Ser gay y latino en Orlando, más que nunca una lucha

Las dificultades de la comunidad LGBT en las familias hispanas
La masacre perpetrada el domingo en Orlando suscitó una ola de solidaridad sin precedentes con la comunidad gay, pero también recordó que aún quedan obstáculos por superar para este grupo, sobre todo para los hispanos.

La ayuda no para. El personal del Center, el mayor centro de la comunidad LGBT, puede distribuir a toda máquina la comida y bebidas que le llegan, pero no da abasto.

El domingo, 200 psiquiatras y psicólogos se presentaron para acoger a los familiares de las víctimas o a cualquiera que necesitara apoyo.

La masacre en la discoteca gay Pulse había dejado 49 muertos y más de 50 heridos.

Una colecta para recaudar fondos fue lanzada por los familiares y los heridos en el sitio Gofundme. El lunes de noche se habían recaudado US$ 257.000. "Es increíble ver el número de llamadas que recibimos de personas que nos preguntan cómo podemos ayudar", explicó entusiasmado Rob Domenico, uno de los administradores del centro.

"Para mí, es una de las razones por las cuales fuimos un blanco. Mostramos cómo las dos comunidades (LGBT y heterosexuales) pueden funcionar bien juntas", consideró.

Justo una semana antes del atentado, Orlando celebraba los "Gay Days", un evento festivo poco conocido afuera de la comunidad pero que atrae alrededor de 150.000 personas de todas partes.
El gerente del establecimietnto gay Parliament House, Tim Evanicki, dijo haber notado, este año, un número significativo de parejas heterosexuales durante un concierto del "Gay Days".

Esa mezcla y la ola de solidaridad a favor de la comunidad LGBT después del ataque muestran un avance. Pero el atentado señala también que numerosos obstáculos subsisten. "Tengo la esperanza de que todo esto ayudará a las personas a darse cuenta de los daños que causa el discurso del odio", explicó el pastor Kathy Schmitz, de la First Unitarian Church, iglesia conocida por su apertura hacia los LGBT.

Islam o cristianismo, el peso de la religión sigue presente en los gays, sobre todo en la comunidad hispana, de la cual forma parte la mayoría de las víctimas.

"En nuestros países hispanos, las personas son en general más cerradas con los gays", explicó Angel Garmendi, gay de origen puertorriqueño que trabaja en un hospital en el que fueron atendidos los heridos tras el atentado. A menudo entre los hispanos, "el hombre heterosexual es muy machista y el homosexual se siente aún más intimidado", dijo.

Garmendi perdió once amigos en el ataque. En tres casos, las familias supieron al mismo tiempo la muerte y la homosexualidad de sus seres queridos. "Fue un doble shock para ellos. No lo aceptan", dijo. "Pero ese es el problema: ¿por qué no lo sabían? Sin duda, a causa de la discriminación que existe en nuestras familias".

Para Mark Krueger, militante gay del estado de Georgia, la religión está muy a menudo en franca oposición a los homosexuales, sobre todo en el sur de Estados Unidos. En su opinión, el problema "no es el Estado Islámico. Son los cristianos de por aquí, que dicen que los gays son malas personas".

En el año 2000, un grupo de jóvenes lo golpeó brutalmente a la salida de un bar de su ciudad, Savannah, en el estado de Georgia. Y su auto es regularmente objeto de daños durante la noche, como una vez que fue salpicado con pintura rosada. "Las cosas evolucionaron un poco", dijo, "pero solo un poco".

Fuente: AFP

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