Sobre la recuperación de las clases perdidas

¿Es posible recuperar las cases que se pierden a nivel escolar, o liceal, o universitario? ¿Qué dice la pedagogía o la psicología en este tema? Aquí algunos apuntes para la reflexión

Por Jaime Clara

La producción del programa Desayunos informales de La Tele me propuso, la semana pasada, hablar sobre si es posible recuperar las clases que se pierden. La pregunta está siempre presente.

El desafío me llevó a buscar información y consultar a expertos sobre el punto. Sin opinar de asuntos sindicales, ni sobre la justicia de los reclamos gremiales que se ajustan a derecho,  que no era el objeto de la columna, sí es posible analizar qué pasa con las clases que se pierden, por el motivo que sea. O por ausentismo docente o por falta de clases por motivos gremiales, o por problemas edilicios, o por cantidad de feriados. No importa el motivo, lo que sí está en discusión es la posibilidad de la recuperación de clases, desde el punto de vista pedagógico.

Hace algunas semanas se publicó en el diario La Tercera de Chile, un análisis sobre el tema, tras casi dos meses de detención de los cursos. (*)

Según el director del Centro de Medición de la Universidad Católica del país trasandino, Jorge Manzi, "la situación es compleja debido a la planificación curricular. Los docentes se hacen cargo de un curriculum que está concebido para ser implementado en un año escolar completo, por lo que si le quitas un mes entero, se transforma en un problema previsible el que no se podrá cumplir con todo lo que se espera”.

El artículo agrega que "el peligro es principalmente para los alumnos más pequeños en la enseñanza. Cristián Cox, académico de la Universidad Católica y ex jefe de curriculum del Ministerio de Educación, indica que “el tiempo que pierde un alumno, especialmente en el primer ciclo básico (primero a quinto), no es recuperable en términos de aprendizaje. Entre más pequeños son los niños es menos recuperable”. Algo en lo que concuerda Ruth Arce, académica de la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales: “Todos los niños que están iniciando procesos lectores, relaciones lógico-matemáticas, la adquisición de estrategias de aprendizaje, podrían ser los más afectados por la falta de continuidad en su aprendizaje. Probablemente, los estudiantes de cursos más grandes tengan la posibilidad de volver a condicionarse de manera más rápida”. La académica agrega que “una cosa es mirar la situación desde el punto del tiempo, porque en términos efectivos, lo que pasó con la calidad de ese aprendizaje, de la retroalimentación de los estudiantes, son temas que no se puede saber tan evidentemente lo que pasará”. Otro punto es el que hace Carmen Sotomayor, investigadora del CIAE de la Universidad de Chile, que enfatiza que “en colegios municipales la cobertura curricular ya es baja, si a esto se le suma un mes o más sin clases, estás profundizando esa brecha entre los niños más pobres y acomodados”.

Más allá de la realidad chilena, con muchos días -57 concretamente- y en una semana en quke se suma un par de días a la movilización docente en Uruguay, está claro que la calidad educativa se resiente si se pierden días de clase. Técnicos uruguayos consultados sobre el tema, indicaron que la secuencia de los aprendizajes es importante. Si se contruyen conocimientos, y ante la suspensión de cursos, se pretenden recuperar, eso quiere decir que se debe que "correr todo hacia adelante en el calendario. Es decir, se agregan espacios de formación en momentos en que se pretendía hacer otra cosa.

Si los conocimientos fueran monedas independientes que se pueden introducir en una alcancía, como los vagones de un tren, no habría problema: coloco lo que me faltó al final, y en la suma, "hice todo". Pero no son vagones independientes: son componentes de una construcción mayor.

Puede suceder que porque se perdieron clases, o bien te los docentes deciden saltear algún contenido y siguen como que si se hubiera dado.  De hecho, esto es muy difícil que se logre, pero, según los testimonios docentes, es lo más común porque rara vez se recuperan clases perdidas, sobre todo en Uruguay. Lo que sucede es que, o bien no se lo salteas, pero se retrasa el conjunto y se da todo, pero colocando más tiempos que, inicialmente,  no estaban previstos -esto es lo que sucede cuando se agregan clases- pero en este caso, el resultado final es incierto, porque cuando se pierden clases y luego se agregan, rara vez se logra un verdadero proceso, continuo, en los tiempos pedagógicamente previstos.

Finalmente, más allá de los conocimientos, cortar la continuidad daña seriamente la motivación de los alumnos, que es uno de los componente centrales del proceso de aprendizaje.

Por estos motivos -entre tantos otros- todos los actores involucrados deberían encontrar alternativas para tratar de respetar los calendarios de aprendizaje, para que los perjudicados no sean los alumnos, destinatarios fundamentales del acto educativo y de sociacialización.

(*)http://diario.latercera.com/2015/07/04/01/contenido/pais/31-192930-9-se-pueden-recuperar-pedagogicamente-las-clases-perdidas.shtml


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