Se postergó el show de Los Iracundos

La banda sanducera con la Sinfónica de Montevideo tocará el domingo 3
Juan Carlos Velázquez recuerda bien ese día en el que junto a su grupo Los Iracundos llegó al Aeropuerto de Carrasco para ser recibido por un mar de gente que se extendía hasta el teatro de la Ciudad Vieja en el que el grupo actuaría esa noche. Era plena década de 1960 y aunque ya radicado en el exterior, la relación del grupo con su público uruguayo alcanzaba el pico que convierte a una banda en un fenómeno legendario, asociable a un tiempo histórico en concreto y a una sensibilidad en particular.

Velázquez, único miembro original de los Iracundos que toca bajo ese nombre, está convencido de que esa relación con su público –que hoy en el Teatro de Verano tendrá un nuevo capítulo– está forjada en la esencia de las canciones de pop rock romántico que en algún momento definieron para mucha gente lo que era el sonido de su tiempo. En parte por recrear esa alquimia musical que para Velázquez aún existe, sucede el concierto que esta noche dará junto a otros músicos que lo acompañan sobre el escenario y a 50 integrantes de la Sinfónica de Montevideo, dirigidos por el maestro Martín Jorge.

Para Velázquez, baterista y responsable de seleccionar a los músicos que le acompañan concierto a concierto, la canción romántica al estilo de los Iracundos es un género que ha caído en desgracia en los últimos años. Sin embargo, su observación está hecha desde la calma de sus 74 años y sus décadas de éxitos y proximidad con el público latinoamericano: "Yo creo que todo se repite y por eso los éxitos románticos no se mantienen demasiado. La última prueba fue ya en los años noventa: el último disco exitoso de Luis Miguel está centrado en canciones del pasado, eso prueba que no hay demasiadas cosas nuevas en el estilo desde hace mucho tiempo. Pero todas las épocas tienen su parte buena y su parte mala. Lo malo aquí es que veo que no hay casi tiempo para trabajar. En dos minutos y medio una canción te puede llenar de magia. Eso es lo que nosotros intentábamos", recuerda.

El tiempo, asegura, ha convertido en inoxidables a sus canciones y por eso tiene sentido que este viernes suenen con las galas de una orquesta sinfónica detrás. El concierto se preparó en apenas dos sesiones de ensayo, a las que también se aplicó la banda sinfónica. "No necesitamos demasiado más ya que por su musicalidad, nuestras canciones tienen muchísimo espacio para que suene algo grande como una sinfónica detrás y también muchas de ellas tienen un tipo de orquestación que incluye algunos de esos instrumentos. En lo personal, a mi edad y como baterista tener a una orquesta así detrás mío me hace parar los pelos; te da una sensación de poder en cada canción que es casi única", explicó Velázquez.

La última vez que Velázquez vino a Montevideo a tocar como Los Iracundos fue el año pasado en una ocasión obvia: la Noche de la Nostalgia. "A mí eso me gusta, pero ahora la verdad es que una de las cosas que me quedan pendientes es poder hacer esta gira con la Sinfónica por todo el Uruguay. Creo que este tipo de concierto le da otro tipo de capacidad de conexión con la gente a las canciones y por eso me encantaría volver a recorrer el país con ellas".

Lo que pueden esperar los seguidores que asistan al Teatro de Verano es una serie de canciones inoxidables para mucha gente a las que el ingrediente que mejor les ha caído son las horas dedicadas a su preparación sumado al paso de los años. "Antes te hablaba del tiempo para trabajar. Esas canciones que hemos trabajado durante tantos años están muy cuidadas para este concierto porque solo podés generar emoción si te tomás tiempo para encontrar la mejor poesía y la mejor canción. Y con Los Iracundos yo sigo trabajando en el negocio de las emociones".

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