Según los blancos, hubo omisión del gobierno en prevenir la leishmaniasis

Diputado veterinario asegura que faltaron medidas preventivas hace seis años cuando Uruguay era vulnerable
En febrero de 2010 Uruguay pasó a ser catalogado un "país vulnerable" a la leishmaniasis, ante la detección en Artigas y Salto del flebótomo que transmite la enfermedad, un "mosquito" de 2 milímetros. En febrero de 2015 se diagnosticaron los primeros casos autóctonos en caninos y en ese momento se transformó en "inminente" la detección de casos de leishmaniasis en humanos, una enfermedad muy grave que puede ser mortal en 90% de los casos si la persona no es tratada a tiempo.

"Uruguay perdió seis años por omisión de las autoridades en desarrollar una política pública para la enfermedad", aseguró a El Observador el diputado (suplente) del Partido Nacional Gastón Cossia, que además es consejero de la Facultad de Veterinaria. El dirigente asegura haber empezado a pedir medidas de acción hace nueve meses.

En mayo de 2015, junto a Rodrigo Goñi realizaron un pedido de informes que "confirmó" la ausencia de un protocolo sobre leishmaniasis desde 2010, cuando el país había sido declarado vulnerable. Desde el Ministerio de Salud Pública (MSP) "no se estaba tomando ninguna medida preventiva". "Solo estaban estudiando el tema", dijo Cossia.

Nueve meses después

"Es inadmisible que se continúe esperando las definiciones de grupos de trabajo que constituirán las directrices nacionales. Aún inexistentes", eso escribieron Goñi y Cossia el 6 de julio de 2015 en un comunicado ante la respuesta del pedido de informes.

Ese "Plan de Acción para la leishmaniasis" fue presentado esta semana por el MSP que incluye la obligación del sacrificio de los perros infectados ante la falta de medicamentos y la recomendación de la utilización de collares repelentes para perros con deltametrina. Para la prevención de la expansión de la enfermedad, las autoridades sanitarias también recomiendan el control del ambiente y de los animales. Alejar el hábitat de los caninos del de las personas, la utilización de mosquiteros y de repelente son otras medidas de contención para evitar el desarrollo de las larvas y el contagio de la leishmaniasis.

Dos posturas

La leishmaniasis es una enfermedad incurable para los caninos porque no existe un tratamiento ni una vacuna que lo prevenga, según el MSP. Pero para Cossia, en Brasil y España se utilizan medicamentos que hacen que el perro mejore sintomatológicamente y si cumplen el protocolo de tratamiento -con visitas al veterinario trimestrales y medicación por 30 días-, no se reporta contagio de la enfermedad.

Por otro lado, considera que el sacrificio es una medida que "está generando pánico" y la gente esconde a los perros y se los lleva de Salto. "Así reacciona la gente y el terror hace la difusión de la enfermedad en todo el país", aseguró.

Sin collares en plaza

En cuanto a los collares con deltametrina, los únicos recomendados por el MSP que son efectivos para alejar al flebótomo de los caninos, Cossia dijo que se los recomienda a los dueños de perros pero no hay en plaza. "Me están pidiendo todos los días 50 o 60 collares. Encargué a la distribuidora y hasta marzo no tienen", agregó. "Pónganle collar, ¿y dónde los consigue la gente?", se quejó.

Para Cossia, ante una emergencia sanitaria como la declarada en el departamento de Salto por la rápida expansión de la leishmaniasis en perros, las autoridades sanitarias deben realizar una "medida integral" que incluya la importación de collares para entregar a la población o directamente a los perros. De esa manera, se evita el contagio de la enfermedad a través de perros vagabundos y de caninos pertenecientes a personas con bajos recursos que no invierten el dinero en los collares.

Contagio en el exterior

Entre 2013 y 2014 se identificaron perros con la enfermedad importada, tanto del continente americano -Paraguay- como europeos -España, según confirmó Jorge Basso, ministro del MSP en la respuesta al pedido de informes realizado por el diputado. Por lo tanto para Cossia "el gobierno debería cerrar la frontera". "No pueden seguir entrando perros que están enfermos, y los de Salto deberían ser aislados", aseguró el diputado.

Según el registro histórico en los países de la región, la enfermedad se desarrolló de la misma manera: la endemia se instaló primero en perros y una vez consolidada se registraron casos en humanos.

Por esa razón, a pesar de que hasta el momento Uruguay es uno de los únicos países de América Latina en donde no se registraron casos autóctonos de la enfermedad en humanos, es un hecho inminente que "tarde o temprano va a llegar", manifestó a El Observador Luis Calegari, especialista en enfermedades infecciosas y parasitarias y consejero del MSP.

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