"Se necesitan empresas que gestionen residuos sin peligro ambiental"

Preside una cámara que busca crear conciencia sobre la gestión de residuos y dignificar el negocio. Insta a desarrollar más tecnología y emprendimientos para el sector
Por Leticia Martínez

La química farmacéutica Ana Luisa Arocena trabaja en la gestión de residuos desde hace casi 20 años. Enfocada en el tratamiento de residuos de la industria farmacéutica desarrolló, junto a sus socios, tecnología para esa problemática. Desde el inicio el desafío no solo involucró la necesidad de formarse en el área sino también como empresaria. Además está el gran reto de abrir mercado y crear conciencia sobre la importancia de la eficiente gestión.
Esta inquietud es compartida por varios de sus colegas con los que fundó hace poco más de un año la Cámara de Empresas Gestoras de Residuos del Uruguay, compuesta por operadores que realizan diferentes actividades como recolección, transporte, tratamiento y disposición final.

¿Por qué nace la Cámara?
Por una necesidad fuerte de tener un interlocutor de nuestro sector en las mesas públicas; nuestra voz en el desarrollo de normas legales y en la implementación de sistemas.
Al no tener una gremial, la comunicación con las autoridades se hacía con algunas organizaciones y eso no permitía un intercambio rico.

¿Qué objetivos buscan?
Representar al sector y ser referentes. Además hay que promover el interés de incluir la actividad al sistema formal, dignificar la profesión. Y mostrar que es válido tener un negocio basado en los residuos. Es necesario que haya empresas que gestionen residuos sin tener peligro ambiental.

¿Cómo está Uruguay en materia de regulación?
En 1935 se creó la ley orgánica municipal, que mandata a los intendentes la responsabilidad de traslación sobre la basura domiciliaria y de las vías públicas.
En 1999 surge el decreto de residuos hospitalarios; cuatro años después se decreta sobre las baterías de plomo y ácido usadas o ser desechadas, en la que se da la responsabilidad extendida al fabricante o importador. Más adelante, se legisla sobre los residuos de envases; hace dos años sobre los residuos agroquímicos y sobre la responsabilidad directa de quien fabrica en el caso de residuos industriales.
Esto muestra que hay una variedad de demanda que los gestores intentamos ir desarrollando sin legislación o con lo mínimo y entendemos que esa legislación que viene de a gotas tiene que avanzar y mejorar. También creemos que se debe tener un marco regulatorio que incluya la norma y control, es decir que el sistema esté andando.

¿Cuál fue el detonante para que se trabajara en la legislación?
El problema de la plombemia en (el barrio) La Teja. Y probablemente el conflicto entre Gualeguaychú y Fray Bentos (cuando se instaló la planta de celulosa Botnia) llevó a tomar conciencia de que tenemos que ocuparnos de los residuos e invertir dinero..

¿En qué hay que trabajar para mejorar?
Hay que ordenar y entender las especificidades de cada tipo de residuo y así desarrollar servicios adecuados. No existe una gestión de residuos universal. Además, hay que enfocarse en la aplicación de prácticas de minimización. Para eso hay que saber y desarrollar tecnologías adaptadas a nuestras condiciones. Y hay que organizar quien paga, desarrollar más tecnología y promover emprendimientos que brinden soluciones a la variedad de residuos.
Hasta ahora lo que ha surgido es espontáneo, lo ineludible y lo obvio.

¿Hay empresas que no se instalan en Uruguay porque no hay una clara gestión de residuos?
Si, conozco varios casos.

¿Quién es responsable de financiar el tratamiento?
Si entras en el tema de quien tiene la responsabilidad llegas rápidamente a la ecuación de que quien contamina paga. Pero hay que aclarar que el residuo en sí no es contaminación; es un potencial contaminante. El tema es qué se hace con ese material. Aquel al que dejó de importarle un determinado material debe financiar su gestión. l


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