Seguridad Pública: el FA y la oposición eligieron hablar de otra cosa

La dirigencia política decidió debatir sobre elecciones anticipadas y campañas de desprestigio
Era un sentimiento distinto a la inquietud el que movía a los legisladores del Frente Amplio que en la tardecita del miércoles 6 acompañaron al presidente de la coalición, Javier Miranda, para advertir de ciertos "atajos que generan inestabilidad".

Se trataba, más bien, de cierto alivio lo que cundía entre los dirigentes de la izquierda. Porque después de una seguidilla de hechos violentos que le permitió a la oposición volver a golpear sobre el clavo de la seguridad pública, el Frente Amplio se encontró con que sus propios adversarios se estaban encargando de dejar de hablar de muertes y delitos para proponer intrincados caminos parlamentarios e insistir con el mantra ya gastado del pedido de renuncia del ministro del Interior, Eduardo Bonomi. Así, la posibilidad de analizar el desgaste del entretejido social y las posibles soluciones policiales mutó en debates sobre asuntos tales como el llamado a elecciones anticipadas, la ofensiva de la "derecha" blanqui-colorada-militar, y la credibilidad de determinados liderazgos políticos.

Mientras el 46% de los uruguayos dice vivir con miedo de ser víctima de un delito violento –según el resultado de una encuesta de Equipos divulgado ayer- por estas horas el sistema político parece haberse olvidado de lo que ocurrió en las últimas semanas en las calles de Montevideo y sus alrededores.

En un segundo plano quedaron las preguntas acerca de lo ocurrido el 28 de setiembre cuando un grupo de hinchas de Peñarol robó comercios y destrozó vidrieras de Pocitos en medio de los festejos por un nuevo aniversario del club de fútbol.

También parece haber quedado lejos lo acontencido esa misma noche, pero en Santa Lucía, donde un grupo de personas vestidas con camperas de Nacional le encajó unos cuantos tiros a unos muchachos que ostentaban banderas amarillas y negras. Los heridos se recuperan, los agresores siguen sin ser atrapados.

Ya más cerca en el tiempo, en la madrugada del sábado 1 dos hombres murieron en Montevideo abatidos por delincuentes. Uno fue acuchillado en Punta Rieles; otro recibió una bala en Carrasco que desató una manifestación en las calles del barrio y caceroleadas en otras zonas de la capital.
Fue el crimen de Carrasco el que detonó nuevas críticas opositoras hacia Bonomi y propició una futura interpelación al jerarca. Todo más o menos previsible hasta que el miércoles 5 el senador colorado Pedro Bordaberry propuso llamar a elecciones anticipadas –mecanismo previsto en la Constitución- si el ministro no renunciaba a su cargo.

Entonces sí, las preocupaciones por la seguridad de los uruguayos quedaron atrás y empezaron a primar las estrategias políticas.

Obsesiones

Desde el Frente Amplio se cuestionó, una vez más, las credenciales democráticas de Bordaberry mientras que el líder colorado acusaba a la izquierda de temer perder sus bancas en el eventual llamado a elecciones legislativas.

En el medio se cruzó el diputado colorado Fernando Amado quien coincidió con el oficialismo acerca de la inconveniencia del planteo –"a Bordaberry se le fue la moto", dijo- y, de paso, juntó a los partidos tradicionales en una misma ambición. "Los rosados están obsesionados con el poder", opinó.
Desde su cuenta de Twitter el senador Pablo Mieres (Partido Independiente) señaló lo obvio –"avísenles a los que hablan de elecciones anticipadas que para que ocurra tiene que votar el FA. Por eso, además de inconveniente es imposible", escribió- pero nadie se daba por enterado.

En las redes sociales, la dirigencia frenteamplista advirtió que la "derecha viene por todo" y ofreció, como prueba, un colage con las siguientes declaraciones: "Por ahora, comenzamos a volver (coronel (r) Ruben Hartmann); "Tenemos un gobierno en retirada que tenemos que ayudar a terminar bien, si es por el FA esto no va terminar bien (Luis Lacalle Pou); "Promovemos la censura al Ministro del Interior" (Jorge Larrañaga); "Hay que llamar a elecciones parlamentarias (...). Me encantaría estar en el Ministerio del Interior. Me tengo una fe bárbara" (Pedro Bordaberry).

En la "conferencia de prensa" –entre comillas porque no se permitieron preguntas- mencionada al inicio de esta nota, el Frente Amplio, por boca de Miranda, advirtió sobre "las manifestaciones de inestabilidad expresadas en los últimos días".

Ayer en El ObservadorTV, la senadora Mónica Xavier (Partido Socialista) consideró que Bordaberry "se tiene que ir de la política" y, unas horas después, el secretario general del Partido Colorado, Germán Cardozo, dijo que la parlamentaria frenteamplista se conduce de forma "fascista y antidemocrática" (ver apunte).

Al cierre de esta edición las siempre presentes noticias policiales seguían mezclándose con declaraciones que poco y nada tienen que ver con la seguridad pública.


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