Talvi propone más presencia del Plan Ceibal en las zonas carenciadas

El economista quiere utilizar esa infraestructura para coordinar 136 nuevos liceos
Hoy en Pando vamos a empezar a cambiar el país", dijo el 11 de marzo pasado el director del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Ernesto Talvi, en aquella ciudad de Canelones desde la que habló de seguridad, inserción internacional, economía y, fundamentalmente, educación.

Está por verse si Talvi cumple con esa ambiciosa aspiración de cambio. Pero, por lo pronto, durante el 2016 cumplió con ese "empezar" recorriendo buena parte del país a caballo de los denominados "Encuentros Ciudadanos", un proyecto del Ceres con el que cual el economista quiere, según ha dicho, "concientizar" a los ciudadanos acerca de sus derechos para que luego puedan exigirles a sus líderes "las reformas que el país necesita de manera impostergable".

Con esa intención –y con la duda instalada acerca de si su figura tendrá proyección política en el futuro- Talvi habló ayer en la sala teatro Movicenter del Montevideo Shopping en donde volvió a manifestar su obsesión por los asuntos relativos a la enseñanza de los uruguayos.

Asuntos en los que, considera, se juega el futuro del país. Ante unas 500 personas, algunas de las cuales participaron de una ronda de preguntas al orador, Talvi consideró además que es necesario diversificar la matríz productiva del país, advirtió que un país chico necesita grandes mercados y que el peso de los impuestos debe ser coherente con la calidad de los servicios públicos.

Luego, se refirió a la necesaria integración social que es uno de los asuntos que más lo desvelan
En ese sentido, recordó que en las zonas más pobres del país seis de cada 10 jóvenes no terminan el liceo y carecen de las herramientas para poder insertarse en el mercado laboral.
Para Talvi, en esa fragmentación social comienza la escalada de violencia y droga, y propuso combatirla a través de la instalación de 136 liceos públicos "modelo" en las zonas más carenciadas.
El economista se imagina que esa avanzada, gestionada desde el Plan Ceibal -porque la estructura de la Anep no es la más eficiente- debería llegarle a 50 mil adolescentes.

Talvi insistió en echar andar programas de rehabilitación de menores infractores como una de las mejores formas de prevenir el delito
También trazó una visión optimista del futuro del país fundamentada en la solidez institucional de la que goza.

Pero, insistió, es necesario replicar experiencias como las del Liceo Impulso que en el barrio Casavalle le ha dado y le da educación de primera, alimentos y atención sanitaria a centenas de adolescentes.

"Hay que ver lo que es la ceremonia en la que se sortean los cupos en el liceo. La alegría de los que se salvan y la tristeza de los que quedan condenados. Que la suerte de esa gente dependa de un bolillero, nos está diciendo que algo anda muy mal en este país", dijo el economista.
Y agregó que esa tarea no puede demorarse demasiado porque así como el dinero va y viene, el tiempo solo va y, por eso mismo, vale más que cualquier fortuna.


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