Seguridad: el Frente Amplio deberá resolver si endurece la mano

Vázquez promete "cambio de rumbo" pero en la izquierda están alertas
Ante las rapiñas que no logran ser abatidas, el rosario de asesinatos que suelen tener como víctimas a trabajadores y una sensación de inseguridad pública que no cesa, el gobierno de Tabaré Vázquez se balancea entre la necesidad de cerrar el puño con mayor firmeza frente a la delincuencia, pero sin dañar los principios de la izquierda que no admiten la "inflación penal" para combatir las causas de la violencia callejera.

Por lo pronto, Vázquez ha considerado que su invitación a la oposición para que le presente propuestas sobre seguridad pública –que suelen tener una impronta más represiva que la vigente– ya representa "un cambio de rumbo" en el camino del oficialismo. Incluso, en el documento que le entregó a la oposición, el gobierno reconoce que se debe "combatir incansablemente la violencia que se ha instaurado" y se refiere al diálogo abierto como "un primer paso" para aunar esfuerzos que corrijan esa decisión (ver página anterior).

Muchas de esas iniciativas opositoras tienen como objetivo el aumento de penas o la inexcarcelación de delitos, la creación de guardias nacionales o la utilización de militares para tareas de seguridad, asuntos que suelen poner los pelos de punta a la mayoría de la izquierda. Muchas de esas iniciativas opositoras tienen como objetivo el aumento de penas o la inexcarcelación de delitos, la creación de guardias nacionales o la utilización de militares para tareas de seguridad, asuntos que suelen poner los pelos de punta a la mayoría de la izquierda.

Además, y más allá de lo que parece, la confirmada presencia de Eduardo Bonomi al frente del Ministerio de Interior no necesariamente implica una jugada a favor de la mano tibia en las soluciones para el delito. Bonomi pertenece al Movimiento de Participación Popular (MPP), un sector que, en asuntos de seguridad pública, no se ha caracterizado precisamente por una actitud contemplativa ante aquellos que se saltean las normas.

Por ejemplo, fue el expresidente José Mujica quien en plena campaña hacia las elecciones de 2009 lanzó una propuesta poco ortodoxa pero bastante agresiva para combatir la adicción a las drogas.

"Si un muchacho se pichicatea, no puedo hacer nada, salvo que la familia decida tratarlo. Yo creo que hay que cambiar el derecho, agarrarlo del forro y meterlo en una colonia para sacarle el vicio a prepo", afirmó el líder del MPP. Ya en el libro Pepe coloquios de Alfredo García, Mujica había dicho que la izquierda "se comió la píldora de los derechos humanos" y que la situación "no se arregla sin cirugía". Desde la Presidencia, Mujica impulsó aquella iniciativa que finalmente fracasó ante el rechazo generado en buena parte del Frente Amplio.

Esta semana, el Poder Ejecutivo, con la ayuda de una parte del MPP, quedó enfrentado nuevamente a la mayoría de la bancada de diputados del Frente Amplio al proponer penar con cárcel el robo de ganado. Esta semana, el Poder Ejecutivo, con la ayuda de una parte del MPP, quedó enfrentado nuevamente a la mayoría de la bancada de diputados del Frente Amplio al proponer penar con cárcel el robo de ganado.

En la izquierda consideraron que la iniciativa, que tiene el respaldo del Partido Nacional, colisiona con la filosofía de la izquierda que le niega efectividad al aumento de las penas.

"Parece una discusión de fines del siglo XIX o principios del XX, cuando la Federación Rural se mostraba muy activa junto con los sectores más conservadores del país", dijo a El Observador el diputado José Carlos Mahía (Frente Líber Seregni).

En tanto, el diputado socialista Gonzalo Civila dijo a El Observador que en el Frente Amplio "es general" la idea de que "la inflación" penal no tiene ningún resultado cuando se trata de cuidar la vida y los bienes de la gente. En tanto, el diputado socialista Gonzalo Civila dijo a El Observador que en el Frente Amplio "es general" la idea de que "la inflación" penal no tiene ningún resultado cuando se trata de cuidar la vida y los bienes de la gente.

"No descartamos ninguna solución puntual, pero hay que tener mucho cuidado cuando se entra en el camino que proponen los partidos tradicionales", dijo Civila, y consideró que aún es temprano para evaluar las conversaciones que el presidente Vázquez ha mantenido con la oposición.

Las propuestas que surjan tanto desde la oposición como desde el gobierno tendrán, necesariamente, que contar con el aval del Parlamento. Así, Vázquez podría conseguir que se aprobaran sin la necesidad de contar con todos los votos de la izquierda. Pero dividir a su bancada para llegar a un acuerdo con los adversarios no parece un buen negocio. l

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