Stephen King y sus obsesiones

Quien pierde paga es una entretenida continuación para Mr. Mercedes, que aprovecha su calidad de secuela para ir directo a la acción
Stephen King adora escribir sobre su profesión. Ya lo hizo en Mientras escribo, una autobiografía y manual de estilo imprescindible, y retrató la vida y peripecias de escritores ficticios en varias novelas de su interminable bibliografía, como por ejemplo en Misery, El resplandor, La mitad oscura, Un saco de huesos, entre otros. También adora escribir sobre las obsesiones humanas, sobre mentes y seres que se encaprichan tanto con una persona o con un asunto en particular, que terminan liberando parte de su oscuridad interior, una oscuridad que comparten casi todos los personajes del universo King.

Su última novela publicada en español, Quien pierde paga, une justamente estos dos tópicos en un concepto singular: la obsesión de un hombre por la obra de un autor reconocido mundialmente. La historia, una continuación al principio indirecta de su novela Mr. Mercedes (2015), plantea en sus primeras 150 páginas un continuo viaje en el tiempo entre 1978, 2011 y 2014. Allí vemos como, en 1978, Morris Bellamy, un joven fanático de las novelas de un autor llamado John Rothstein, irrumpe en la casa de su ídolo para robar las obras inéditas del personaje Jimmy Gold, creación de Rothstein.

Bellamy nunca perdonó que Rothstein convirtiera a su personaje favorito, el que una vez recorrió la carretera buscando su verdadera identidad de una manera similar a la que lo hacen los protagonistas de En el camino de Jack Kerouac, en un hombre de negocios. Y en un arrebato de fanatismo ciego y desmesurado decide terminar con la vida del autor. Luego del atraco, Bellamy es detenido y condenado a prisión, pero el tiempo le da para esconder los valiosos manuscritos de Rothstein, además del dinero conseguido en el robo.

En 2011, la familia de Peter Saubers, un chico de 13 años, sufre por la crisis económica y por un accidente que sucede en su ciudad al principio de Mr. Mercedes y que los lectores de la obra recordarán. Padeciendo los coletazos domésticos de la recesión, Peter encontrará el botín que tiempo atrás escondiera Bellamy, algo que por un momento arroja una luz de esperanza a una familia quebrada en todos los sentidos. Las cosas, sin embargo se complicarán años más tarde, cuando Bellamy cumpla su condena y vaya en busca del tesoro que una vez ocultó, sin importarle el daño que pueda causar para cumplir con su cometido.

A partir de allí entra en escena Bill Hodges, investigador protagonista de Mr. Mercedes, que junto a sus ayudantes Holly Gibney y Jerome Robinson deberá evitar que Bellamy extienda su onda destructiva a la familia Saubers.

Una secuela superior

Sin ser de lo mejor que ha escrito el autor oriundo de Maine y con un argumento simple, Quien pierde paga es una buena noticia para sus seguidores y una entretenida secuela para la primera entrega de la trilogía de Mr. Mercedes, que si bien fue una buena incursión en la novela negra, no es del todo trascendente en la bibliografía del escritor. Quien pierde paga es superior a su antecesor en acción y dinamismo, y es algo que en definitiva sorprende porque casi toda su primera mitad está dedicada a la presentación del nudo principal.

Es allí donde King se hace más fuerte, en los espacios donde se permite explorar temas y lugares ya conocidos y en los que se nota que se siente más cómodo, como relatando las experiencias de Bellamy en la cárcel o retratando las penurias de la familia Saubers. De todos modos, la intensidad se mantiene durante todo el libro y es muy satisfactorio ver en acción, ya como una máquina bastante aceitada, a la agencia de investigación liderada por Hodges, que en el primer libro era solo una idea.

Además, King consigue darle un buen cierre a la historia, algo que en otras novelas se nota forzado y precipitado, incluso apelando muchas veces al decepcionante recurso Deus ex machina. Por suerte, este no es el caso.

La trilogía terminará en End of Watch, que ya se publicó en inglés, pero que seguramente llegue a las librerías locales a fin de año. Si la última entrega mantiene los estándares de sus dos predecesoras y principalmente de Quien pierde paga, valdrá la pena la larga espera.

Lo mejor

Los guiños
Pese a que es una secuela indirecta, hay varios guiños que conectan la novela con Mr. Mercedes.

Su independencia
A pesar de los vínculos narrativos se puede leer tranquilamente sin haber leído Mr. Mercedes.

El final de la trilogía
Las bases para la última parte de la trilogía quedan ensambladas a la novela de buena forma.

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