Spirulina, un tesoro nutricional

Un superalimento que brinda un aporte nutricional completo y, por lo tanto, tiene múltiples beneficios terapéuticos que contribuyen a mejorar la salud
La espirulina es un alga pluricelular, muy pequeña, de color azul verdosa (por su alto contenido en clorofila y ficocianina), que existe hace tres mil millones de años en lagos de Asia, África y también América.

Está compuesta principalmente por proteínas (un 65 a 70%) y contiene todos los aminoácidos esenciales y nueve no esenciales. También presenta minerales como calcio, hierro, potasio, magnesio, zinc, manganeso, selenio y fósforo. Además, se compone de piridoxina (vitamina B6), biotina (vitamina B8), ácido pantoténico (vitamina B5), ácido fólico (vitamina B9), inositol, niacina (vitamina B3), riboflavina (vitamina B2), tiamina (vitamina B1), tocoferol (vitamina E) y cianocobalamina (vitamina B12).

Por otro lado, contiene azúcares complejos, enzimas, carotenoides y 7% de grasas, particularmente ácidos grasos esenciales y benéficos para el organismo.

El aporte de proteínas es mayor al de otras fuentes, y como no tiene pared de celulosa dura, contribuye a su digestibilidad y absorción.

Su aporte de ácido linoleico tiene un efecto benéfico en las enfermedades degenerativas, la obesidad, artritis, enfermedades neuropsiquiátricas, alcoholismo y estados inflamatorios.

Además, es fuente importante de minerales, útiles para la contracción de los tejidos, procesos enzimáticos, contracción muscular, coagulación de la sangre y reacciones nerviosas. Principalmente aporta selenio, zinc, cobre y hierro de muy fácil absorción.

La espirulina favorece la salud en diversos estados patológicos, como problemas intestinales, renales, acné, diabetes, enfermedades cardiovasculares, sida, desórdenes neuropáticos, anemias y cáncer. También posee acción antiviral.

Por otro lado, el alga favorece el desecho de sustancias tóxicas del organismo y reduce los efectos colaterales de algunos fármacos.

Los efectos benéficos de la espirulina radican en el efecto sinérgico de todos sus componentes, que, a su vez, no manifiestan efectos secundarios ni generan dependencia.

La recomendación para el consumo es tomar 2 o 3 tabletas o cápsulas con las comidas. Si se elige en forma de polvo, 1 cucharada sopera, agregada a un jugo de frutas, por ejemplo. En dietas para descenso de peso se recomiendan de 6 a 9 tabletas al día, media hora o una hora antes de las comidas.

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Fuente: Liga de Alimentación