Sismos y tormentas, y los nuevos desafíos para el gobierno

Temblores se suman a la agenda de emergencias para las que el país debe adaptarse y dar respuesta
Primero fueron las inundaciones. Unas 25 mil personas evacuadas entre diciembre y enero debieron recibir el año fuera de sus hogares. Otras 12.500 les siguieron en las mismas condiciones en abril, el mismo mes en que unas 1.800 viviendas sufrieron la furia de la naturaleza y fueron destruidas por un tornado en Dolores. Cuatro ciclones extratropicales se sucedieron en los últimos dos meses y dejaron grandes daños en la costa. La suma de eventos que tuvo en jaque al 2016 se cierra, por el momento, con el terremoto registrado en la noche del jueves, que pese a no generar daños, tuvo pendiente a la población y a las autoridades.

Si bien en algunos casos el impacto fue mayor, según afirman en el Sistema Nacional de Emergencia (Sinae), ninguno de esos eventos devino en desastre, y el país tuvo capacidad para dar respuesta. Aunque esa respuesta, en casos como el tornado ocurrido en Dolores distó de ser inmediata.

Existen protocolos de actuación definidos, recomendaciones a la población para protegerse ante los diversos casos y herramientas financieras para situaciones de emergencia, pero el país aún no atravesó grandes catástrofes, por lo que lo que falta es experiencia.

La "nueva realidad de situaciones del clima", que traerá eventos con más frecuencia y de mayor intensidad, plantea nuevos desafíos al gobierno. Se trabaja entonces en una política de cara al cambio climático y que le permita adaptarse, dijo a El Observador el secretario del Ministerio de Vivienda, Jorge Rucks.

Eventos como tornados, sequias, lluvias intensas o tormentas fuertes "seguramente se van a repetir asiduamente", coincidió por su parte el presidente de la República, Tabaré Vázquez a Radio Uruguay durante su gira en España.

En ese sentido, el presidente afirmó que se está trabajando en la elaboración de un fondo permanente para atender "los fenómenos que se suscitan por el cambio climático, que no cabe ninguna duda de que existen".

Según había informado el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), Álvaro García a principios de noviembre, actualmente "no existen fondos para emergencia" y las intendencias tampoco incluyen ese rubro dentro de sus presupuestos.

"El gobierno nacional está comprometido en recorrer los caminos para hacerlo", aseguró entonces García, aunque según supo El Observador el tema está aún en estudio.
Por otra parte, se busca conseguir un fondo internacional de US$3 millones para fortalecer el Sistema de Respuesta al Cambio Climático, que fue creado en 2009 para ordenar las acciones de los diferentes organismos en ese sentido.

Luego del sismo


El temblor y su repercusión activó el Protocolo de Emergencia del Sinae, lo que permitió tener la confimación del sismo y de que no se registraron daños en menos de una hora.
Hasta ahora, el hecho de que ocurrieran sismos era considerado un riesgo menor, por lo que no había recomendaciones específicas para la población en caso de que ocurrieran, lo que será incorporado en los manuales, informó el Sinae.

Luego del temblor, el gobierno planteó además a los expertos la necesidad de comenzar trabajar en conjunto con sociólogos, psicólogos, arquitectos, ingenieros en la evaluación de los sismos y dar una mirada institucional al problema."Entienden que es un tema, un riesgo natural más que hay que considerarlo y ponerlo en la agenda", explicó a El Observador la doctora en Ciencias Geológicas Leda Sánchez

Evento "novedoso"


Vázquez se refirió al evento sísmico registrado en la zona de Toledo y Las Piedras como "un hecho realmente novedoso" para el país.

Los sismos de este tipo comenzaron a estudiarse en Uruguay en 2013, aunque se tiene registro de casos anteriores (ver recuadro). Sin embargo, según informó la Facultad de Ciencias, se cuenta actualmente solo con un sismógrafo, ubicado en la ciudad de Aiguá. Tampoco hay expertos en el tema, aparte de geólogos, y la mayoría son estudiantes que trabajan con fondos propios o de la Universidad.

"Muy preparados no estamos", reconoció Sánchez. Si bien se adquirieron nuevos equipos, actualmente la red está en un 35% de su instalación, lo que se espera cuminar el próximo año de forma de poder hacer un seguimiento y estudio de ese tipo de eventos.

Uruguay no está preparado si se llegara, como pasó en 1888, a un terremoto de escala 5,5, caso en el que "se podrían producir daños materiales y humanos de gran envergadura", informó la Facultad de Ciencias. El Sinae sin embargo asegura que cuenta con grupos especializados de búsqueda y rescate, que tiene capacidad de dar respuesta ante estructuras colapsadas. Hay entre 30 y 50 personas especializadas para ello y se estudiará la necesidad de realizar más desarrollos en ese sentido. El gobierno trabaja además en un proyecto para adaptar las ciudades y sus construcciones al cambio climático.

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