Sendic en desacuerdo con vender horno de cemento de ANCAP que aún no está instalado

Sindicato opina que sería "tirar a la basura" la inversión; sectores del Frente Amplio comparten esa postura
Desde hace tres años, el tercer horno que ANCAP compró a US$ 80 millones para su planta de cemento en Paysandú permanece embalado en contenedores y ayer, las autoridades de la empresa estatal dieron una nueva señal de que no será instalado durante la presente administración de gobierno.

En comparecencia ante la Comisión de Industria de la Cámara de Diputados, los directores del ente petrolero dijeron que "seguramente" lo venderán, según informó El País.

El argumento detrás de la venta del horno es el alto costo que supondría su instalación. De acuerdo a cálculos de la propia empresa, recién para 2023 se recuperaría la inversión, y solo en la medida en que se llegue a exportar 750 mil toneladas anuales de cemento, más del doble de lo que se produce hoy en día, se justificaría su montaje.

Se trata de un asunto que viene generando desencuentros en la interna del gobierno y un debate en torno al rendimiento de las inversiones que realizó ANCAP en el quinquenio pasado. Mientras que la línea más cercana al Poder Ejecutivo y el Directorio de la empresa liderado por Marta Jara aseguran que la división Pórtland requiere una "reestructura agresiva", los legisladores que están más a la izquierda en el Frente Amplio sostienen que no instalar el horno implicaría echar a perder una inversión importante para la industria nacional.

Esta mañana, el vicepresidente de la República y expresidente de ANCAP, Raúl Sendic, manifestó su oposición a la decisión del nuevo Directorio de vender el tercer horno. Entrevistado en el programa Intercambio de M24, dijo que próximamente estará "UPM, que va a ser un gran consumidor de Pórtland".

En esa postura se para también la Federación de Trabajadores de ANCAP (Fancap), que frente a los recortes y ajustes que ha promovido la nueva administración de la empresa, reclama completar las inversiones para estimular la producción.

"Viene el Ministerio de Economía y la OPP y te dicen que lo que ya compraste no lo podés instalar. Entonces es plata que está tirada y ahí sí es una mala inversión", dijo a El Observador el vicepresidente de Fancap, Salvador Sprovieri.

Salvador Sprovieri, vicepresidente de Fancap, dijo a El Observador que "se hizo una inversión muy buena en los períodos anteriores que nunca se terminó". De acuerdo con la visión del sindicato, lo que genera las pérdidas "es la política del Poder Ejecutivo de no seguir con las inversiones".

En comisión

El pasado 24 de marzo, la comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara de Diputados recibió a delegados de Fancap para discutir la situación de la industria cementera. En esa ocasión, el representante del sindicato Horacio de Pratti dijo que "en Paysandú están todos los equipos comprados para hacer la tercera línea de producción" y que "prácticamente sería una fábrica entera nueva". Lo que falta, acotó, "es la obra civil, que tiene un costo de US$ 140 millones, según el estudio realizado recientemente por la Facultad de Ingeniería".

El diputado del Partido Comunista, Gerardo Núñez, complementó la postura de los sindicatos afirmando que "si la inversión que estaba pautada para el horno de Paysandú se efectivizara, (...) la producción se multiplicaría por tres".

Pérdida y ajuste de cinturón

ANCAP está impulsando una "reestructura agresiva" para que el negocio del cemento Portland deje de perder dinero en un plazo máximo de dos años, dijo a El Observador una fuente del ente petrolero. El año pasado tuvo un rojo de US$ 26 millones. El plan incluye un recorte de unos 200 puestos de trabajo entre públicos y privados, de los 650 que actualmente emplea esa unidad productiva.
En la presentación del balance de 2016, el gerente general de la empresa, Ignacio Horvath, dijo que se mantendrán abiertas las tres plantas de Portland pero que "habrá reestructuración de costos".


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