Música para "hoops"; rap picante para acompañar con la NBA
Los juegos de la NBA se han vuelto una prueba más de que el soundtrack de videoujegos es un género cada vez más importante, sobre todo como canal de promoción.
No estoy descubriendo nada nuevo, porque desde hace años, las bandas de sonido de juegos han dotado de un desdoble más a los mismos y porque de alguna forma la relación ha sido de ida y vuelta: hay que ver la cantidad de música con sonido de 8 bits a lo nintendo abunda en la electrónica de corte más joven e independiente actual, e incluso en otros géneros y hasta bandas locales emergentes como (atenti al nombre) Gamepad.
En eso pensaba anoche, mientras me quedé hasta bien entrada la madrugada viendo el Draft de la NBA, ese momento en el que los equipos profesionales eligen jugadores de las universidades para jugar en su equipo. Me acordé de los temas de MC Hammer y otros que adornaban los anuncios de los partidos de la NBA cuando los pasaban en Canal 4.
Y me preguntaba ayer qué ocupó ese lugar, o esa tradición de cruce fantástico entre música y deporte. La respuesta estaba en casa, a metros de mi mesa del cuarto. Ahí entre otras cajas, está la del juego NBA 2k11, una preciosidad para fanáticos en cuanto a gráficos, jugabilidad y ambiente, pero también un paquete de canciones que acompañan y potencian ese ánimo irresistible que transmite el basquet de la NBA. Por ahí andan tipos ya conocidos como el ex Outkast Big Boi (de incomparable flow basquetbolero, imposible no imaginarse en uno de esos estadios en plena previa de un partido) o incluso Eminem.
Pero lo mejor es todo lo que uno puede conocer mientras elige cuadros para jugar o espera que el juego cargue en el Playstation. Por ahí, en el 2k11 ya viejo que tengo yo, se me quedaron prendidos tipos como a los Chicharones, a Dan Black o a Yung Automatik, que se marca un tema mencionando a todos los equipos de la NBA mientras me hace acordar como ninguno a la voz de 2Pac.
Ese tema me saca derecho a otra cosa: el buenísimo tema de Tote King, el español que pasó hace unas semanas por Montevideo y que dejó varias perlas raperas y basquetboleras. Esa canción cuyo video se puede ver arriba es un gracioso homenaje a esa época en la que veía aquellos partidos, lleno de información y estrellas desempolvadas. Con las nuevas, damos la bienvenida a las estrellas que vienen, que van a quedar asociadas con otro tipo de raps. ¿Cuál será el que dentro de 20 años me haga acordar a Anthony Davis, la nueva estrella prometedora que acaba de llegar?
Y el rap en español me sirve como último conector, ya más lejos del básquet y más cerca del hip hop: tanta búsqueda rapera personal debe tener que ver con que se está agitando el avispero local: hay artistas con gran potencial compitiendo esta noche en esa categoría en los Graffitis y en breve se viene el nuevo disco de Latejapride.





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