"Si se topeara ejecución del gasto en 90% sería una buena medida"

El director ejecutivo del Centro de Estudios para el Desarrollo dijo que el gobierno "debe demostrar que tiene el control de la macroeconomía"
El Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) es un think-tank que comenzó este año a desarrollar sus actividades de investigación académica y divulgación. Liderado por el economista Hernán Bonilla, el equipo de expertos trabaja enfocado no solo en el análisis de la coyuntura uruguaya sino además en el análisis y la propuesta de políticas públicas.

Si bien Bonilla fue diputado suplente y asesor del Partido Nacional en temas económicos, el referente del CED señala que el think-tank que lidera es independiente de todo grupo político, empresarial y religoso. Su única consigna es la defensa de las ideas liberales.
En diálogo con el periodista Mariano López en El Observador TV, el experto analizó la coyuntura económica uruguaya y sostuvo que es necesario emprender un ajuste que no será "ni drástico ni dramático", pero que obliga al gobierno a "demostrar que tiene el control de la macroeconomía, que no se le va de las manos". A continuación, un extracto de la entrevista.

¿Cómo ven ustedes la coyuntura de la economía uruguaya?
Se confirmó que la economía ya desde el año pasado estaba estancada. El crecimiento de 1% en 2015, teniendo en cuenta el efecto de arrastre que tienen las estadísticas, quiere decir que la economía ya estaba estancada y este año casi todos los analistas privados estamos previendo un nuevo año de estancamiento. El CED, en particular, preveía en su informe de coyuntura del mes pasado un crecimiento de 0,1% para este año que ahora, teniendo en cuenta los daños que provocaron las inundaciones y el tornado, seguramente baje algunas décimas y pase a estar en terreno negativo.

¿Por qué se da el estancamiento de la economía uruguaya?
Nosotros tuvimos un período de crecimiento muy importante en los últimos 10 años, esencialmente explicado por las condiciones internacionales: acceso al crédito, crecimiento de la economía internacional, de China –que pasó en un momento incluso a ser nuestro principal destino de las exportaciones–, precios altos de nuestros productos de exportación. Y ahora también, el estancamiento se explica fundamentalmente por razones externas. A veces se puede tener la tentación de usar maniqueamente cuando a uno le sirve, cuándo son las razones externas y cuándo son las razones internas.

¿Y qué actitud adoptó el gobierno frente a esta realidad?
El gobierno se preparó mal durante el período de bonanza. El gasto público creció en una forma exuberante. Se gastó todo lo que aumentaron los ingresos del Estado –que estaban aumentando de forma excepcional producto de esa bonanza– y no se guardó nada para cuando llegara el período de estancamiento. Idealmente hubiera sido bueno tener una especie de regla fiscal que posibilitara aumentar el gasto y la inversión –como aumentó en muchas áreas prioritarias y necesarias–, pero al mismo tiempo ahorrar una parte, no gastar todo el crecimiento para ahora tener un fondo de estabilización que evitara tener que realizar un ajuste, que es lo que va a tener que hacer el gobierno. Ya ha anunciado el ministro (de Economía, Danilo) Astori, que va a haber un paquete de medidas de recorte de gasto.

¿Cómo está impactando este cambio en las condiciones económicas en las inversiones, en los salarios, en las políticas públicas?
Este año el gobierno va a ser cauteloso. El estancamiento va a llevar, si no se toman medidas y sigue con el piloto automático, a que aumente el déficit fiscal, aumente el endeudamiento, siga la inflación por encima del 10%. Como el propio presidente (Tabaré) Vázquez dijo en su última cadena nacional, uno de los objetivos prioritarios del gobierno debe ser mantener el grado inversor. Eso ayuda a las inversiones y a la reactivación de la economía. Para eso es necesario tomar medidas, no drásticas ni dramáticas, porque el escenario de estancamiento está concentrado en el bienio 2015-2016 y es posible que el año que viene la economía vuelva a crecer a tasas bajas, pero es probable que vuelva a crecer. El gobierno tiene que demostrar que tiene el control de la macroeconomía, que no se le va de las manos. Para eso, con algunas medidas que ayuden a mantener el déficit fiscal bajo control ya podría estar dando una buena señal.

¿Cuáles podrían ser las medidas más adecuadas?
El ministro Astori anunció que va a presentar un paquete de medidas que todavía no conocemos. Yo creo que hay algunas medidas de cajón, como topear la ejecución del gasto de algunas oficinas públicas, dejando afuera de ese topeo la educación, la seguridad y las políticas sociales, por ejemplo. Pero topeando otros ministerios, algunas empresas públicas, gastos de publicidad, gasto político –que también hay y no es menor–. Si se topeara la ejecución del gasto en un 90%, sería una buena medida.
Vázquez ha dicho más de una vez que va a tomar medidas para que la inflación no afecte el salario real, pero también los analistas privados han dicho que no hay mucho margen de maniobra. ¿Es tan así?
En las actuales circunstancias es bastante acotado. Cuando tenía más movilidad era en el período de crecimiento, pero no se aprovechó. El principal problema es que no puede mantener todos los objetivos: bajar la inflación, el déficit y la deuda, aumentar el salario real, bajar el desempleo. Todo a la vez no se puede y tiene que elegir. Ese es el dilema que tiene hoy la política económica.

¿Qué rol están cumpliendo hoy los sindicatos?
Yo tengo la sensación de que hay dos mundos sindicales. La cúpula del PIT-CNT no termina de tomar consciencia de la nueva situación del país. No termina de darse cuenta de que es más importante para un trabajador no perder su trabajo que si el salario real aumenta un punto más o un punto menos. En momentos en que la economía está estancada, lo fundamental es mantener los puestos de trabajo. Yo creo que ahí hay una desconexión con la realidad importante que no se da a niveles sindicales por rama de actividad o en los sindicatos particulares. Quienes están más en contacto directo con los trabajadores y con la realidad de un sector de actividad, están viviendo la situación de las empresas. Yo soy más optimista en que los Consejos (de Salarios) por rama de actividad sean más realistas y en la negociación tripartita se priorice la fuente de trabajo, que es lo más importante.

Perfil

Hernán Bonilla (1982) es licenciado en Economía por la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República y candidato a master en Economía por la Universidad ORT. Es Académico de Número de la Academia Nacional de Economía, institución por la que fue premiado en 2007 y 2008. Es profesor de Economía y Sociedad Uruguaya en la Universidad ORT, y anteriormente dio clases en la Universidad de la República y en la Universidad de la Empresa. Fue suplente de diputado y asesor en temas económicos del Partido Nacional. Fue socio de la consultora económica Jorge Caumont & Asociados. Integra el Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso de Buenos Aires.

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