Una de piratas
Keith Richards, Tom Waits y Johnny Depp se encontraron en un proyecto obvio: un disco de canciones con parche en el ojo.
El día 19 del mes que viene saldrá a la venta un extraño compilado de música que parece aprovecharse del revival cinematográfico que el género "piratas" viene experimentando en los últimos años: Son of Rogue´s Gallery: Pirate Ballads, Sea Songs and Chanteys. Se trata de la continuación de un proyecto iniciado en 2006 por Gore Verbinski y Johnny Depp, director y actor de la saga Piratas del Caribe. En rol de curador, Depp hizo la selección de canciones.
Entre los artistas que se incluyen en el disco aparecen Patti Smith (que incluso llega a tocar con Depp), Courtney Love, Michael Stipe, Todd Rundgren, Iggy Pop, Nick Cave, Shane MacGowan (de The Pogues) y otros artistas con menos porte que los mencionados. Por ahí, la canción más destacada es Shenandoah, la balada ideal para imaginarse surcando los mares con la bandera de la calavera, compuesta por dos piratas contemporáneos: Tom Waits y el hombre eterno a la guitarra de los Rolling Stones: Keith Richards.
La canción, prolija, nostálgica y encarada como si se estuviera cantando con un grupo de parroquianos en un bar, es una composición firmada por dos tipos que de alguna forma llevan la esencia pirata (Richards mucho más cerca del cliché que Waits, cuya apariencia fue siempre más comparable con un mendigo), no me evadió de la pregunta: ¿quién va a comprar una recopilación de versiones de canciones de piratas hoy en día?
En algún momento, discos o ensaladas temáticas vinculadas a un tema o concepto podían funcionar. Cuando digo "funcionar", me refiero a que a una cantidad suficiente de gente le llame la atención suficientemente como para ir a comprar la música. Estas ideas provienen de la época del CD, cuando escuchar toda la música grabada por un artista era algo más complicado y cualquier recopilación que tuviera dos o tres temas de artistas que nos interesaran ya valía la compra. Por supuesto que en esta clasificación no entren otros géneros en los que las compilaciones son más comunes al género, como el caso de la electrónica más discotequera que vive de reversiones y remixes e incluso algunos estilos tropicales.
Ahora mismo, en tiempos de canciones por separado, me resulta difícil pensar en que esas ensaladas de canciones de invitados se convierta -por mucho nombre que tenga- en un documento musical de peso.
Dicho esto, hay que decir que en los adelantos de la nueva versión del proyecto, hay algunas piezas tanto o más delicadas que Shenandoah, a la que ya Bruce Springsteen o Bob Dylan supieron versionar, rescatándola de lo más polvoriento del cancionero folk estadounidense. De alguna forma, se entiende que quizá Depp y compañía hayan querido aprovechar la idea del feel pirata, tan de moda hoy en día, para rescatar de una forma alternativa la música de raíz de una geografía y hacerla llegar a más oídos. Con todo, parece difícil que eso suceda por sí solo, salvo que alguna de estas canciones termine siendo parte de la banda de sonido de alguna de las Piratas del Caribe que vengan en el futuro.



















