pasó minutos después "estaba planeado". "No se llevaron ni dos, ni tres, ni cuatro fundas, se llevaron 600 latas de Coca Cola y 200 botellas de agua. Era lo que teníamos. No dejaron nada, solo los tanques", comentó con indignación. Aseguró que en 34 años de trabajo en la empresa, nunca vio "algo parecido". "Fue una cadena. Eran como 20 personas. Todos juntos. Y no era por sed, eran chorros, vándalos".

Recordó que incluso uno de los asaltantes le quiso sacar el celular, pero ella le pidió que se lo devolviera y lo recuperó. Cuando salió del puesto, se percató del "caos tremendo" en el que se había transformado el estadio. "La gente corría, otros se ponían sobre los costados" para evitar ser golpeados con alguna de las tantas cosas que volaban.

La situación que enfrentaban los funcionarios de la puerta 7 no era mejor. José Luis Otero, secretario general de la Asociación de Funcionarios de Recaudación de la AUF (Afrauf) relató a El Observador que los hinchas aurinegros que ya se encontraban dentro del estadio comenzaron a tirarle "todo tipo de objetos contundentes", entre ellos tablones y garrafas, a los trabajadores que controlaban el ingreso al Centenario. A raíz de esto, el personal se tuvo que poner a resguardo y Otero se comunicó con el jefe del operativo para buscar una solución que descomprimiera al público.

En este intento, se volvió a habilitar la puerta 7 con un cordón policial para cubrir a los funcionarios, pero la situación ya "era incontrolable", dijo Otero. Inmediatamente, se habilitaron las puertas 9 y 10, pero el efecto fue mayor porque los incidentes se replicaron.

En ese momento, ya eran "conscientes de que la situación podía terminar de la forma que terminó porque no estaban dadas las garantías reales para continuar con el partido", señaló el secretario general de Afrauf.

Minutos más tarde de iniciarse los desmanes en las puertas 9 y 10, se generaron otros cerca del vallado perimetral. Fue entonces cuando se aconsejó a los funcionarios de la puerta 7 que se resguardaran definitivamente y la Policía se hizo cargo de controlar la situación. "Cuando la Policía nos comunicó que no se podía manejar nuestra seguridad, nos fuimos al lugar de resguardo y nos quedamos allí. Algunos estaban más acostumbrados a vivir estas situaciones de violencia, pero otros estaban muy preocupados y asustados", expresó.

A un día de la suspensión del clásico, Otero sostuvo que se trabajó de acuerdo a lo que se venía reclamando. "Se hizo un control previo de ingreso para que nadie llegue (a la puerta) sin su entrada correspondiente. El problema fue el público que ya estaba dentro", manifestó.

En este sentido, señaló que eso "es resorte del Ministerio del Interior y de los policías que estén dentro del estadio". Por esta razón, consideró que se debe seguir trabajando en los puntos donde se falló y reforzar aquellos que sí dieron resultados, como fue el control de ingreso. "Todos los que trabajamos en la organización del espectáculo podríamos mejorar la tarea con la Policía dentro, cubriendo áreas estratégicas", aseguró.

Por decisión del Ministerio del Interior, los agentes policiales no ingresan a los tribunas, sino que se concentran en el perímetro exterior de los estadios, rodean la cancha y se ubican en los puntos de entrada y centros de recaudación.

Los incidentes del domingo terminaron con más de 200 detenidos (ver nota abajo). Participaron del operativo más de 1.000 policías.


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