S&P mantuvo grado inversor de Uruguay y le mejoró perspectiva

La calificadora de riesgo destacó la flexibilidad de la política fiscal
Standard & Poor's (S&P) cambió la perspectiva de la deuda local, que pasó de "negativa" a "estable", y le mantuvo el grado inversor a Uruguay, como el viernes pasado lo hiciera la calificadora canadiense DBRS.

En su última revisión efectuada ayer, la agencia estadounidense mantuvo la calificación BBB de Uruguay. Además, indicó que el cambio de la perspectiva a "estable" tuvo como base un "fortalecimiento gradual de la economía uruguaya que apoyará los niveles de ingresos del país, flexibilidad de la política fiscal y monetaria y capacidad para absorber la deuda".
S&P señaló que desde la última revisión de junio del año pasado la economía de Uruguay mostró "mayor resiliencia frente a la recesión de Argentina y Brasil", con un crecimiento del Producto interno Bruto (PIB) de 1,5% en 2016, mientras que la inflación se contuvo después de alcanzar los dos dígitos el año pasado.

En esa anterior revisión la perspectiva del país había pasado de "estable" a negativa". Con la de ayer, la perspectiva volvió a "estable".
La agencia expresó que el gobierno "también ha demostrado su compromiso de alcanzar su objetivo de déficit fiscal para 2019, lo que reducirá el déficit de la administración pública y contendrá los cambios en la deuda pública".

Añadió que las políticas desarrolladas disminuyeron la probabilidad de un deterioro en la solvencia del país durante los próximos dos años.
Igualmente, S&P indicó que podría bajar la calificación de Uruguay en ese mismo período si se combinara una política fiscal inadecuada con crecimiento del PIB menor al esperado que tuviera como resultado un aumento de la deuda pública mayor al previsto.

La agencia estimó una expansión de la economía de 2% este año y de 2,5% para 2018 y espera que el déficit del sector público converja hacia el objetivo del gobierno de 2,5% del PIB para 2020.
La estimación de crecimiento de S&P para este año va en la misma línea que la anunciada por el equipo económico, que lo elevó a 2% desde el 1% proyectado en la Rendición de Cuentas de 2016.

También es prácticamente la misma que la de economistas particulares, empresas consultoras, instituciones financieras y centros de investigación académica que participaron en mayo de la Encuesta de expectativas económicas de El Observador. En esa oportunidad, los consultados proyectaron un crecimiento del PIB de 2,1% para 2017.

En sintonía

El viernes pasado, la canadiense DBRS mantuvo la nota y el grado inversor de Uruguay. La decisión confirmó la visión de la agencia que entiende que Uruguay "ha soportado" las recesiones de Brasil y Argentina. DBRS resaltó que "los pilares básicos de la política macroeconómica gozan del apoyo de todo el espectro político".

Para la agencia canadiense, el "desafío clave" de Uruguay es el déficit fiscal, que cerró el 2016 en 3,6% del PIB, cuando había llegado a 0,9% en 2011. La calificadora advirtió que "la consolidación fiscal" emprendida por el gobierno enfrenta varios obstáculos.

"En primer lugar, revertir la trayectoria creciente del gasto podría ser complicado debido a las protecciones legales y constitucionales del régimen de pensiones y salud. Segundo, una sobredependencia de los recortes a la inversión pública podría debilitar las proyecciones de crecimiento a mediano plazo".
Por último, añadió que "muy probablemente se necesiten medidas adicionales incluso después de 2019 para consolidar la trayectoria a la baja del déficit fiscal".

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