La responsabilidad del cantautor
Ernesto Tabárez y los Problems tocan esta noche en La Trastienda. No hay nadie en la escena local que combine un rock y una poética tan rigurosa, auténtica y enérgica.
Por ponerlo de una forma simple y somera, el concepto pop en esencia se basó en dominar una serie de recursos musicales que posibilitaban vincular la narrativa del cantautor a la situación personal de quien lo escucha. Al poco tiempo de gestado, rápidamente se asoció al rock. Desde entonces, y aunque tiene una enorme cantidad de matices genéricos a partir de los cuales se puede conducir una discusión acerca de "si lo pop es rock", se puede tener claro que uno puede vivir dentro del otro.
Quizá el ejemplo más claro sea el de los Beatles. ¿Quién puede decir que Help no es una canción rock? ¿Quién puede decir que no es pop? Y al mismo tiempo, ¿quién puede decir que, con esa letra, lo que hacen es música optimista? ¿Y cómo pensar lo contrario cuando uno ve tanta gente bailar esta canción?
El "concepto help" es algo de lo que Ernesto Tabárez se valió para hacer varias canciones de Malditos banquetes, su primer disco. Y fue Tabárez el que en una entrevista me contó este concepto, probablemente de su invención. Esa nota representó mi primer acercamiento a un tipo de músico muy difícil de encontrar en Montevideo. Malditos banquetes es un disco que tiene cosas para decir desde el primer tema; así como Ernesto Tabárez es un músico que tiene cosas para contar en una entrevista. No es tan común en Montevideo. Nada de "yo toco la guitarra porque me gusta estar con mis amigos" o "a mi las canciones me salen no se muy bien por qué" y otros lugares comunes tan repetidos.
Las canciones de Tabárez son pequeñas entidades que hablan de frente, que interpelan lo que uno es y lo que quiere ser. Y eso es de las cosas más cercanas a ese concepto-insoportable lugar común "un soplo de aire fresco para la música local".
Las nuevas canciones de Eté y los Problems, ahora menos estilo Stones y más, por nombrar un ejemplo quizá no tan certero, Johnny Cash o Bruce Springsteen, entran en un disco que se llama Vil. Es un trabajo que narra diez formas del mal, probablemente de las pocas cosas con las que todos nos podemos identificar o señalarnos, o culparnos o ser dominados o atacados.
La relación con el concepto no es vaga en ningún momento del disco, en el que Tabárez se expone a su propio rigor con la música y su biografía, pero mucho más con las palabras que elige. Diría que basta con ver una vez a Tabárez como para darse cuenta de que si no pudiera sacar sus canciones para afuera se moriría. Pero en su caso, los muertos son otros y su negocio es vivir con ellos, con su ausencia, recurrente en estas diez canciones que tienen, es obligatorio decirlo, bastante más que fantasmas dando vueltas.
Eté y los Problems tocan hoy en La Trastienda, y es una de las últimas oportunidades de escuchar a todas esas canciones juntas. Vil, su segundo disco, fue editado por Bizarro hace casi un año.





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