Serra-Méndez o el regreso del Viejo

Los artistas Gustavo Serra y Federico Méndez exponen en el Museo Torres García su muestra "Monocromos"

Es una discusión compleja, llena de incendios intencionales que conviven con manos sabias. ¿El Arte Contemporáneo contempla el trabajo de caballete? ¿Incluye la escultura concreta y untuosa en tonos y ritmos? Esta nota no pretende incursionar en esos terrenos inasibles o de tránsito peligroso, sino más bien comentar una muestra fresca, hecha acá, por artistas jóvenes –recuerden ustedes que en Uruguay se es "joven" con cuarentaypico- y dejar como miguitas de pan en la vereda la pregunta de si la exposición en el Museo Torres García es Arte Contemporáneo o no. Que picotee el que quiera.

La muestra

La exposición se llama "Monocromos" y está integrada por trabajos de Gustavo Serra y Federico Méndez, un dúo que viene trabajando en conjunto aunque con prácticas artísticas y plásticas diferentes: Serra en la tela, Méndez en la materia, la madera. Trabajar en conjunto significa la reflexión en conjunto, el intercambio de observaciones en un marco conceptual dado por las exploraciones en el trabajo y legado de Joaquín Torres García.

Muestra Monocromos

No solamente son docentes en el maravilloso taller del quinto piso del citado museo; también tienen un software creativo torresgarciano que lo aplican cada uno en su territorio, con ductilidad, potencia y delicadeza.

Alejandro Díaz, director del Museo Torres García, recuerda en el catálogo que acompaña la muestra, que "el magisterio de Torres García fue una difícil mezcla de oficio y sabiduría, de reglas y de libertad basada en la intuición".

Pues de eso se trata "Monocromos". Las reglas operan con rigurosidad, al tiempo que se expresa la intuición plástica en la composición. Pero hay otra cosa: es esa paleta "atierrada", de colores "atemperados" por el negro o el blanco. Daría la impresión que hay tres nexos entre la obra de caballeta de Serra y las esculturas en madera de Méndez: la mano invisible del viejo Torres; las reglas del maestro y esa tonalidad de colores presente en la obra de Torres.

La exploración de Serra en los grafismos –un elemento como rasgo de identidad en la mayor parte de su obra- es un interesante juego en la dinámica de colores y pinceladas. Componen y punto. Y lo hacen equilibradamente (por aquellos de las reglas). También expone madera intervenida con pintura. No se trata de trabajos hechos a gubia y formón, como los de Méndez. No, nuevamente está la magia de la composición.

Como en otras oportunidades, Méndez se mete con la madera, la esculpe y la pinta. En algunas de sus esculturas exhibidas parece surgir una época de la pintura de Torres García, en los primeros años del Siglo XX, cuando se inclinó por la estética romana, con las columnatas alguna vez pintadas en los frescos de Barcelona. Es particularmente impactante la obra de Méndez llamada "Cabezas rojas clavas", un trabajo en madera sobre un plano vertical, de donde surgen elementos sígnicos dispuestos horizontalmente.

Elena O'Neill –curadora de la muestra- habla de que los trabajos en un único color se revelan "como en una multiplicidad de colores". Por eso llama la atención que la muestra se llame "Monocromos", pues nada de ello hay en la exposición. Quizás sea una zancadilla, una expresión más propia de una instalación.

¿Arte Contemporáneo? Si, del mejor.


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