Ser madre en las FARC, tanto en la guerra como en la paz

La inserción en la vida civil cambia también la forma de ver a la familia
Por Florence Panoussian, AFP

Josleidy Ramírez pasó más de la mitad de su vida en la guerrilla de las FARC. En medio del cruento conflicto en Colombia fue madre de un niño que no pudo criar, y ahora, cuando se apresta a dejar las armas, espera un bebé de la paz.

"¡Tengo un hijo que ya es un hombre! Pero no tengo contacto con él", dice con la mano sobre el vientre que insinúa un embarazo de cuatro meses.

Entre la esperanza y la incertidumbre, esta guerrillera de 32 años se prepara para volver a la vida civil, como otros 200 miembros del bloque Martín Caballero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia concentrados en una zona de desarme cerca de San José de Oriente, en el árido noreste del país.

Se unió a las FARC a los 15 años, la misma edad que hoy tiene su hijo mayor. "Lo tiene un familiar en una ciudad, y está bien; lo veré cuando verdaderamente sepa que sí se dio este proceso de paz", afirma.

En noviembre, poco antes de que el gobierno de Juan Manuel Santos sellara el pacto con la guerrilla para superar cinco décadas de guerra interna, quedó nuevamente embarazada de su actual compañero, otro rebelde.

Ramírez no oculta sus temores sobre la estabilidad de la paz en un país devastado por la violencia que enfrentó a guerrillas, paramilitares y agentes estatales, con un saldo de 260 mil muertos, más de 60 mil desaparecidos y unos 6,9 millones de desplazados.

"Me preocupa su futuro", dice sobre el bebé que piensa tener en esta zona de desarme, una de las 26 del país en las que, para fines de mayo, la guerrilla deberá entregar los fusiles bajo supervisión de la ONU para convertirse en un movimiento político.

No quería ser madre otra vez y pensaba retomar los estudios. Ahora "toca" encarar ambas cosas, afirma con una sonrisa triste esta rebelde apodada "La Catira" por su piel clara.

Como todas las mujeres de las FARC –40% de unos 7.000 combatientes– usaba anticonceptivos, según exigía el reglamento interno. Le preocupaba un embarazo porque temía que su hijo se convirtiera en objetivo militar contra la guerrilla. Aún así, a los 17 años quedó embarazada.

Le dieron permiso para salir y se escondió en "un pueblo" con su madre. "Lo parí y lo entregué a mi familia como a los tres meses", cuenta. Después, volvió a empuñar el fusil: "¡No iba a traicionar a mi organización!", dice.

"Nació el 15 de octubre de 2012; ya había esperanza", recuerda Margot Silva, que pasó 16 de sus 30 años en la guerrilla y tuvo a su hijo en otro campamento. "Tener un hijo aquí es como volver a nacer", agrega su pareja, Mario Rodríguez, de 33 años, que ingresó al movimiento guerrillero con apenas nueve años.

En tanto, Josleidy también ve todo con nueva luz. "Buscaré a mi hijo y, con el otro que espero, podremos formar un hogar", dice, mientras sueña un mejor futuro junto a su actual compañero.

Baby boom en los últimos meses

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han vivido en los últimos meses un verdadero baby-boom, con decenas de nacimientos desde el comienzo de las negociaciones de paz lanzadas en 2012.

Según distintos testimonios, eso significó una nueva oportunidad y una señal de esperanza para distintos miembros de ese grupo guerrillero.

Fuente: AFP

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