Sobreviviente del incendio: "Todavía no sé cómo abrí el portón"

Siete personas murieron en un hogar de ancianos del Prado
A medida que pasaban los minutos varias personas se iban amontonando sobre la calle Millán, a la espera de que alguien les dijera qué había pasado con sus familiares. "¿Hombre o mujer?", preguntó el familar de un anciano fallecido a otra mujer que esperaba noticias del suyo. "Hombre", contestó la señora, que recién acababa de llegar. Del otro lado de la puerta varios tenían la respuesta que buscaban: dentro de la pensión ubicada al lado del hogar de ancianos "Época Dorada", incendiado en la madrugada, estaban los diez sobrevivientes. El fuego se llevó la vida de siete de los 17 internos que se encontraban allí.

"¡Está el tío, está el tío ahí!", gritó un joven apenas vio la puerta entreabierta. Él y la mujer que lo acompañaba se escurrieron hacia adentro no bien se dieron cuenta de que "el tío" era uno de los sobrevivientes.

Al ver que nadie del hogar salía a dar información, algunas familias decidieron ir a la seccional 12, donde ya estaba detallada la lista con los nombres de las víctimas.
Pablo no se animó. Se quedó en la vereda a esperar a que alguien saliera a darle la noticia mientras calculaba que las posibilidades de que su madre estuviera viva rondaban el 50%. "Ella dormía abajo, capaz que se salvó", dijo a El Observador. Hacía siete años que su madre estaba viviendo en el hogar.

Después de un tiempo, una mala relación con otra huésped hizo que Pablo decidiera cambiarla de casa de salud, pero pocos meses después volvió a "Época Dorada", porque consideró que el servicio del centro era "impecable". El domingo la fue a buscar por el día de la madre y la llevó de vuelta recién a las nueve de la noche. No habían pasado doce horas cuando escuchó en las noticias que el centro se había incendiado. Manejó lo más rápido que pudo desde La Blanqueada hasta el Prado.
Después de un rato, la puerta de la pensión se volvió a entreabrir y Pablo subió el primer escalón. Se paró en el umbral y miró para adentro. Al fondo se veían varios ancianos sentados y cubiertos con mantas. No vio a su madre. Entró y atravesó el pasillo y, ahí sí, se reencontró con ella.

Fuego de madrugada

Hilda Izaurral (87) estaba acostada en su habitación de la planta baja cuando de repente sintió gritos. En principio no se alarmó porque en el hogar es común que los ancianos se despierten y se pongan a murmurar. Segundos después escuchó el crujido de la madera. "¡¿Qué pasa?!", gritó otro de los huéspedes que no podía levantarse debido desde hace un tiempo dependía de la silla de ruedas. Al escuchar sus gritos, Izaurral se levantó y vio en medio de la oscuridad cómo las llamas aparecían desde uno de los cuartos. Salió al jardín, abrió la reja y empezó a gritar a los autos que pasaban, aunque ninguno paró. Entonces caminó media cuadra y fue hasta otro hogar de ancianos, adonde contó lo que estaba pasando y pidió que llamaran a los bomberos. "Todavía no sé cómo abrí el portón, por lo general está con llave. Fue la garra charrúa", comentó Izaurral en diálogo con El Observador. A las seis de la madrugada personal de Bomberos recibió varias llamadas y activó el operativo. Una vez Izaurral vio que policías y bomberos llegaron al lugar, pidió que llamaran al Suatt para que la viera un médico.


Audio - Hilda incendio hogar de ancianos
Hilda fue una de las sobrevivientes. Con 87 años, vio el fuego y salió a la calle a pedir ayuda.

La vocera de Bomberos, Mariela Vivone, dijo a El Observador que el fuego se inició en una de las habitaciones de la planta baja, donde dormían varias ancianas, aunque hasta el momento no tenía información sobre qué fue lo que causó el fuego.

En la pensión de al lado del hogar, algunos de los ancianos especulaban sobre el porqué incendio. La versión que mantenía Alejandra Rodríguez, trabajadora del centro, era que una de las huéspedes prendió un cigarro en medio de la noche. "Ella fumaba pero –el cigarro- se lo prendíamos nosotros. No dejábamos que ella tuviera encendedor porque de repente iba al baño a fumar o de noche lo prendía sin noción de que ahí no se podía", contó a El Observador.

Algunas personas se llevaron a sus familiares de la pensión. El Centro de Coordinación de Emergencias acordó con el Ministerio de Desarrollo Social el traslado de cinco ancianos al centro Tarará, donde permanecerían hasta tanto sus familias decidieran un lugar para realojarlos. "Vos te salvaste", comentó uno de los ancianos a otro todavía sin caer en la cuenta de lo que había pasado.


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