"Ser soltero dentro de 30 años será complicado porque tu mercado matrimonial se achicará"

El demógrafo asegura que se deben tomar medidas que requieren que el político que decida no se beneficie de sus logros, lo que dificulta la ejecución

Juan José Calvo es el referente uruguayo de la demografía y uno de los principales de la región. El experto tiene un posgrado en Francia y además es representante de Naciones Unidas en materia de población en la región. Hablar con él en la coqueta oficina que tiene frente a la rambla sur es internarse en una montaña rusa de definiciones apasionantes, algunas de las cuales tienen que ver nada más ni nada menos con qué tipo de país se quiere para los próximos 50 o 100 años. Esos son tiempos normales para un demógrafo pero inusitados para un político sometido al escrutinio de la ciudadanía cada cinco años. Esta diferencia es un gran problema que tiende una pátina de desesperanza a las definiciones que hace Calvo.

¿La demografía se tiene en cuenta en Uruguay?

Ha cambiado recientemente y está siendo incorporada en las políticas públicas por la clase política al considerar las políticas demográficas. En el último siglo hubo un divorcio entre la gestión política y la incorporación de las tendencias demográficas. Uruguay fue inusual en su comportamiento en el mundo no desarrollado. Avanzó tempranamente en la disminución de la tasa de natalidad. Nos estalló en las manos el precoz envejecimiento de la población con su impacto en la seguridad social, el sistema de salud y el de cuidados.

¿Qué aporta la demografía?

Los demógrafos muchas veces les dicen a los políticos: se lo habíamos dicho. La disciplina tiene un poderoso arsenal metodológico, permite prever con muchos años de antigüedad y con altos grados de probabilidades la ocurrencia determinados fenómenos. Podemos proyectar hasta el 2100. El 2050 es el corto plazo, así como para un economista un año es largo plazo. La población del planeta creció en el siglo XX y llegará a 10.000 millones al fin de siglo. El siglo XXI es el del envejecimiento de estructura por edades.

¿La demografía o sus consejos permiten intervenir para aumentar o disminuir la población?

Básicamente las intervenciones en la demografía son bastante limitadas en sus resultados, muchas veces cuestionables desde el enfoque de los derechos humanos y muy costosas. Son necesarias políticas de población pero no es la búsqueda de objetivos de orden cuantitativos, y si ese es el objetivo muy probablemente va a fracasar. No voy a lograr que la gente tenga más o menos hijos salvo que viole los derechos humanos; no voy a lograr detener las migraciones sin afectar los derechos humanos. Los desafíos que surgen de la modificación activos-pasivos no se va a resolver interviniendo variables demográficas. La única variable de largo aliento es el aumento de la productividad. Hay que lograr que la cantidad de trabajadores –que será menor a la de dependientes– tengan más capacidades. Eso pasa por aumentar los niveles de educación y que sean más sanos. También hay que procurar no dejar atrás a ningún potencial trabajador y agrego trabajadoras.

Hay temas fuertemente conectados con esto y uno es el embarazo adolescente. Entre 16% y 17% de las madres son adolescentes y eso tiene consecuencias en la salud, en el plano económico, en el ejercicio de la ciudadanía. Con el abandono del ciclo escolar estamos perdiendo trabajadoras capaces de aumentar la productividad. Necesitamos que todas y cada una de las personas pueden trabajar y que sean más sanas. Y esto no es suficiente, es necesario. Porque la productividad no requiere solo de eso, necesitamos una matriz productiva y cosas que exceden a la cuestión demográfica. Que yo esté dispuesto a trabajar y tenga capacidad no significa que haya un proceso productivo que refleje mi capacidad. Puedo tener un máster en Física y estar manejando un taxi, con todo respeto por el chofer del taxi.

"Singapur tiene un crucero del amor para que solteros se conozcan y se reproduzcan"

¿Hay un impacto por el crecimiento de la población en zonas deprimidas?

La diferencia es abismal. Hay 21 veces más embarazo en jóvenes que tienen dos necesidades básicas insatisfechas que las que no las tienen. La tasa de embarazo adolescente es 0,00 en Carrasco y en Casavalle es 0,21. O sea que una de cada cinco (adolescentes) tuvieron un embarazo a término. Eso genera desafíos complicados. La reproducción se da en los sectores de más carencias, que tienen más dificultades en inserción escolar y laboral y menos esperanza de vida. La esperanza de vida es una cosa y la esperanza de vida en buena salud es lo mismo pero refinado por el estado en que llega la gente a los 60 años, que es muy distinto a cómo llegaban nuestros abuelos. Y eso tiene que ver con muchas cosas.

21 veces más embarazo adolescente hay en jóvenes que tienen dos necesidades básicas insatisfechas que las que no las tienen, dijo Calvo.

