Sindicatos paralizan Argentina y vuelven a desafiar poder de Macri

Reclamos contra política económica terminaron con disturbios; presidente ratifica el rumbo
En un país cada vez más polarizado y dividido, las centrales sindicales de Argentina, de fuerte raigambre peronista, volvieron a demostrar toda su fortaleza ayer jueves al paralizar el país en la primera huelga general contra el gobierno de Mauricio Macri, en abierta confrontación con la administración centroderechista.

Bajo el paraguas de una medida gremial que dejó al país sin banca, educación, transporte y aeropuertos, entre otros servicios, subyace la confrontación de dos modelos antagónicos de país.
Esa grieta, mencionada de manera recurrente por los medios argentinos, enfrenta a las ideas liberales de Macri con aquellas que pregonaba su antecesora, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, de orientación populista y neoperonista.

Lo real es que los sindicatos –que hasta ahora habían confrontado al gobierno pero sin tensar del todo la cuerda– le reclaman a Macri políticas concretas, sobre todo contra los despidos, la inflación y el alza de las tarifas públicas, entre otros asuntos sensibles para la población.

El país sigue en recesión –la economía tuvo un crecimiento negativo de 2,3% en el primer año de gobierno–, la pobreza trepó a 32,9% y las inversiones cayeron 5,5%.

Firme defensa

Pero Macri continúa adelante con su programa de gobierno y volvió a reivindicar su política económica, pese a las críticas sindicales, a cuyo frente está la poderosa Confederación General del Trabajo (CGT).

Por eso, cuando ayer inauguró el Foro Económico Mundial para América Latina, en un hotel de la exclusiva zona de Puerto Madero –que fue rodeado por un amplio despliegue policial– se permitió ser irónico. "Qué bueno que estamos acá, trabajando", comentó..

Ante este foro, que la prensa calificó de "Mini Davos", Macri hizo una defensa de sus políticas. "Queda claro que lo que comenzó hace 15 meses en nuestro país es mucho más profundo que un cambio económico", comentó en una charla con Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial, impulsor del cónclave anual en Davos, Suiza, resaltó la salida del default, la liberación del tipo de cambio y la caída de la inflación.

Mientras, Buenos Aires exhibía un ritmo de día feriado, solo con algunos pequeños comercios abiertos, pocas personas en la calle e intenso tráfico de bicicletas.

Además de los servicios que quedaron interrumpidos, también hubo muchos cortes de calles.
Ya desde la madrugada, la policía intentó controlar los piquetes y cortes de carreteras en el ingreso a las principales ciudades del país.

En la capital, diferentes grupos de manifestantes interrumpieron el tránsito en sitios estratégicos como la plaza del Obelisco o accesos como el puente Pueyrredón, donde representantes de movimientos sociales entonaban cánticos antigubernamentales.

Con un amplio despliegue de agentes antidisturbios y camiones hidrantes, la Gendarmería reprimió con gases lacrimógenos a un grupo de manifestantes que había cortado el tránsito en la ruta Panamericana.

El incidente, que dejó como saldo numerosos heridos y nueve detenidos, sucedió después que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ordenara liberar la carretera.
La ministra exhortó a los ciudadanos a salir de sus casas y no dejarse amenazar por "las mafias" sindicales. "Salgan a trabajar, en bicicleta, auto, camión, furgoneta o lo que sea", pidió al hablar con el canal Todo Noticias.

CGT no quiere una "fogata social"

La Confederación General del Trabajo (CGT) realizó una evaluación positiva del paro general contra el gobierno en todo el país.

"La sintetización (sic) que hacemos es que ha sido un paro contundente", fue la primera frase pronunciada por Héctor Daer, uno de los miembros del triunvirato que dirige la CGT, en una conferencia de prensa convocada para evaluar el primer paro nacional contra la administración de Mauricio Macri, informó ayer el sitio web del diario La Nación.

"No solo nos acompañaron los trabajadores, sino que también fuimos acompañados por los sectores del comercio y las pequeñas y medianas empresas", agregó el sindicalista, quien detalló que el "alcance" de la huelga era "similar en todas y cada una" de las regiones del país.

Pero el dirigente también habló sobre los piquetes ocurridos durante la mañana en diferentes puntos del país.

"Buscamos que el paro se hiciera sentir de manera pacífica. Donde hubo interrupciones del tránsito no las compartimos y no las convocamos. Tampoco creemos que el uso de la violencia y la represión sean las formas de desalojar una ruta. Se comprometieron a que no habría despidos e hicieron todo lo contrario", aseguró a su vez el dirigente Carlos Acuña y agregó: "Pedimos una ley antidespidos al Congreso".

El gremialista admitió que el paro propiamente dicho "no arregla nada", y que desde es punto de vista el gobierno tiene "razón", pero es una medida constitucional que tienen "los trabajadores para hacer escuchar al gobierno para que tome medidas".

No obstante, y en un tono ciertamente conciliador –consecuencia de una postura relativamente dialoguista de la CGT hasta ahora–, Acuña se mostró partidario de acompañar al gobierno para modificar lo que "está mal".

Otro sindicalista, Juan Carlos Schmid, aseguró que la jornada de protesta social –como la calificó– fue ejemplar. "Esta CGT no se va a cansar de repetir que no estamos promoviendo ninguna fogata social. No estamos esperando que se termine el mandato de nadie; que quede claro", exclamó el dirigente marítimo. Pero aun así contraatacó: "Si hay mafias en este país, que el gobierno las busque en la especulación financiera".

"Sostener al gobierno electo por el voto popular no significa resignación", aseguró Schmid

Fuente: El Observador y agencias

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