Selfies stick: una moda que es tsunami

En el arte, el autorretrato es tan viejo como sus orígenes. También en fotografía. Pero ahora, con las cámaras en los teléfonos celulares y con las redes sociales, se han puesto de moda las selfies.

Por Jaime Clara

La filial española de la empresa Amazon acaba de crear una tienda específica para la venta de los llamados palos de selfie o self- stick que no son, ni más ni menos que esas extensiones para realizar las autofotos. La compañía justificó el nuevo servicio, tras comprobar la irrupción de este aparato en el mercado de los accesorios para celulares. "En el último trimestre de 2014, las ventas de palos de selfie crecieron en Amazon.es más de un 370%, mientras que a día de hoy, estos artilugios se sitúan en la posición número 14 del ranking de los productos más vendidos en la tienda de electrónica en la península ibérica.

Por ejemplo, Selfie fue la palabra elegida, en 2012, por la revista Time, como una de las que marcaron tendencia ese año y para los diccionarios Oxford fue la palabra del año 2013. Un dato que ha circulado en los últimos meses indica que en la aplicación Instagram hay más de 50 millones de fotos etiquetadas con la palabra selfie, 96 millones con yo y quién sabe cuántas más del estilo, que no tienen ninguna etiqueta. La popularidad del selfie parece sugerir algo más allá de lo frívolo, indican algunos profesionales, que se preguntan si se trata de soledad, inseguridad o vanidad.

El sitio web Best Computer Science Schools detallaba, hace algún tiempo, a través de una infografía que esta tendencia de las redes sociales, está convirtiendo a los sujetos en narcisistas ya que, mediante las autofotografías se revela cómo muchos usuarios persiguen la vanidad y la admiración de sus atributos físicos e intelectuales lo cual puede conllevar problemas psicológicos como depresión, trastornos obsesivos – compulsivos y dismorfofobia, por citar solo algunos.

El palito en el museo

Hace un par de días, conversando con la crítica de arte Emma Sanguinetti, en radio Sarandi, ella planteó el asunto desde la perspectiva de los museos. Explicó Sanguinetti que " me resulta interesante poner el acento en el cambio cultural que todo esto trae consigo, el cambio en nuestra manera de participar de un concierto o de una actividad cultural y ni que hablar en el caso de un museo, en donde se modifica nuestra manera de mirar y de entablar relación con las obras de arte. Por ejemplo, a mi me resultó increíble, el año pasado a un concierto, ver como la gente, no disfrutaba del concierto, como se perdía el momento de disfrute, que implica una conexión espiritual con el artista, porque lo único que los preocupaba era sacar una foto o grabar –en mala calidad- la música. No lo estoy juzgando, sino constatando que es un cambio radical en la manera que tenemos de relacionarnos con el arte. Porque no podemos negar que la tecnología, internet y las redes sociales, han modificado nuestro mundo también en estos aspectos y han mudado la naturaleza de percibir y procesar nuestras experiencias."

En lo que tiene que ver específicamente con las obras de arte, agregó que "está claro que se ha modificado drásticamente la idea de la contemplación. Antes de que todo esto sucediera, el museo era un lugar al que íbamos a tener una experiencia directa. Íbamos a observar y a entablar una relación íntima entre nosotros y la obra y así se producía un proceso de contemplación y acercamiento. Y todo esto ha cambiado o mejor dicho, ya no existe. Pero empecemos por el principio, porque en realidad el tema no empieza con el dichoso self-stick o palito, sino con el tema de permitir o no las fotografías en los museos. Un tema en el que las políticos del museos difieren. Algunos las prohíben como el Museo del Prado; la mayoría las permiten pero con condiciones, prohibiendo el uso del flash, por la luz y también el trípode por el espacio que ocupa, impidiendo que otras personas vean la obra."

Por la masiva presencia de las cámaras fotográficas incorporadas a los celulares, "la famosa “selfie” se volvió una epidemia, porque con el celular ahora la foto, ya no era la foto del cuadro sino la foto mía al lado del cuadro."

