Se reaviva la duda: ¿Rusia tiene material para chantajear a Trump?

El Parlamento reclama que se investigue más al renunciante consejero de Seguridad Michael Flynn

"Supo que se había convertido en un pararrayos y tomó la decisión", dijo ayer al programa Today de NBC la consejera del presidente Trump, Kellyanne Conway, sobre la renuncia de Michael Flynn a su cargo de consejero de Seguridad Nacional estadounidense.

La salida de Flynn fue el corolario de una creciente polémica por las controvertidas conversaciones que tuvo en diciembre con el embajador ruso en Washington, informó la Casa Blanca.

En su carta de dimisión, el general retirado admitió que "transmitió sin querer al vicepresidente electo y a otros información incompleta sobre sus conversaciones telefónicas con el embajador de Rusia" en Washington, Sergei Kislyak.

El contenido de las charlas, de acuerdo con varios medios, refería a las sanciones que planeaba imponer el gobierno de Obama a Rusia en represalia por entrometerse presuntamente en la campaña presidencial y favorecer a Trump. En ese sentido, según los medios que investigaron el caso basados en fuentes de inteligencia, Flynn le pidió al diplomático ruso que Moscú no reaccionara "en exceso" contra las sanciones, porque Trump las aliviaría al llegar al poder.

La inteligencia estadounidense ya concluyó que Rusia incidió en los comicios. La administración Obama sancionó el 29 de diciembre a cuatro ciudadanos rusos y cinco empresas y expulsó a 35 diplomáticos.

¿Chantaje?

Como estas conversaciones ocurrieron antes de que Flynn asumiera su cargo en Seguridad Nacional, podrían constituir un delito, ya que en Estados Unidos está prohibido que civiles intervengan en conflictos diplomáticos internacionales. Sin embargo, el portavoz de la administración Trump, Sean Spicer, declaró ayer que Flynn "no hizo nada ilegal" y que su renuncia se debió a que el presidente consideró poco confiable a una persona que brindó información incompleta.

De todos modos, el hecho de que Flynn recurriera inmediatamente a la diplomacia rusa hace sospechar a medios y dirigentes opositores que detrás haya un chantaje ruso, ya sea a él o a algún miembro de la administración, incluido el presidente. Esa hipótesis se había considerado en los días previos a la asunción del presidente, sobre todo luego que la CIA informara tanto a Obama como Trump que tenían en su poder un informe –del que no podían asegurar su veracidad– que hablaba de que Rusia tenía material comprometedor sobre el mandatario.

A su vez, otros informes de inteligencia sostienen que, al igual que a los demócratas, hackers rusos lograron ingresar a los sistemas del Comité Nacional Republicano, aunque no publicaron nada, otro punto que abona la chance de un chantaje.

Contradicciones

Flynn se contradijo al explicar el contenido de sus charlas con el diplomático ruso e incluso involucró en el tema al vicepresidente Mike Pence, quien salió en varios oportunidades en su defensa.

Los congresistas demócratas reclamaban en los últimos días de forma insistente que Flynn dimitiera o fuera despedido, mientras los republicanos optaban por mantener un cauto silencio. Adam Schiff, el demócrata de más alto rango en el Comité de Inteligencia del Congreso, declaró que la dimisión de Flynn "no pone fin a las preguntas sobre sus contactos con los rusos". Por eso, ahora los demócratas piden que de todos modos se investigue más en profundidad los vínculos de Flynn con el Kremlin.

Nombramiento controvertido

El legislador Schiff había reclamado la dimisión o el despido del consejero por estas acusaciones "asombrosas". "No creo que queramos a alguien en alguna de esas situaciones" en el cargo de consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, afirmó a CNN el domingo.

Flynn fue uno de los primeros asesores de Trump en su campaña, pero su nombramiento como consejero de Seguridad Nacional no logró el apoyo unánime en la Casa Blanca. Varios sectores de los servicios de inteligencia advirtieron que no era el mejor candidato. Algunos incluso apuntaron que dejó la dirección de la Agencia de Inteligencia de Defensa por mala gestión.

Un sustituto

Tras la renuncia de Flynn, a 24 días de su asunción, el gobierno de Trump debe buscar un reemplazo. El general retirado Joseph Kellogg ocupará de forma interina el puesto de consejero de Seguridad Nacional, añadió la Casa Blanca.

El diario The Washington Post informó que en el tope de la lista para reemplazar a Flynn figura Robert Howard, un ex comandante adjunto del Comando Central estadounidense –a cargo de los conflicto del Medio Oriente y Afganistán– y amigo del secretario de Defensa, James Mattis. En tanto, otros medios indicaron que el general retirado David Petraeus –veterano de Irak y Afganistán y exdirector de la CIA– también es candidato. Petraeus renunció a la CIA por haber compartido información con su amante, de lo cual se declaró culpable y aceptó pagar dos años de libertad condicional (que culmina en abril) y una multa.

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