1 de cada cinco adolescentes de Casavalle tuvo un embarazo a término. "La tasa de embarazo adolescente en Carrasco es 0,00 y en Casavalle es 0,21", dijo Calvo.

Todo esto genera problemas en la seguridad social.

La tensión que generan las jubilaciones hay que ponerla arriba de la mesa. Cada vez que digo esto lo menciono en buena fe (y te pido piedad) porque dicen Calvo promueve aumentar los años de jubilación. Esto no es lo más importante. Lo más importante es una definición que parece contraintuitiva: la principal política para enfrentan los desafíos del envejecimiento es atender la primaria infancia y la adolescencia porque eso se va a traducir en trabajadores más sanos, con más gente productiva, de generar riqueza, y eso lo necesitaremos en una sociedad que tendrá más adultos mayores.

Hoy la mayor carga de gastos en salud se da en los últimos años de vida. Ahí hay una enorme carga financiera y eso es muy difícil modificarlo. Las políticas de salud tienen que estar orientadas a la prevención, sino no hay PIB que lo soporte. Tenemos una estructura de gasto público de una rigidez tal que resulta difícil adaptarla a las necesidades demográficas. La política de verdad y no el Excel del demógrafo, porque implica modificar esa estructura del gasto, modificar el presupuesto y el político empieza a tocar intereses corporativos que tienen una traducción electoral. Yo puedo estar convencido de que es lo necesario pero si lo hago y lo hago yo solito, esas personas no me van a votar en la próxima elección.

¿Eso provoca que las decisiones a veces se tomen en el límite del problema?

Diría que esto impide que se tomen decisiones que son necesarias, pero que los beneficios no los va a recoger quien las toma y eso es un problema. Esto debe ser una política de Estado por sus tiempos y costos. Si sabemos que la población se reproduce en los sectores de carencias, debemos rescatar a la mayor cantidad de niños que nacen ahí, que sean sanos y preparados para lograr mejores trabajos. Eso es lo que hacen los países desarrollados y avanzaron en eso. El costo ha sido alto para ciertas generaciones. Corea del Sur, que en 1950 tenía una estructura infantil y ahora envejecida, postergó algunas generaciones pero luego observó sus beneficios. También requirió de un mecanismo de política y democracia que no funcionaría en Uruguay.

¿Qué nos puede pasar si no atendemos esos problemas?

Las sociedades se empobrecen, primero se intensifica algo que nos caracteriza como región, que es la desigualdad. Si aspiramos a transformarnos en un país desarrollado no se logra que un sector viva bien a costa del resto. Repito, necesitamos que niños y adolescentes mejoren su situación. Lo precisamos los que no estamos en esa situación, lo precisamos casi tanto como ellos. Si no lo logramos habrá una aceleración de la desigualdad. Si no aparece una solución mágica, lo que tenemos que hacer es machacar y machacar para que las nuevas generaciones tengan mejor educación, mayores capacidades, mejor salud, más inserción laboral, más inserción en tareas productivas. No es el problema de otros. No lo vamos a resolver atrincherándonos en colegios y barrios diferentes a los otros.

¿O sea que no es lo que estamos haciendo?

Los resultados son muy inciertos. Yo creo que hay esfuerzos, pero el volumen del problema requiere más aún. Es muy complicado porque es muy fácil decir esto. Así como pido piedad cuando me veo en la obligación de decir que una de las medidas que serán necesarias pasa por tocar las edades de retiro, también pido piedad para los asignadores de recursos, porque no pueden tomar las decisiones en soledad y enfrentarse a un suicidio político. Si tocás pequeñísimas partes del presupuesto y tenés un conflicto que te anula y el resto no juega contigo porque aprovecha tu traspié y te empuja, entonces nadie ayuda. No podemos ser Dinamarca sin tomar medidas que Dinamarca tomó y sigue tomando. Es muy fácil decir 'quiero ser Finlandia pero no quiero asumir ninguno de los costos que Finlandia asumió'. No ocurre mágicamente y no va a ocurrir con esta asignación de los recursos. Hay que invertir en los sectores que nos permitirán superar la situación que se nos viene.


En 2100 habrá menos uruguayos

En el año 2100 la población uruguaya va a ser menor a la de hoy con unos 3,2 millones. "Nuestra curva de crecimiento sigue siendo positiva más o menos hasta el 2046 y luego se estabiliza, hace una meseta y tiene una ligerísima caída, que tiene que ver con que disminuye la fecundidad proyectada un poco. Lo que baja es la cantidad de personas que tienen hijos. Ser soltero dentro de 30 años será complicado porque tu mercado matrimonial se achicará", dijo Calvo. Hoy por año, nacen 48 mil personas y mueren 33 mil.


Populares de la sección

Acerca del autor