Comentó Sanguinetti que "los museos reaccionaron de maneras diferentes frente a la selfie. Al principio generaba todo tipo de conflicto, porque el museo quería seguir fijando o estableciendo con sus normas, la manera en la que mirar un cuadro. Pero los hechos siempre terminan ganándole la partida a las teorías y entonces, “si no puedes vencer, úneteles” Y aparecieron las campañas impulsadas por los propios museos, para que la gente se sacara una selfies y las colgara en Instagram o las twiteara, con lo que además, los museos conseguían publicidad, porque la final terminaba siendo una promoción gratuita para el museo y su colección. Así se empezaron a organizar todo tipo de actividades y hasta concursos. Por ejemplo, los Museos de Francia, lanzaron un concurso que se llama “Todos somos fotógrafos”, los ingleses, fueron más atrevidos y tienen desde hace ya dos años Museum selfie day, que tiene como protagonistas a los propios directores y curadores de los museos."

La periodista agregó que algunos museos odian estas extensiones mecánicas para sacar fotos y les han declarado la guerra: "ya fueron prohibidos en la gran mayoría de museos de Estados Unidos, como el Moma, en el Met, en el Guggenheim o los diecinueve museos que agrupa el Smithonian. En los museos de Italia, en los Uffizi sobre todo, después de que la cantante Katy Perry se sacara una selfie con palito frente a el Nacimiento de Venus de Botticelli, que dio la vuelta al mundo. Y ahora el tema está Francia. El Louvre y el D’Orsay y sobre todo Versalles ya estarían prohibiéndose esta semana."

Lo cierto es que la moda del autorretrato llegó para quedarse y como tal hay que entenderlo. El problema es que en todos los casos, sea un paisaje, una obra de arte, una fachada o un concierto de rock o una ópera, el centro es la persona, y queda en un segundo plano, desplazado por lejos, el disfrute. 

Esas extensiones

Hace algunos días de contaba aquí en la página web de El Observador que "según informó e portal Brooklyn Vegan, los festivales estadounidenses Lollapalooza y Coachella prohibirán los selfie sticks para sus próximas ediciones.Lollapalooza es un festival anual realizado en la ciudad de Chicago, que hoy en día tiene ediciones en otros países como Chile y Brasil. En su lista de “Preguntas más frecuentes”, la organización aclara que estarán prohibidos los “dispositivos para GoPro como bastones, selfie sticks y trípodes”. En tanto, el festival Coachella, celebrado en el desierto californiano Colorado y reconocido por su impronta hipster, aclara con humor en su sitio web que no podrán ingresar selfie stick y “narcisos” al predio del evento. Además de ser considerado una molestia para el resto de la audiencia que no forma parte del retrato, su actual limitación en grandes festivales se adjudica al hecho de que su uso incentiva el registro no oficial de los conciertos multitudinarios. En Uruguay los selfie stick tuvieron su mayor protagonismo durante la última temporada de verano, en la que era común ver a los turistas desplegando el brazo metálico para obtener una fotografía propia con un mayor ángulo. Por el momento, quienes quieran asistir a las próximas ediciones de 2015 del Lollapalooza y Coachella deberán recurrir al único elemento autorizado por ambas organizaciones para sacar fotos: sus propios brazos."

El analista José Antonio Luna, analizó el fenómeno. En un artículo concluyó que (http://hipertextual.com/2015/01/la-estupida-moda-del-selfie-stick) "el selfie stick no se puede comparar con un trípode, el cual está pensado para una persona que piensa salir a la calle para hacer fotografía. Las razones por las que no llevamos un trípode cuando vamos a un bar con nuestros amigos, son las mismas que me animan a prescindir del selfie stick y buscar otras alternativas. Así, creo que la inclusión del palo no se encuentra justificada para los usos que se le está dando actualmente. Es el exceso y la dependencia de hacer autorretratos lo que le termina convirtiendo en un instrumento narcisista.(...) Las modas no son estúpidas, tampoco lo son aquellos que utilizan el selfie stick, es el exceso y la dependencia de hacer autorretratos lo que le termina convirtiendo en un instrumento narcisista."


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