Ser atractivo ya no le hace ganar más dinero

Nuevas investigaciones sostienen que la formación, la competencia y la capacidad profesional están antes que el aspecto físico

La injusticia que supone contratar basándose únicamente en las apariencias y las conclusiones de algunos estudios internacionales, han llevado a creer desde hace tiempo que aquellos profesionales que son más agraciados físicamente podían alcanzar niveles de retribución notablemente superiores a los de quienes no son tan atractivos.

Para consuelo de muchos, nuevas investigaciones ponen las cosas en su sitio y sostienen que la formación, la competencia y la capacidad profesional están antes que el aspecto físico.

Justificar la diferencia

Hasta ahora, investigaciones como las de Daniel Hamermesh, profesor de Economía de la Universidad de Texas en Austin, y autor del bestseller Por qué la gente atractiva tiene más éxito, llegaban a calcular que un profesional bien parecido gana una media de US$ 215.000 más durante su vida laboral que otro que no sea tan atractivo.

Otro estudio publicado en el Journal of Applied Psychology de Estados Unidos concluye que "las mujeres esbeltas tienden a obtener una retribución mayor que aquellas que están en la media de peso, e incluso más que las mujeres que tienen sobrepeso".

Informes de universidades australianas han tratado de demostrar que la autoridad que se le otorga a un jefe puede llevar a que se le atribuyan hasta de diez centímetros más de lo que mide realmente.

Aparte de estos intentos por justificar esta diferencia salarial, hay que tener en cuenta que, aunque las decisiones de no contratar, de establecer condiciones de empleo o despedir por ser atractivo o no vulneran derechos fundamentales a la dignidad y a la propia imagen, existirá siempre en la práctica una cierta dificultad para probar que la decisión del empresario obedece efectivamente a esas razones . La prueba de discriminación por aspecto físico es complicada.

En todo caso, un reciente estudio del Journal of Business and Psychology rebaja la posible influencia que puede tener lo que algunos economistas han definido como la "prima de belleza" o la "pena de fealdad" en los ingresos.

Buena presencia

La buena presencia o el físico no predeterminan el éxito financiero de un profesional. Una persona competente será siempre más exitosa en el terreno profesional que un incompetente que tenga un gran atractivo físico.

A esto se añade que la formación tiene un impacto notable en la retribución que se puede llegar a obtener en un puesto, por encima del atractivo físico.

En una selección basada en competencias asociadas a un puesto a la que se añade una entrevista personal que contrasta los datos del candidato, nunca debería influir ninguna clase de prejuicio. La altura, la edad, la raza o la apariencia física no pueden pesar más que el talento en un proceso de selección, aunque por exceso o por defecto, la primera impresión que ofrecemos a un entrevistador puede llegar a influir en la contratación o en la retribución que obtengamos. En igualdad de condiciones, la apariencia puede ser un valor añadido, pero no puede ponerse en primer lugar como criterio de selección.

También hay que tener en cuenta que se contrata por actitud y por aptitud. Según el sector, la apariencia puede ser considerada como una competencia. Un candidato tiene más posibilidades si, además de su experiencia, adecua su forma de elegir vestuario y apariencia a la empresa a la que se dirige, siempre que esto no implique discriminación. Puede haber circunstancias peculiares del trabajo que se requiere, y razones para exigir determinada imagen. Se trata de situaciones que se prestan a cierta modulación.


Fuente: Expansión - Ripe

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