Sin cultura preventiva ante desastres en el país

Psicóloga experta en manejo de situaciones de desastres aseguró que faltan profesionales capacitados
Un desastre o catástrofe es definida como aquel evento que desestructura el tejido social, que puede ser provocado por el hombre o la naturaleza. El tornado y las inundaciones son considerados un evento de ese tipo y dejaron en evidencia las carencias en materia de prevención que se sufren en el país. "Algo que sucede en Uruguay es que se hace énfasis en la respuesta luego del impacto pero no se trabaja todavía en la cultura preventiva. En los últimos años se ha mejorado pero seguimos dando respuesta al impacto", aseguró a El Observador Graciela Loarche, psicóloga experta en situaciones de desastres.

Minutos después del tornado comenzaron a circular videos de persona que filmaban con el celular hasta último momento, en vez de protegerse. A eso se le suma "mucha película" porque se replicaron conductas extraídas de audiovisuales que no están adaptadas a lo local, dijo la experta. Trabajos previos de prevención ayudarían a estar preparados. "Ante un impacto lo que se hace es activar la batería de protocolos que tenés. Pero si tenés que hacerlos después y no hay gente capacitada, como ocurrió, te das cuenta que tenías que haber trabajado antes, pero ya es tarde", dijo Loarche.

En las situaciones como las de Dolores, el personal que está a cargo también se ve afectado y sufre un "doble desgaste", por lo que la experta recomienda la rotación de tareas y la "ventilación emocional": que las personas sean escuchadas, se permita el llanto y se transfiera a especialistas en caso de ser necesario. Un grupo de Facultad de Psicología se dirigió a Dolores para encargarse del tratamiento a personal de la educación. "Los docentes y no docentes nos pedían contención. Somos maestros, esto es una situación lamentable que nadie preveía y no sabemos qué hacer", aseguró Elbia Pereira, secretaria de la Federación Uruguaya de Magisterio a El Observador TV.

Pero hay otro problema: en Uruguay son pocos los profesionales que tienen capacitación específica para trabajar en eventos extremos, a partir de que "en Uruguay no pasa nada". "Son como 60 y no están identificados", dijo Loarche.

La cultura de la prevención permite conocer técnicas para disminuir el estrés, cómo se deben hacer las evacuaciones, pero sobre todo a disminuir la intensidad de las consecuencias que afectan psicólógicamente a las personas, para que no queden secuelas. Los efectos dependen de las experiencias previas de cada uno, por lo que adultos mayores sufren mayores efectos porque les hace recordar sus vivencias en inundaciones previas, como la de 1959 que fue de las más grandes en la historia del país.

"Es bueno que la gente sepa que lo que les ocurre a ellos o a sus hijos es normal en ese contexto, que lo anormal fue el evento", dijo.

Peligro del segundo desastre

Inmediatamente luego del tornado comenzó un período de solidaridad de la ciudadanía de todo el país, pero la experta advirtió que "hay que tener cuidado con el segundo desastre que es la ayuda humanitaria malorganizada", aseguró Loarche, porque a veces la gente "se ahoga" al ver personas desconocidas que les hablan. A ese problema se le sumó la falta de electricidad al principio y de comunicaciones, lo que colaboró en que las personas se desestabilizaran.

La experta aseguró que estos eventos tendrían que tomarse como una oportunidad para el gobierno porque, a pesar de que se sabe que van a volver a haber inundaciones y tornados en un futuro, en el país no son situaciones tan recurrentes.

"Tenemos la potencialidad y la posibilidad de armar algo a través de la prevención y la respuesta. Se puede incluir en las escuelas diferentes técnicas para manejar emociones, para evacuar", ejemplificó.

Padres con miedo de mandarlos a la escuela

Después de la alerta roja que provocó la suspensión de las clases, en muchas familias tenían temor de desprenderse de sus hijos y no querían mandarlos a la escuela. "Era un obstáculo", aseguró a El Observador TV la secretaria general de la Federación Uruguaya de Magisterio, Elbia Pereira, por lo que las maestras debieron visitar casa por casa para conversar.

Estrés post-traumático

Se estima que entre 5 y 10% de las personas afectadas sufren el trastorno de estrés post-traumático, que le puede ocurrir tanto a los que vivieron la catástrofe como los que colaboran. Revivir lo ocurrido, evadir los sentimientos, trastornos del sueño, pensamientos negativos e hiperexcitación o mareos pueden ser algunas de las consecuencias.


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