"Si no hay cambios, en el 2019 puede haber un voto castigo"

Marcelo Abdala dijo que "en la gestión pública ven al PIT-CNT como una molestia"
De cara al 1º de mayo y en el marco de un contexto internacional que, a su entender, tiende hacia una "regresión a la derecha", el secretario general del PIT-CNT, Marcelo Abdala, advirtió a El Observador que si el gobierno no realiza cambios "es probable que en 2019 haya un voto castigo y un gobierno diferente". También aseguró que en la administración ven al sindicalismo como una "molestia".

En el plan de acción de este año advierten sobre una posible "regresión a la derecha" del gobierno. ¿A qué se debe?

Esa podría ser una de las salidas indirectas de la situación. El ciclo político que se abrió desde el 2005 y va a durar hasta el 2020 está en una encrucijada. Por el carácter continental de los acontecimientos y la presencia de los sectores que quieren que se mantenga el statu quo, que no haya cambios a favor de la gente. Si no se relanzan cambios profundos, si efectivamente no se organiza en una época de desaceleración, si no hay una agenda de políticas públicas que tome medidas contracíclicas, es una salida probable que en el 2019 haya un voto castigo y un gobierno diferente.

¿Qué acciones del gobierno evidencian esa tendencia?

Hubo varias. Hemos tenido diferencias con la esencialidad en la educación, con la línea de excesiva austeridad a principios del año pasado, la detención de la posibilidad de inversión de las empresas públicas. En algunos casos cambiaron, como el anuncio del gobierno el año pasado de una inversión de US$ 3 millones en cinco años que después pasó a US$ 8,5 millones. No nos sentimos ajenos con esos cambios pero tampoco únicos, porque sin un gobierno sensible a estas demandas eso no camina.

¿La regresión era esperable en un gobierno de izquierda?

Siempre consideramos que los gobiernos son en construcción y están presionados, tironeados, seducidos, tanto por la gran riqueza del país como por el movimiento obrero popular, son gobiernos en tensión.

¿Llegaron a plantearle esta preocupación a Vázquez?

No. Esto es una valoración política, no tiene por qué ser coincidente con el gobierno, ni siquiera con el Frente Amplio. Algunas pinceladas de estas cuestiones las planteamos cuando nos reunimos con él.
¿Qué piensan del comunicado que el gobierno emitió respecto a la situación de Brasil?
Entiendo las limitaciones que tiene un Estado, que además se mueve bajo el principio de no interferencia en asuntos internos de otro país, pero yo creo que hay que ser mucho más contundente. Nosotros rechazamos cualquier caso de corrupción, venga de donde venga. Pero Dilma (Rousseff) no está en los casos de corrupción, no tiene ningún crimen ni siquiera denunciado. Lo que hizo ella pasa todos los días en la administración del Estado. Aquí se paró un reloj en un debate parlamentario para que el presupuesto se aprobara en el tiempo necesario. Usar dineros que son públicos de la banca estatal para cubrir cuestiones que tiene que ver con el déficit fiscal y después repagarlos de alguna manera, me parece que no tiene nada de malo.

¿Las anunciadas brigadas para controlar precios y las instancias para elaborar propuestas de seguridad son un intento de buscar soluciones por su cuenta?

En el caso del control de precios, nosotros no pretendemos resolverlo. Ese no puede ser nuestro rol. Sí denunciar, difundir, hacer propaganda, hasta ahí llega nuestra participación. Generar las condiciones en la conciencia de la gente para que efectivamente sea posible tener un ámbito con el Poder Ejecutivo para trabajar con rigurosidad ese asunto.

¿Y en materia de seguridad?

Es un tema muy complejo que no lo generó el mundo del trabajo ni el movimiento obrero, sino que es parte de este sistema. Pero nos parece que está bueno que desde el PIT-CNT pueda haber un ámbito para hacer y ofrecer propuestas para que se implementen desde el punto de vista de políticas públicas.

¿Podría llegar a ser el año más conflictivo de lo que va de los gobiernos de izquierda?

Ni más ni menos. Este año va a haber mucha movilización porque la mayoría de los sectores tienen consejos de salarios. Pero en mayo y junio, antes de que se lance la ronda grande de consejos de salarios, creo que vamos a tener que tener una reunión con el Poder Ejecutivo para conversar estrictamente las cuestiones de relaciones laborales, la aprobación de las leyes y dentro de eso la cuestión del cambio de los criterios.

¿Por qué hay interés en fortalecer la imagen de la central?

No alcanza con que solo el movimiento sindical esté convencido de la justicia de una lucha. Te tenés que ganar la simpatía de las grandes mayorías del pueblo. Eso para nosotros es muy difícil cuando hacemos una huelga en lugares que además afectan los servicios públicos. Para las acciones de la central es muy importante cómo nos ganamos al pueblo.

¿Y el gobierno?

Salvo excepciones, entiendo que los que están involucrados en la gestión pública ven al movimiento sindical como una molestia. No lo ven como agente de cambio, como un factor democrático, no ven que con sus demandas no trancan sino ayudan al avance, no ven que las contradicciones son positivas. En muchos casos veo que eso sucede.

¿Cuál es el rol social ideal que aspira tener el PIT-CNT?

Para mí el rol que debe cumplir es tironear, ir más allá, transgredir, para la lucha por las reivindicaciones inmediatas de los trabajadores en visión a un programa de cambios en el país. Ese es el rol central que creo que viene bien.

¿A qué distancia están de lograrlo?

Estamos lejos. Se ha avanzado mucho en el plano de las relaciones laborales, la negociación colectiva, la libertad sindical, pero nosotros queremos superar una constante que viene desde antes de la conformación del Uruguay como nación: la dependencia. Nosotros queremos un desarrollo distinto a este en el que vivimos. Para eso nos falta mucho.

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