Si el oficio del cantautor es crear canciones e historias que consiguen -o se proponen al menos- tocar la fibra íntima de quien escucha y generar una sintonía, Mark Oliver Everett podría haber recibido todos los beneficios que el axioma promete. Esto debería haberse traducido en una popularidad que a Eels, su proyecto, le ha sido esquiva.
Probablemente una de las apoyaturas más importantes a notoriedad de la carrera de E -tal como se lo conoce- haya sido no un disco sino un libro. Editado en 2009, Cosas que los nietos deberían saber es una autobiografía suya en primera persona, que narra sus avatares vitales y artísticos, yendo desde sus primeros contratos en el ambiente independiente como su ausente relación con su padre, un genio científico y el delicado proceso de la muerte de su madre.
La crítica ha dicho que el libro -que también ha sido editado en Uruguay con una excelente traducción muy a tono de la periodista Leila Macor- destaca por la sencillez con la que E abre su historia y sus peripecias de encantador perdedor adolescente, adulto y artístico. Pero lo cierto es que esa poética a corazón abierto de este tipo nacido en Virginia vive en sus canciones desde 1996, cuando su disco Beautiful freak fue editado por el sello DreamWorks (sí, David Geffen, Steven Spielberg y Jeffrey Katzemberg también tuvieron un sello musical). De inmediato, Novocaine for the soul se convirtió en un hit. La delicadeza de una balada afectada que, sin nada de distorsiones, bien podría haber cantado Kurt Cobain, le valió un poco más de reconocimiento junto a Susan´s house, la canción que recuerda a la señora que rompe botellas frente al predio de la casa que quemó dos años atrás. "La gente dice que hace dos años no estaba tan loca", canta E con un sentido envidiable para sintetizar la cotidianeidad con la que asumimos la tristeza y el horror.
Si ya era contundente la forma de contar de E, más lo sería aún sintiendo en carne propia. Electro-shock blues, editado en 1998, expía sobre las mismas bases de pop rock estadounidense de raíz los sentimientos de E tras la muerte por un prolongado cáncer de su madre y el suicidio de su hermana. Last stop: this town se guarda algo de ese encanto del primer disco y es una isla en un paquete de canciones con nombres como Yendo a tu funeral.
"Los chicos están abriendo un nuevo hoyo, en el que poner a la mamá muerta, el abuelo está contento viendo porno con el close caption prendido y papá sabe bastante sobre el suicidio y las trompadas", canta E en Cancer for the cure, canción que se coló en el soundtrack de la película American beauty.
Daisies of the galaxy, editado en 2000, es la llegada de la calma para un tipo que sólo parece sublimar cuando compone. "Maldición, es un día hermoso" canta E con mucha más sencillez que lo que lo hace el Indio Solari en aquella canción de los redondos. El tema se llama Mr. E´s beautiful blues y es imposible no escucharlo y sentirse mejor por él. Por ahí ya andaba Peter Buck, guitarrista de R.E.M., siguiéndole los pasos y dándole una mano con algunas grabaciones.
Souljacker (2001) y Shootenanny (2003) son dos discos con un poco más de rock en los que E se afirma como solista con banda. La canción que titula a ese primer disco sintetiza buena parte del sonido Eels hasta el día de hoy, con distorsiones en la voz incluidas. Luego los fantasmas parecen volver a tomar a E en Blinking lights and other revelations, disco que parece salido después de un largo proceso de falta de fe. "Es un disco sobre Dios y todas las cuestiones que tienen que ver con él", dijo E de este disco doble.
La redención personal como figura -junto con el dolor de la ruptura y el deseo- se aparecen en la trilogía que componen Hombre lobo (2009) End times y Tomorrow morning (2010), siendo el primero quizá el más acabado de toda la carrera de Eels. Es un paquete genialmente producido de canciones vinculadas al deseo en todas sus formas, siempre mirado con ese espíritu de niño que en todas las canciones de E se aparece. La muestra es That look you give that guy, tema con video en el que hace entrada estelar Bobby Jr. el perro con el que E pasa sus días en California y que seguramente podría ser un himno de los amigos que quieren algo más y no soportan esa vieja canción de Alejandro Sanz.
Todo eso antes de esta semana. Ayer, Eels anunció en su website que acaba de habilitar en modo streaming el disco Wonderful, glorious, cuyo video puede verse arriba. Para escucharlo no hay más que pinchar aquí. Con la perspectiva de su carrera, el disco llama la atención de entrada ya que no se trata de un trabajo conceptual. En él, por primera vez E se metió con los músicos a un estudio sin canciones, tocando y grabando hasta que la música tuviera sentido. "Me siento un poco nublado" se permite cantar E en Kinda fuzzy, felizmente sumergido en arrebatos de guitarra divertidos y como siempre, tradicionales y rockeros. La sensación es igualmente buena: como cualquiera de nosotros, E no tiene por qué convertir en canción solo lo que puede comunicar con claridad. Y además, mantiene ese no se qué que, como en el libro, hace que uno sienta como propias cada una de las cosas que le pasan a este tipo que supo tener la barba de casi 20 centímetros y por eso ser detenido en el control de un aeropuerto.