"Sin la ley, hoy en el país cualquier persona puede ser inmobiliario"

El titular del gremio hace un balance de 2015 y reclama la aprobación del proyecto

Jacobo Brodski, el presidente de la Asociación de Agentes Inmobiliarios del Uruguay (ADIU), operador inmobiliario con años de experiencia en la profesión y en el mercado nacional, dialogó con El Observador y respondió sobre la realidad del sector, los proyectos de futuro y su punto de vista acerca del mayor anhelo que tiene actualmente el gremio: la aprobación de la ley que regule el trabajo de los profesionales.

Desde setiembre de 2015 es presidente de la ADIU. ¿Con qué entidad se encontró cuando asumió funciones?

Encontré muy bien a la Asociación. Ya integraba la comisión directiva anterior desde el principio, así que estoy interiorizado de todo el desarrollo y la actividad de la institución, por tanto lo cual somos directivas muy pujantes, sumando nuevos integrantes con sangre nueva, por tanto la entidad está creciendo de manera satisfactoria y con gente excelente nivel.

¿Cómo fue la realidad de ADIU en el año pasado y qué balance hace?

La realidad de ADIU es buena. Es una institución en crecimiento que tiene un excelente relacionamiento con sus asociados, y a los cuales llegamos por todas las vías de comunicación que existen. Además, estamos en contacto con las autoridades nacionales por temas importantes, como es el lavado de dinero, ley de Inclusión Financiera, Banco Central y otros. Pero también estamos en alianzas estratégicas con otras gremiales nacionales. Existe un movimiento de entidades que impulsan la aprobación del proyecto de ley del Operador Inmobiliario. Hace muchos años que se viene trabajando en su apoyo y que por suerte en Argentina ya se aprobó. Por lo cual esperamos que en Uruguay le den pronta aprobación, porque sin la ley, hoy en el país cualquier persona puede ser inmobiliario sin tener conocimiento del tema.

¿La aprobación de la ley es hoy la principal piedra en el camino de los inmobiliarios?

Sí. Es la mayor porque actualmente, los socios e integrantes de ADIU en general, que pagamos los impuestos como corresponde, no estamos respaldados por una ley que nos apoye ante aquellas personas que no están instaladas en el sistema. Es como si alguien que no es escribano, viene y hace una escritura. Entonces, si bien hoy nosotros estamos perdiendo, el que más está perdiendo es el gobierno. Hoy en día, un campo lo puede vender cualquiera. Es una reglamentación necesaria.

¿Y qué considera que falta para que se apruebe la ley?

Ganas de aprobarla. Hace dos años ya estuvimos reunidos con la ministra de Turismo, y le explicamos la necesidad de aprobarla. Ella está de acuerdo, tanto como otros senadores y diputados, como sabemos también que hay gente dentro del marco político que no está de acuerdo. Se requiere voluntad política y nada más. Está el proyecto, ya fue revisado en las dos cámaras de legisladores con observaciones, pero lo más importante es que todas las gremiales del sector estamos de acuerdo.

¿Cómo observó el desarrollo del mercado inmobiliario en el año 2015?

No fue igual que años anteriores. No por Uruguay, sino por situaciones externas al país. Evidentemente nuestro principal cliente es Argentina, y si bien hay un crecimiento de clientes extrazona (mayoritariamente europeos), el argentino tuvo problemas que ya conocemos. Ahora, con el cambio de gobierno y más los nuevos anuncios realizados, una vez finalizado el verano, las cosas van a volver lentamente a su cauce normal.

La cotización del dólar y sus cambios ¿beneficia o perjudica de alguna manera a las operaciones inmobiliarias?

Desde que tengo uso de razón, Uruguay es un país dolarizado. Si mañana cambiamos el dólar por el peso, acá no va a suceder absolutamente nada. Es un país en el que el dólar está presente en los negocios, en lo que vamos a comprar. Desde los campos, terrenos, construcción, vehículos, todo. Hay poca industria nacional y lamentablemente casi todo es importado. Y si no es importado, los derivados son importados. Indefectiblemente, debemos movernos con dólares.

¿Tiene opinión formada sobre los valores de bienes inmuebles que hoy se manejan en Uruguay?

Hay muchas opiniones. Y yo tengo la mía. No comparto cuando en medios de comunicación se publica que una zona es más barata o más cara que otra. Nadie sabe que nos depara el futuro. Evidentemente que la zona costera no puede tener el mismo valor que Montevideo. Ya partiendo desde el valor del terreno, el cual tiene una incidencia importante. Es muy difícil generalmente decir un valor de promedio. Hay muchos casos particulares, pero hay que guiarse caso por caso. Los valores están estables. No han bajado ni han subido. Se mantienen, y la gente puede escuchar fórmulas de financiación, pero los precios no bajan porque la reposición tampoco está bajando.

¿Qué perspectivas pueden tener los agentes inmobiliarios para la temporada en curso?

Hace 15 años atrás, aproximadamente sobre el día 12 de octubre de cada año, los uruguayos arreglaban sus casas para alquilarlas porque los argentinos comenzaban a llegar sobre esas fechas. Las cosas han cambiado desde el año 2000 en adelante. Muchas personas han comprado. Y el alquiler ha cambiado también. Antes se alquilaba por un mes, dos meses o más, y se quedaba la familia a descansar en verano. Hoy eso cambió. Actualmente, en el turismo en Uruguay, nadie puede ir y darse el lujo de veranear por tres meses. Aunque tenga la casa en Punta del Este, Atlántida o Piriápolis. Por la velocidad de como hoy se dan los negocios. El turismo actual es diferente. Se viene sobre el momento y se alquilan periodos cortos, una o dos semanas.

¿Cuáles son las expectativas que tiene ADIU para 2016?

Entre los objetivos, el principal, concretar la ley de operador inmobiliario. Además, profesionalizar más aún el gremio. Nuestros asociados se vienen capacitando con diversos talleres que ofrecemos. Eso porque el mundo de hoy es cada vez más profesional. Hoy hacer las cosas a medias ya no camina. Llevaremos adelante más capacitación y apuntaremos a que la institución crezca. Pero también anhelamos a que el mercado crezca.

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