Stanley Jordan, el singular jazzero llega a La Trastienda

La cita es mañana sábado a la hora 21 y el precio de las entradas va de $ 966 a $ 2.185
Los dedos de las dos manos Stanley Jordan vuelan exclusivamente sobre el puente de su guitarra, acompañados de un ensamble jazzero eléctrico de identidad roquera. "Oh, Stanley!" exclama un extasiado David Letterman tras presentarlo en su legendario programa nocturno, allá por la década de 1980. El despliegue de virtuosismo se suma a la singularidad de la técnica tomada de sus años con el piano, pero, de fondo, lo que provoca éxtasis a Letterman –y a cualquiera que encuentre en Youtube este video– es el complejo entramado que Jordan teje entre su guitarra y el resto de los instrumentos, con cada nota fuerte que sale del uso de ambos dedos. "Oh, Dios", termina diciendo Letterman, un presentador que durante toda su vida en TV introdujo bandas y que pocas veces reacciona realmente entusiasmado ante artistas en el marco de su programa.

Stanley Jordan - Amazing Guitar Tapping (jazz) on letterman

No es para menos: Stanley Jordan no solo ha sorprendido al mundo desde los años de 1980 con su poco ortodoxa técnica para ejecutar las seis cuerdas, sino que además tenía sensibilidad suficiente para componer música que sintonizara con su tiempo: en 1985, su trabajo Magic touch topeó rankings en la categoría jazz durante más de un año.

De algún modo, Jordan cimentó una carrera a partir de ese éxito, que lo dejó consagrado como uno de los mejores exponentes jazzeros de su tiempo. Aquel prestigio, que lo llevó al cine y lo puso cerca de músicos esenciales para la historia de la música contemporánea, como Prince, es el mismo que este sábado lo acerca a Montevideo. Y además, el mismo que lo hace girar por países como Rusia o Angola, a entrar en el ensamble de viejos grandes conocidos de los fanáticos locales del jazz, como Richard Bona, o ser parte de la banda que ameniza musicalmente las noches televisivas de otro pope de los Late night: Jimmy Fallon.

"Si el jazz es sobre expresar quién sos, tenés que lidiar con quién sos", explica Jordan en una entrevista reciente para Jazz Times. "¿Y quién soy yo? Hay demasiadas facetas diferentes. Soy un hippie, soy un buen amigo, soy afeminado y además soy un académico de Ivy League (egresó de la Universidad de Princeton en 1981). Soy un obsesivo de la tecnología", añadió. En su carrera, esa habilidad para eludir las etiquetas concretas se notó tanto en lo musical como en lo estético, donde también podría decirse que Prince tuvo cierta influencia en este músico nacido en Chicago y formado por, entre otros, Dizzy Gillespie. Se ha metido con el dance pop en trabajos como Flying home (1988) y llevó su despliegue como intérprete a niveles insospechados en Cornucopia (1990).

A propósito de qué representa mejor a su identidad musical hoy, dijo hace un tiempo: "soy GQ y soy Vanity Fair. soy un atleta, soy un profesor y soy un sanador. Todas estas cosas son reales para mí. Vengo del jazz, crecí en un tiempo en el que las cosas eran muy abiertas y muchas influencias se entremezclaban con diferentes culturas. Y realmente había una sensación de que, desde la música, podías cambiar el mundo. Y eso se convirtió en parte de las razones por las que toco"

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